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Pronunciamiento frente a emergencia humanitaria: Rechazamos los actos de barbarie en el sur de Bolívar

Pronunciamiento frente a emergencia humanitaria: Rechazamos los actos de barbarie en el sur de Bolívar - collage_2

Con profunda tristeza e indignación recibimos el día sábado la noticia del asesinato del firmante de la paz Jorge Iván Ramos, conocido como “Mario Morales”, acontecido el día viernes 28 de agosto en la vereda Palma chica del municipio de Santa Rosa, y como colofón a esta nefasta noticia sin haber aún terminado el día, se quebró nuestro corazón al conocer la denuncia de la comunidad de la vereda Alto San juan, del corregimiento de Cerro azul en San Pablo, que informaba del infame asesinato del presidente de la junta de acción comunal Fernando Gaviria García, conocido cariñosamente como “Panadero” y de la lideresa, fiscal de la junta y consejera de comunicaciones del consejo político del local en San Pablo del partido FARC, Omaira Alcaraz “Cachi”.

Precisamente ese mismo día, en medio de la sesión virtual de la asamblea de la COCCAM del sur de bolívar, los dirigentes campesinos expresaban su preocupación frente a la ola de crímenes contra líderes y lideresas sociales, y las masacres que han sacudido al territorio nacional el último mes. Nadie esperaba el regreso de la pesadilla de la guerra al territorio, pero la tranquilidad que se respiraba en la región había sido golpeada por el horror impuesto por quienes quieren condenar a las comunidades a la guerra eterna.

Mario Morales se había alzado en armas para escapar del genocidio político contra la unión patriótica, y había asumido el compromiso con la paz siendo un protagonista de la implementación del acuerdo en el Magdalena medio, fue uno de los dinamizadores nacionales del programa nacional integral de sustitución de cultivos PNIS, donde construyo una relación de trabajo y afecto con la Asociación y los procesos organizativos en el territorio. Mario tenía una profunda ascendencia en las comunidades campesinas del sur de Bolívar y del valle del rio Cimitarra, precisamente adelantaba tareas correspondientes a los compromisos con el acuerdo de paz cuando fue abordado por miembros del ELN, que sin mediar palabra desarmaron a su equipo de seguridad y asesinaron en indefensión al luchador por la paz.

Entre tanto, horas después de terminar la asamblea regional de la COCCAM, un grupo armado, en una zona donde opera el ELN, arribó violentamente al caserío de alto San juan y después de amedrentar la población, frente a toda la comunidad dispararon contra la humanidad del Fernando Gaviria y posteriormente acribillaron a la compañera Omaira. Los dos eran dirigentes de la Junta de acción comunal, participantes activos de las iniciativas de la ACVC en la región, líderes comunitarios comprometidos con la paz, que gozaban del aprecio en todo el territorio.

Rechazamos estos actos de barbarie y emplazamos al gobierno nacional a posibilitar todas las garantías de seguridad para las comunidades, activando los mecanismos establecidos en el acuerdo final de paz y cumpliendo con la implementación del mismo. Expresamos nuestra repulsa a la acción criminal del ELN, es una contradicción que una organización que se reclama revolucionaria atente contra los referentes de las comunidades e imponga una lógica de miedo en el territorio, demandamos que cumplan los protocolos del Derecho Internacional Humanitario y no involucren a la población civil en las dinámicas de la confrontación armada, ni siembren la zozobra en esta región duramente golpeada por los horrores del conflicto.

Seguimos insistiendo que la salida a la guerra es el dialogo y la negociación política, el sur de Bolívar no puede ser de nuevo escenario de la violencia descarnada que obligo a miles de familias al desplazamiento, siendo víctimas del despojo de tierras y crímenes de lesa humanidad. Las comunidades le apostaron al acuerdo final de paz con la esperanza de no volver jamás a esos oscuros días, había un clima de tranquilidad y reconciliación que fue roto con vileza este fin de semana. 
La guerra no puede ser el futuro para las comunidades, exhortamos a que se reinicien los diálogos de paz entre el gobierno y el ELN, que lleven a un acuerdo que saque a la población del conflicto. Conminamos a los grupos armados a cesar la intimidación y sus acciones contra la población civil y respetar el derecho a la organización y la participación de las comunidades en los procesos de defensa del territorio y la vida digna. La guerra solo afecta a los más débiles y solo siembra tristeza y desolación, el camino es el dialogo y el respeto a la vida, esa es y será nuestra apuesta.

No permitamos que vuelva el horror a los territorios de la ruralidad colombiana, hagamos un pacto por la paz y por la vida, el mejor homenaje a Mario, Fernando y Omaira, es no ceder ante el monstruo de la guerra y seguir en la brega en la defensa de los derechos de las comunidades a permanecer en el territorio y reconstruir su esperanza.

 

 

Barrancabermeja, 31 de agosto de 2020

Asociación Campesina del Valle del rio Cimitarra ACVC

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