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Las manzanas podridas del ejército, una cosecha al servicio del horror

Las manzanas podridas del ejército, una cosecha al servicio del horror - falsos-positivo

Juicio contra militares por falsos positivos

A pesar de la propaganda pagada por el estado para limpiarle la cara a la fuerza pública y promover el afecto del pueblo  hacia sus instituciones, hay un historial de crímenes que las acompaña y que mantienen viva la desconfianza de un amplio sector de la población.
Estos crímenes no son el producto de algunas manzanas podridas tal y como lo señala el estado cada vez que tiene que asumir su responsabilidad, todo lo contrario son el resultado de las políticas de exterminio implementadas durante años por los sectores que han ostentado el poder en Colombia.

Recientemente la ONG Human Rights Watch presentó un informe sobre los falsos positivos, el documento de 105 páginas, titulado “El rol de los altos mandos en falsos positivos: Evidencias de responsabilidad de generales y coroneles del Ejército colombiano por ejecuciones de civiles”, es un compendio de evidencias que no dejan duda sobre el conocimiento que tenían de estos hechos un gran número de generales y coroneles.

Hoy la Fiscalía se encuentra investigando al menos 3.000 casos, en los que las tropas presionadas para incrementar el número de bajas en la guerra asesinaron a civiles e informaron que se trataba de muertes en combate.

Por estos hechos cientos de soldados de los rangos más bajos han sido condenados y solo algunos coroneles pero ningún general hasta el momento, aunque según datos de la Fiscalía 22 generales están siendo investigados.

La Fiscalía General reveló que hay 800 sentencias condenatorias y más de 3 mil detenidos por el caso de “falsos positivos”.

El análisis de los datos que sobre estos hechos tiene la Fiscalía efectuado por Human Rights Watch, demuestra que los fiscales han identificado más de 180 batallones y otras unidades tácticas—adscritos a casi todas las brigadas y en todas las divisiones del Ejército en el momento en el que se cometieron las ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2002 y 2008.

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Coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo

Uno de los casos históricos que mejor contextualiza la descomposición al interior de las fuerzas armadas más allá de los falsos positivos, es el del coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo, una de las rutilantes estrellas del ejército en su lucha contra la izquierda y los movimientos sociales del país durante la década del 90.

Desde 1994 se comenzaron a conocer las denuncias contra
Plazas Acevedo que lejos de ser investigado por la justicia fue protegido y ascendido por la cúpula militar que lo ubicó en oficinas de inteligencia las cuales facilitaron su actividad delictiva.

En mayo de 1994 gracias a la información obtenida por  el semanario VOZ  de un alto oficial del Ejército en retiro, se conoció que en la Brigada #2 de Inteligencia de la II División del Ejército operaba una red de ajusticiamiento conocida como “La Cooperativa”, dicha organización fue creada para asesinar dirigentes, activistas y militantes de la izquierda democrática del país, en particular a los miembros de la Unión Patriótica y el Partido Comunista.

“La Cooperativa” era comandada por el mayor Jorge Eliécer Plazas Acevedo, conocido por aquel entonces como alias Don Diego, quien además era el segundo comandante de la División.

Este tipo de organizaciones criminales al interior del ejército operaron con total impunidad a lo largo y ancho del país, otro caso fue el de la red de exterminio de  la Inteligencia de la Armada en Barrancabermeja dirigida por el  entonces coronel Rodrigo Quiñones.

En el caso de Quiñones fueron  dos integrantes de la red de exterminio en Barrancabermeja de nombres Carlos David López y Saulo Segura, los que denunciaron el caso y tuvieron que salir del país pero fueron detenidos  por la Interpol en Panamá y posteriormente trasladados a Bogotá, donde los obligaron a retractarse, lo que al final sirvió para la absolución de Quiñones.

El caso de Plazas Acevedo como el de Quiñones, denunciados por el  semanario VOZ quedaron en la impunidad, y los dos oficiales responsables de señalar a Quiñones fueron coaccionados por el general Harold Bedoya Pizarro para que demandarán por calumnia al director de VOZ Carlos Lozano. En ambos casos el fallo fue de exoneración por preclusión de los jueces que conocieron los procesos.

Hoy son bien conocidas por la opinión pública las relaciones de Plazas Acevedo con Don Berna y otros narcotraficantes y paramilitares al igual que su papel en la creación del Bloque Capital de las AUC
Mientras se desempeñaba como jefe de inteligencia de la Brigada  XIII en Bogotá, la creación de dicho bloque fue posible gracias a la mediación de algunos políticos locales, constantemente ha salido a relucir la presunta  cooperación de Francisco Santos Calderón en la creación de dicho bloque.

Al sol de hoy las investigaciones apuntan hacia  Plazas Acevedo quien adelantó la labor de inteligencia que terminó con el asesinato de Mario Calderón y Elsa Alvarado, investigadores del Cinep; del humorista Jaime Garzón y del jurista Eduardo Umaña Mendoza, en los planes de exterminio se encontraba una larga lista de personas vinculadas con el trabajo social en la capital de la república.

El 30 de octubre de 1998, Plazas Acevedo ordeno el secuestro del industrial israelí Benjamín Khoudary,  en Pacho (Cundinamarca), y a pesar de haberse pagado 180 millones de pesos por su rescate, el coronel Plazas Acevedo ordenó asesinarlo y es precisamente por su responsabilidad como determinador en este crimen que fue condenado a purgar 40 años de prisión en la Escuela de Artillería del Distrito Capital.

Plazas Acevedo se fugó el 24 de julio del 2003 sin que nadie se percatara, la fuga se dio durante el primer año de gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Gracias a las declaraciones de varios paramilitares  se conoció que después de su escape Plazas Acevedo se unió a las AUC y tras los acuerdos de Ralito,  paso a la clandestinidad trasladándose a San Martín (Meta), en donde fue capturado tras 12 años de fuga.

El caso de Plazas Acevedo es sin lugar a dudas uno de los más sonados de lo que el estado insiste en llamar casos aislados de manzanas podridas, sin embargo el numero de estas manzanas da para pensar que se trata de toda una cosecha.

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General Rito Alejo del Río

Nombres como el de Rito Alejo quien mantenía una estrecha colaboración con  Plazas Acevedo, y quien en su momento fue señalado por Álvaro Uribe como un ejemplo para los policías y soldados de Colombia, nutren una larga lista de asesinos que han rebajado a una empresa criminal a las fuerzas armadas. Del Río fue condenado a 25 años de prisión en agosto de 2012 por su responsabilidad en la muerte de un campesino en 1997, cuando se desempeñaba como comandante de la Brigada 17 en Urabá. El exoficial está detenido desde 2008 y actualmente purga su condena en las instalaciones del Batallón de Policía Militar número 13 en el occidente de Bogotá. A pesar de múltiples señalamientos y sindicaciones por otros delitos, esa es la única condena en contra de Del Río.

El llamado ‘Pacificador de Urabá’ es investigado por presuntamente conocer y apoyar la entrega de los paramilitares hacia el municipio del Meta. Allí ejecutaron, por orden de la Casa Castaño, a un grupo de pobladores señalados de ser auxiliadores de la guerrilla.

Del Río omitió los controles, y pese a tener información sobre el movimiento de hombres fuertemente armados en la zona, no tomó las acciones necesarias para proteger a la población. El entonces comandante de la Brigada XVII con jurisdicción en Urabá habría tenido conocimiento directo de la planeación de este ataque, la utilización de aeronaves, la entrega de armamento y municiones a los paramilitares.

Por estos hechos la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) condenó al Estado colombiano en septiembre de 2005 , en el fallo se reiteró la necesidad de investigar y esclarecer las responsabilidades penales de los autores materiales, los determinadores por acción u omisión de estos crímenes.

Recientemente un exparamilitar llamado Edwin Zambrano, alias William, en una declaración dijo que estuvo presente en una reunión crucial de la extrema derecha y diferentes cuadros del paramilitarismo en la que salió a relucir el nombre de Rito Alejo del Río, esta declaración abrió un nuevo capítulo en el caso del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado perpetrado en noviembre de 1995.

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General Mario Montoya

El general Mario Montoya uno de los hombres más condecorados por la administración Uribe, también ha sido señalado de tener conocimiento sobre las ejecuciones extrajudiciales conocidas como falsos positivos.

Los señalamientos en contra de montoya provienen del Coronel Róbinson González del Río quien se encuentra privado de la libertad en el bunker de la fiscalía por su responsabilidad en casos de falsos positivos y corrupción en la contratación del ejercito,  González del Río también señalo a Santiago Uribe hermano de Álvaro uribe de haber sostenido reuniones con grupos paramilitares de Antioquia en el 2008 .

Sobre el general Montoya el Coronel Róbinson González del Río dijo que fue Montoya el que creó el grupo conocido como el Ejército del Norte, esta unidad habría participado en las ejecuciones extrajudiciales de 300 civiles presentados como guerrilleros muertos en combates. Estas acciones habrían sido financiadas por un grupo de ganaderos.

“Yo no quiero regueros de sangre. Quiero ríos de sangre. Quiero resultados”, según  González del Río fueron las palabras que pronuncio el general en alusión a los falsos positivos en una reunión con los oficiales encargados de los operativos. Las declaraciones del Coronel Róbinson González del Río comprobarían la directa responsabilidad del general Mario Montoya en los casos de falsos positivos.

González del Río también dijo sobre el grupo conocido como el Ejército del Norte creado presuntamente por el general Mario Montoya, que dicha unidad era la responsable en la mayoría de ejecuciones extrajudiciales

Por todos estos hechos y los que se siguen conociendo indudablemente le tomara mucho tiempo al ejército recuperar la confianza de un amplio sector del país que no los considera Héroes.

Como país debemos velar por nuestras instituciones para que no se conviertan en guaridas de criminales y para que por fin cumplan con la función que les hemos encomendado.

Con información del Semanario Voz y Human Rights Watch

www.radiomacondo.fm

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