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Indígenas: víctimas del paludismo, la guerra y la pandemia

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La Federación de Asociaciones de Cabildos Indígenas del Chocó, FEDEOREWA, alertó sobre la grave situación sanitaria en el departamento del chocó, que afecta a las comunidades indígenas Embera katio y Dobida que habitan de los municipios de Alto Baudó y Nuquí.

La federación indígena regional denunció la situación que están padeciendo las comunidades por la alta propagación de paludismo (malaria), en esta región, específicamente en la comunidad de Puesto Indio, resguardo Jurubida ChorÍ en el municipio de Alto Baudó, donde más de 50 personas, entre niños y adultos, presentan sintomatología de esta mortal enfermedad Tropical, que además el 27 de mayo acabó con la vida del niño de un año de edad, José Milton Queramaga, del pueblo Embera katio. Dos niños más han muerto de paludismo en lo que ha transcurrido el mes de mayo, además del guardia indígena de la comunidad de Puerto indio, resguardo Jurubida Chorí de Nuquí, Abel Conchave.

La organización indígena ya había informado a las autoridades acerca de la crítica situación que se presenta en sus resguardos y denunció, que hasta hoy no ha tenido respuesta alguna por parte de la secretaría departamental de salud del Chocó acerca de la solicitud de brigadas de atención y jornadas de fumigación, para evitar que estas cifras sigan enlutando a las familias de los pueblos indígenas. La situación se ha tornado mucho más difícil en el inicio del invierno en la región, ya que las Fuertes lluvias han generado grandes corrientes de los ríos e inundaciones, que le impiden a las familias trasladarse a los centros de salud ubicados en la cabecera municipal; la federación de cabildos indígenas del chocó lamenta el panorama desolador en la región, aunado además a la presencia de la pandemia de COVID- 19, donde las comunidades se encuentran sin ninguna atención de salud por parte del gobierno colombiano, expuestas y vulnerables a la fatídica enfermedad, la Federación de cabildos indígenas del chocó también se pronunció sobre la grave situación de Derechos Humanos en la región, ya que la crudeza en el conflicto armado que no cesa en el territorio, obligando a las familias indígenas a desplazarse o confinarse sin abastecimiento enfrentando hambre y penalidades, además expuestas al riesgo potencial de contagio por coronavirus, lo que atenta contrala integridad, la salud y la vida de las personas en esta zona del Chocó.

La federación de pueblos ancestrales de este departamento, solicita a la defensoría del pueblo y a la procuraduría general de la nación, hacer un seguimiento permanente de las denuncias, y garantizar la respuesta por parte de las entidades responsables de salud ante la grave situación en el departamento del Chocó. La crisis sanitaria que viven los pueblos indígenas en todo el país es de especial gravedad, como lo evidencia el preocupante informe que presentó el día de hoy, 30 de mayo, la Organización nacional indígena de Colombia, ONIC, donde alerta del riesgo de contagio para 341021 familias indígenas, donde al día de hoy se registran 614 indígenas contagiados por el virus, y 25 pueblos están afectados por el patógeno. La ONIC, ha insistido y reiterado al gobierno, al Ministerio de salud, y al gerente nacional de la pandemia, abrir un diálogo directo e inmediato con el movimiento indígena para concertar una estrategia diferenciada, que se apersone de la gravísima situación de los pueblos indígenas ya que se encuentran en una alto nivel de vulnerabilidad por las precarias de salud que históricamente les han afectado, la ONIC además, confirmo en su pronunciamiento fallecimiento de 19 indígenas por el contagio del virus.

En la circular la organización nacional de mayor incidencia de los pueblos indígenas, también alertó a las comunidades indígenas del Meta, en Mapiripán, la media Guajira, Arauca, Tolima en los municipios de Chaparral y Ortega, Sucre en San Marcos, y Magdalena, en sábanas de San Ángel a que redoblen sus planes de contingencia.

El Estado debe velar por la integridad de los pueblos ancestrales, que secularmente han sido condenados a la segregación y la exclusión, miles de indígenas siguen deambulando en las calles de las grandes metrópolis, huyendo de sus territorios por la guerra y el hambre, sin que las autoridades locales y nacionales se apersonen de reivindicar sus derechos. Hoy están en sus territorios, confinados por los grupos armados, a merced de una enfermedad que además del conflicto pone en riesgo su integridad, cultura y existencia. Los pueblos indígenas no son un objeto de museo, o una curiosidad antropológica, son nuestro ancestro, habitantes de estas tierras desde hace miles de años, tierra de la que han sido arrancados por la violencia racista y la exclusión, merecen nuestro profundo respeto y reconocimiento, no pueden seguir muriendo ante la pasividad de un estado que por acción u omisión es responsable de la vindicación de sus derechos.

Fuente: Agencia Prensa Rural
www.radiomacondo.fm

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