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Frente a la masacre de jóvenes en barriada popular de Cali Que ser joven afro en Colombia no nos cueste la vida

Frente a la masacre de jóvenes en barriada popular de Cali Que ser joven afro en Colombia no nos cueste la vida - protesta_negra_2

Los que tenemos un sentido noble por la humanidad, estamos cansados de ver como la vida de la gente afrocolombiana a diario es exterminada, con la muerte permanentemente de gente afro en nuestro país. Es la juventud la población más afectada, cuando no es en los ejércitos de guerra que están presentes en el conflicto armado: soldados, guerrilleros, o paramilitares. Es en los barrios populares de las ciudades, en Quibdó, Buenaventura, Cali, Cartagena, Barranquilla o en las periferias de Bogotá o Medellín, son estos jóvenes que se enfrentan entre sí. Todos son víctimas del sistema de exclusión del estado, y la tercera causa son los crímenes de odio racial que cometen diferentes actores, empresarios, policías, ejercito, bandas criminales y hasta la misma guerrilla porque el único pecado es ser gente, afro-negra y pobre.

El último gran suceso de conmoción sucedió el día martes 11 de agosto cuando a las 11 de la noche circulaba el mensaje en redes sociales, con la noticia de una masacre de 5 niños en un barrio periférico de la ciudad de Cali, Llano Verde. Esa noche cuando mire la nota de whatsapp, pensé que era mentira, un sueño, en la mañana descubrí que no era un sueño era la realidad, triste realidad de la masacre de 5 niños adolescentes de entre 14 y 15 años de edad: Juan Manuel Montaño (15 años), Jean Paul Perlaza (15 años), Leyder Cardena (15 años), Jair Andrés Cortez (14 años) y Álvaro José Caicedo (14 años). Ellos estaban empezando a vivir, eran inocentes, con sueños, quizás de ser grandes futbolistas, bailarines, abogados o médicos, sueños de ser alguien en la vida para sacar a sus familias adelante, fueron a estas almas inocentes que les exterminaron la vida en una sociedad donde ser negro es una razón para que te maten.

¿Cuál fue el delito?, dicen los familiares que desde temprano esos niños salieron a volar cometa: actividades de diversión que se realizan en grupo y en lugares amplios donde el viento sea cómplice de poder elevarla, el lugar donde los encontraron es un cañaveral de algún empresario o político adinerado del valle, quizás esos niños como cualquiera de su edad tuvieron la osadía de coger una caña para alimentarse, no había escuchado otra posible razón de su muerte aunque como salido de juego de naipe escuché una autoridad de Cali decir que pudo ser que se resistieron a ser reclutados por un grupo armado ilegal, una historia poco creíble, ya que no he escuchado que en ese lugar hallan reclutado a ningún niño. Sea la razón que fuese, no se justifica que a estos niños les hallan sesgado la vida de una forma tan vil, fueron asesinados con tiro de gracia y partes de su cuerpo incineradas, no existe perdón de ningún dios para los desalmados que realizaron esa macabra acción de odio racial y no solo con esos niños, sino con toda una familia y un pueblo afrodescendiente que está siendo asesinado en Colombia.

La forma como la sociedad colombiana conoció la noticia por parte de los medios masivos de comunicación es triste no se le ha dado prácticamente ningún tipo de despliegue que lleve al país a condenar esta masacre, en ningún noticiero escuché decir que los niños asesinados son afrocolombianos, el presidente y los altos mandos militares que condenan cualquier masacre más si son gente de familia de “bien” o militares. En este caso no le escuché una sola palabra sobre este atroz crimen de odio racial, escuche la versión de la madre de uno de los chicos, que deja claro la responsabilidad en las personas que tienen una casa en el cañaveral, pero no he escuchado decir quién es el propietario de las tierras donde encontraron a los niños asesinados.

Hoy fueron estos cincos adolecentes, el 8 de agosto 2 jóvenes afropatianos de Nariño, unos meses atrás fueron en Timbiquí, en Buenaventura, en Puerto Tejada. Estos son los asesinatos publicados, pero a diario en los barrios populares de ciudades habitadas por gran cantidad de gente negra y en las periferias de Bogotá y Medellín son asesinados jóvenes afrocolombianos, negros, raizales y palenqueros. En Colombia ser joven afro y pobre es un factor para morir asesinado, y esto bajo la mirada indolente del estado colombiano que no se inmuta ante horrendos hechos. Se hace necesario que medicina legal, órgano encargado de hacer levantamiento de muertos por violencia en Colombia, comience a caracterizar étnicamente a los muertos para así tener una confirmación de lo vivido por la juventud afrocolombiana.

Para el pueblo afrocolombiano, negro, raizal y palenquero es necesario que levantemos nuestra voz de protesta contra este estado que es culpable de la muerte de nuestros niños y jóvenes por acción o por omisión, y más grave aún, que es permisivo permitiendo que quede en impunidad la mayoría de estos asesinatos, lo que se puede entender como una complicidad con los violentos que al no ser castigados se sienten con el derecho de continuar asesinando a nuestros jóvenes. Por ellos hago un llamado al pueblo negro a que rechacemos estos actos de la forma vehemente con organización, acción de movilización, de protestas, de denuncia, y en ultima si el estado no es capaz de protegernos toca hacerlo por nuestras propias cuentas. Al fin y al cabo, la vida es el tesoro más preciado que tenemos y debemos defenderla por los medios que sean necesarios, como lo sentenció Malcon X.

Desde el Palenque un cimarrón todavía.

 

 

Por Aiden Salgado Cassiani
Miembro del Colectivo de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos CEUNA.
Fuente: Agencia prensa Rural
www.radiomacondo.fm

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