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En el Cauca no cesa la violencia Ocho campesinos heridos en operaciones de erradicación

En el Cauca no cesa la violencia Ocho campesinos heridos en operaciones de erradicación - coca

Según denuncia difundida por la COCCAM, Coordinadora nacional de cultivadores de coca, amapola y marihuana, desde el pasado 18 de julio las comunidades campesinas de las veredas Naranjal, los Polos, San Antonio, Cascabel, Guaitalada, Chontaduro, Arbolito, San Jerónimo y Santa Ana del municipio de Santander de Quilichao en el Cauca, se pronunciaron y movilizaron rechazando el proceso de erradicación forzada que desarrollaban unidades del ejército nacional en la zona, y expresaron su intención de avanzar en la sustitución gradual y voluntaria de los cultivos de uso ilícito, en el marco del Programa nacional de sustitución de cultivos, establecido en el punto 4 del acuerdo final de paz.

El día domingo 26 de julio, sin establecerse ningún canal de interlocución con las autoridades e instituciones, las comunidades ejerciendo su derecho a la defensa y protección del territorio, frente a la situación generada en el marco de la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19, y estableciendo que es un potencial foco de contagio el movimiento de tropas del ejército, que es sinónimo de aglomeración e inexistente distanciamiento social, solicitaron a los mandos de estas tropas que se retirarán. La respuesta del ejército fue excesivamente provocadora, apuntando leco sus armas hacia los campesinos y amenazándolos. En esta situación tensa con la comunidad, los militares dispararon al piso y al aire sin presentarse, afortunadamente, ninguna persona herida.

La cultivadora la Coordinadora Nacional de cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana señaló, que el día de hoy martes 28 de julio, el Comando específico del Cauca, unidad militar orgánica de la Tercera División del ejército, mediante un comunicado de prensa señaló que, “…se habían presentado hostigamientos contra la tropa que se encuentra en el punto de erradicación por parte de grupos armados residuales”. Las comunidades denuncian que esta es una maniobra para encubrir y justificar la acción violenta del ejército contra las comunidades que se encontraban movilizadas.

Hoy sobre las 2 de la tarde, 2000 personas que se encontraban en la Vereda San Antonio y la Vereda la Turco, fueron agredidas violentamente por unidades de la policía nacional y el escuadrón móvil antidisturbios, Esmad, que procedió a realizar un ataque indiscriminado donde utilizaron armas letales y armas de letalidad reducida, que valga decir, han dejado en el país una estela de muertos y heridos. En esta acción violenta contra los campesinos que han venido exigiendo la implementación de los acuerdos de paz, y específicamente lo referente a la sustitución voluntaria de cultivos, deja como resultado hasta el momento, 8 personas heridas, 4 de ellas de gravedad que fueron remitidas al hospital municipal de Santander de Quilichao, uno de los heridos tiene impacto de proyectil de arma de fuego. También reportan los campesinos, que varias personas fueron privadas de su libertad sin conocerse su paradero; ante estos graves hechos donde se pretende legitimar el uso de la fuerza Y justificar acciones contra las comunidades, a partir del argumento de que hay amenazas de grupos armados irregulares, se desarrollan acciones que son abiertas agresiones a los derechos humanos, e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, Donde ha sido afectada la población civil y además no se privilegian canales para garantizar escenarios de diálogo que permitan salidas concertadas a la difícil situación socio económica del campesinado, sino se procede a la acción violenta, vulnerando los derecho e integridad de estas comunidades.

El gobierno de Duque pareciera haberle declarado la guerra a los campesinos, en los territorios la presencia del estado se limita a la militarización, que pone en riesgo de contagio a la población y arremete violentamente contra los labriegos. Desconociendo los acuerdos construidos con los cultivadores, que son familias de personas marginadas y excluidas que optan por estas economías producto de la pobreza, y que esperan alternativas para transformar sus territorios en clave de paz, esperanzados en los acuerdos y solo ven la violencia por parte del estado, mientras las soluciones se pierden en el horizonte y son opacadas por el ruido furioso de bombas aturdidoras y fusiles en nombre de la “paz con legalidad”, que no es, pareciera, otra cosa que la guerra eterna, el desarraigo y la miseria.

 

 

 

Fuente: Agencia Prensa Rural
www.radiomacondo.fm

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