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EMPLEARSE, UNA TAREA CASI IMPOSIBLE EN LA ACTUALIDAD

EMPLEARSE, UNA TAREA CASI IMPOSIBLE EN LA ACTUALIDAD - salario

Por esta época la gran mayoría personas tiene todas las esperanzas en conseguir o cambiar de empleo, a pesar que  en la actualidad en nuestro país emplearse es una tarea agobiante, algunos terminaron y empezaron el año sin un empleo, otros hicieron parte de la indeseada lista de la restructuración laboral que llaman las empresas. La demanda es mucha y la oferta poca por esta situación las personas aptas para laborar están dispuestas a ser empleados en funciones distintas a los conocimientos adquiridos, los intensos horarios y mucho menos el paupérrimo salario como es el indignante salario legal vigente. No importar la edad, el oficio, la profesión o la experiencia, las necesidades son las mismas y emplearse es primordial.

Al momento de incursionar en el mercado laboral son más los obstáculos que las posibilidades de aplicar para un empleo; Sí se tiene 40 años o más ya se está obsoleto para trabajar; sí es joven y sin experiencia es una misión imposible conseguir un empleo; sí se posee un estudio superior, pero sin experiencia tampoco tiene acceso a un trabajo; sí tiene una amplia hoja de vida académica y laboral, sí es mujer y entre sus planes esta ser madre, sí tiene un familiar en la empresa para la que aplica, sí posee la experiencia, pero no el conocimiento. Estos son algunos de los obstáculos que se presentan al momento de buscar empleo.

Pero para el estado todo está muy bien, se ha reducido el desempleo a un solo digito según estadísticas del DANE (Departamento administrativo nacional de estadística), se ha reducido la pobreza extrema y se ofrecen miles de vacantes en el portal de empleos del estado.  Sí todo es tan de color de rosa ¿por qué hay  tanta venta ambulante y delincuencia? ¿Cuánto de responsabilidad tiene el TLC (tratado de libre comercio)?Cada día somos testigos de cómo crece las ventas ambulantes, jóvenes o adultos subiéndose en los distintos buses, se  baja uno y se sube el otro, algunos con confites, unos con útiles escolares y otros cantan. Las aceras de los centros de las ciudades son invadidas por los vendedores informales, en los barrios abundan las tiendas. El “rebusque” se ha convertido en el salvavidas de los millones de desempleados que hay en el país. No obstante la delincuencia ha incrementado, de igual manera que los cierres de las microempresas.

En pasados días en la ciudad de Bogotá alrededor de unas 5.000 personas hacían largas filas en busca de postularse a una de las 145 vacantes que ofrecía el municipio; es decir que la posibilidad de obtener una oportunidad laboral es de un 0,029% de probabilidades.

En los portales de ofertas laborales, se puede presenciar como para una vacante se postulan entre 100 y 200 personas.

El promedio en Colombia para emplearse demora un periodo de seis meses, el cual aumenta si se es mayor de 40 años o si se es mujer. Un periodo de desocupe muy prolongado e insostenible para cualquier persona, que en el mayor de los casos es cabeza de hogar y debe generar ingresos constantes, por tal razón las personas son obligadas a ingresar a la informalidad, a vivir del día a día, del “rebusque” lo cual reduce las posibilidades de regresar o ingresar al mercado laboral formal.

Un mercado donde la demanda supera la oferta, es un flagelo que es aprovechado por las empresas y empleadores, pues son estos los que “prostituyen” y degradan a los empleados, los cuales se ven obligados en aceptar trabajos donde no se es valorado su conocimiento, ni experiencia, donde debe realizar demasiadas tareas a cambio de salarios muy bajos, donde los tipos de contratos en muchos casos son por prestación de servicios, es decir, donde el mismo empleado debe disponer una parte de su irrisorio salario para realizar el aporte a la seguridad social y cotizar para pensión.

Cada vez es más común encontrarse a profesionales realizando oficios; podemos ver abogados manejando un taxi, psicólogos de barman o meseros, economistas e ingenieros en call center, comunicadores sociales como vigilantes. El título termina siendo algo más de ego que de una incorporación al mercado laboral.

 

Por Cristhian Herrera

Comunicador Social

www.radiomacondo.fm

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