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Elenco del Pacífico

¡De la Chocquibhouse al Central Park!

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Los ganadores del Grammy Latino nos abrieron las puertas de su reino para escuchar el nuevo disco,

El mismo que el 9 de julio lanzarán en el Central Park, de Nueva York, y que presentarán en Chicago, Milán, Gijón, Budapest, Hoogstraten… ‘¡Eso es lo que hay!’.

Desde Chocó a Nueva York y se prendió el sabor
Tremendo piquete, jugo e’borojó ok, viche, champa, eso es lo que hay Golpe de marimba, eso es lo que hay
Vamos pa’rriba, esto es África y su melanina aunque nos discriminan mi cultura es vitamina
Más pesao, niches de pelo apretao, digan lo que digan no nos quitan lo bailao…

La marimba de chonta se fusiona con el reggae y toques roqueros de guitarra. Los sonidos retumban en la Chocquibhouse, esa guarida del barrio Chapinero, en el norte de Bogotá, enclavada en medio de una zona comercial, con bullicio de bocinas, vendedores ambulantes y vecinos quejosos. 

A Goyo, Tostao y Slow el cuerpo les puede, se les mueve, los gestos se les alargan y las manos se elevan mientras explican cada uno de los 10 temas de Eso es lo que hay, este tercer álbum que el 9 de julio tocarán enterito en el Central Park de Nueva York, durante el Summer Stage, un festival de verano que reúne expresiones de todo el mundo y que este año cuenta con artistas como Rita Indiana, Yo-Yo Ma, Ursula 1000, Jarabe de Palo, Ely Guerra.

Los versos son de Calentura, que grabaron con Tego Calderón y la cantaora Zully Murillo, solo uno de los cantos fieles a su tradición con los que están enamorando al mundo: «Esto no es un asunto de volvernos famosos como individuos sino de poner en el mapa nuestra identidad -dice Tostao, el norte, el que direcciona, el que tiene como tarea dentro del grupo impedir que tantas ganas creativas los confundan-. Podemos ser la postal turística pero en el buen sentido de la palabra, para visibilizar nuestro estilo de vida, la etnia afro, el departamento (Chocó) y Colombia más allá de las fronteras».

Negros y negras hermosas, sonrientes, entran y salen de la Chocquibhouse: «Por esta casa pasa mucha gente -cuenta Goyo-; la tía que viene del Chocó a buscar trabajo, el amigo que sueña con ser futbolista, incluso el que está en condiciones difíciles y necesita un favor. Es como una embajada de la gente que queremos».

Goyo es la que canta, la maga, la que seduce en el escenario. «Soy una mujer con mucho por decir, no una diva; también tengo mucho por aprender, pero estoy consciente de que soy un modelo para las adolescentes, para muchas afro que quizá no quieren su color de piel o tienen problemas de autoestima».

Slow es el calladito, el que se oculta tras las gafas oscuras, aprieta siempre la boca y hace gestos con las manos. Pero lo que pocos saben es que además es el que pone la música a los deseos del grupo, el que traduce todos esos sueños: «La intención es seguir haciendo propuestas sinceras, porque cuando se deja de sentir la música y se hace algo porque está de moda, se convierte en otra cosa, en algo vacío».

Rober, Levántense todos, Lindo cielo que es un canto de gratitud a su tierra, Hasta el techo, Puro maní que grabaron con el salsero Luis Enrique, En el aire, Mango biche y la ya promocionada Tu canción son los otros títulos. «Tenemos muchas cosas por decir, podríamos pensar en infinitos temas para componer -explica Goyo-. Hay mucha música para cantarse, muchos ritmos por explorarse. Nuestra propuesta no es original pues toda la música ya está hecha, pero sí es muy personal lo que podemos dar y la manera en que podemos combinarnos con otros artistas».

El Grammy Latino y la postulación al anglo no les cayeron del cielo. Ya llevaban 11 años de trabajo, con esas fusiones que como ellos mismos cuentan primero sedujeron a los intelectuales, luego a los viejos cantaores de su tierra (con la versión de San Antonio), a estudiantes, a muchos niños, siempre a la prensa y ahora a gentes de diversos puntos del mundo. «Si eso nos hubiera llegado el primer año, tal vez nos hubiera cogido débiles de mente. Ahora tenemos claro para dónde queremos ir y no nos creemos el cuento», afirma Tostao.

En Europa los clasifican en el movimiento World Music, en Estados Unidos son alternativos y en Colombia los etiquetan como urbanos. No importa, pues ellos saben que pueden pasar de lo más funky a lo electrónico y de allí transitar por lo folclórico para dejarse permear por el pop; sin limitantes ni fronteras. 

Y Eso es lo que hay viene cargado de exploraciones, «con una presencia fuerte de la marimba, con temas que suenan como R&B pero en español y sonidos del Pacífico que se escuchan universales pero son de acá», apunta Slow. El currulao, ese ritmo que parece ir al vaivén de un potrillo en los ríos del Chocó, es una de sus principales fuentes de inspiración. «Usamos la marimba para hacer armonías diferentes a las tradicionales», agrega Goyo.

«El que salga a vender piedra, piedra vende», le dijo Tostao a Goyo (28 años) hace siete años para convencerla de abandonar Cali y radicarse en Bogotá. Y ella le mintió a doña Nelfa María Perea Lozano, su mamá, para irse al lado de su compañero de vida. Le dijo que quería terminar sus estudios de sicología en la capital, aprovechando que la universidad a la que asistía pasaba por una crisis. La llegada fue dura, todavía no se acostumbra a la frialdad de la gente en el Transmilenio, donde tantos se amontonan y nadie habla con nadie. Los primeros días sabía que la miraban raro por vosear y también tenía que pellizcarse para no perderse en la manera de acentuar de sus profesores, para concentrarse y aprender a descifrar ese nuevo tono en las palabras. Y por supuesto que sufrieron esa discriminación tan propia de los colombianos, esa que llama indio a cualquiera para insultar o que desconfía de un negro solo porque es negro. 

Tostao había llegado en el 95 (tiene 30 años), a estudiar y volverse basquetbolista. La música lo atrapó sin querer queriendo, cuando por las tardes calmaba su hiperactividad con las clases para indagar cantos y sonidos. Slow (hermano de Goyo) fue el último en venir (24 años). Con todo y su colección de más de 200 pares de tenis de los más inimaginables colores, se puso juicioso a estudiar música.

Tostao tenía razón, no vendieron piedras pero si sedujeron a todos con sus versos. Los resultados no solo se evidencian en los trofeos, placas, el Grammy… Sino sobre todo caminando por las calles, notando cómo los saludan, cómo sonríen a su paso. 

También, cuando Diana, la asistente, memoria, secretaria, planeadora, no para de contestar el teléfono y les anuncia las giras y conciertos: del 28 de mayo al 2 de junio en Buenos Aires grabarán con Diego Torres el video promocional de Creo en América, el tema de la Copa América; luego estarán en Chicago el 6 y 7 de julio, el 9 en el Central Park y del 5 al 15 de agosto en Milán, Gijón (España), Budapest y Hoogstraten (Bélgica). 
Pero no se comen el cuento, pues bien claras les quedan las frases de doña Nelfa María y don Miguel Antonio Martínez Córdoba (con apellidos y nombres completos pues así se refieren a ellos Goyo y Slow, sus hijos): «Con los pies en la tierra, uno puede ver mejor el cielo».
Para ver el video del detrás de cámaras de la sesión de fotos haga clic en la revista:
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