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El me importa un culismo nacional

El me importa un culismo nacional - celebracion_hinchas_de_colombia

El me importa un culismo del colombiano frente a hechos que definen la grave situación social del país no es fortuito, décadas de desinformación y conflicto han terminado por definir la particular visión que tiene el colombiano de sí mismo y del país, nos acostumbramos al horror y solo nos unimos con vehemencia cuando un comentarista deportivo o un humorista se mete con la selección o con nuestra idiosincrasia.

Esa identidad nacional a la que llamamos “colombianidad” y que parece aflorar solo con banalidades faranduleras, victorias deportivas o cada 20 de julio tiñendo de amarillo las redes sociales, desaparece tras un manto de indiferencia cuando se trata de encarar el día a día de uno de los países más desiguales del hemisferio.

Una de las primeras víctimas en toda guerra es la objetividad sobre la realidad social de los pueblos que la viven, la mayoría de los colombianos desconocen los hechos que originaron el conflicto social y armado del país, paradójicamente los ignoran o pretenden hacerlo por que a diario conviven con ellos, hacen parte de su cotidianidad y no los relacionan con el origen del conflicto.

Para muchos colombianos la desigualdad, la falta de oportunidades, la concentración del poder en feudos familiares y empresas políticas, los derechos humanos convertidos en bienes de consumo como la salud, la vivienda, la educación se han convertido en hechos inalterables de la vida, son pocos los que reconocen en estos hechos el origen del conflicto y el caldo de cultivo para los conflictos venideros.

Pensar que es la guerra el origen del soberano mierdero en el que vivimos socialmente hablando es una ingenuidad, la guerra es solo una consecuencia y no es el origen de nuestra degradación como país.

Por supuesto en este punto tendríamos que señalar la responsabilidad de los medios de comunicación subordinados al gran capital que han orientado la opinión de la gran mayoría de los colombianos en ese sentido, logrando que identifiquen en el conflicto todos los males del país.

¿ Que diferencia hay entre un derrame de crudo en Putumayo propiciado por la guerrilla y la deforestación del Chocó por parte de las multinacionales para venderle la madera a China?, el titular en los noticieros, el primero es un acto de terrorismo y el segundo es comercio y desarrollo.

Indudablemente una gran mayoría de los colombianos forman su opinión política con los noticieros de RCN y CARACOL o con emisoras como la FM o BLU que finalmente direccionan la información a favor de su propia agenda política desvirtuando la compleja realidad social y omitiendo la responsabilidad de sus dueños en el conflicto social del país.

Según el Centro de Memoria Histórica, el conflicto colombiano ha dejado más de 220 mil muertos, la cifra se eleva a cinco millones de víctimas teniendo en cuenta la población desplazada.

Según revela el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica, de las  mil 900 masacres cometidas, mil 166 fueron responsabilidad de los paramilitares, 343 de grupos guerrilleros, 295 fueron cometidas por grupos desconocidos, y 158 atribuidas a agentes del Estado, el informe también reveló que al menos 20 masacres habrían sido cometidas por grupos conjuntos entre ‘paras’ y Fuerza Pública.

Sin embargo estos números palidecen frente a las cifras de la violencia económica ejercida por parte de los dueños del país en contra de la población, esta violencia financiera profundiza la desigualdad social, situación que potencializa la criminalidad. Según un informe presentado en el 2014 por la Unidad  contra la Droga y el Delito (UNODC), entidad de  las Naciones Unidas  que mide el avance o retroceso de los países  del mundo en dichos temas, determinó que al menos uno de cada 30 asesinatos en el mundo ocurre en Colombia.
El documento también señala tres factores que mantienen la persistencia  de la violencia  en el país: La impunidad, el narcotráfico y la posibilidad de disponer de armas de fuego.

Según informes de Medicina Legal en el país cada hora mueren en promedio dos personas en hechos violentos, lo que significa que en Colombia se cometen diariamente 48 asesinatos que al año suman 17.520 muertes.

A esta dura realidad social detonada en gran medida por la violencia económica se deben sumar los miles de niños que mueren de hambre y las miles de familias que pierden sus casa   por deudas impagables con los bancos.

Como sociedad nos acostumbramos a enaltecer y festejar pírricas victorias que nos permiten expresar un orgullo que defendemos airadamente mientras extendemos el me importa un culismo a los temas que deberían indignarnos.

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