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Colombia entre el hambre y el desperdicio de alimentos

Colombia entre el hambre y el desperdicio de alimentos - comida

La triste realidad de nuestro tiempo es que nunca antes en la historia de la humanidad hubo tanta comida, y nunca antes hubo tanta gente muriendo de hambre, es una situación que nos recuerda la caverna social de la que no hemos salido, la comida no es para el hambriento es para quien la puede pagar, según la organización de la ONU para la alimentación y la agricultura (FAO), una de cada nueve personas en el mundo padece de hambre.

Actualmente  la tierra está produciendo a un ritmo de tres veces su capacidad alimentaria, sin embargo el  número de personas que padece de hambre es de 795 millones, lo que plantea una dura realidad social para una gran parte de la población del planeta la cual se estima en 7.000 millones de habitantes.

Según la FAO poco mas de 1.300 millones de toneladas de alimentos son destruidas anualmente, el más reciente logro en contra del desperdicio de alimentos ocurrió en Francia, en donde
a partir del primero de julio del próximo año, los supermercados de más de 400 metros cuadrados no podrán tirar a la basura productos perecederos. Éstos deberán ser donados a organizaciones dedicadas a la alimentación animal o a la fabricación de abonos.

Este logro se hará realidad gracias a una enmienda a la Ley de Transición Energética que ha sido aprobada unánimemente por la Asamblea Nacional. La enmienda viene de la mano del exministro delegado socialista de Agricultura Guillaume Garot que ha manifestado desde hace tiempo su preocupación por el despilfarro de comida.

Frente a esta disposición del gobierno francés vale la pena preguntarse qué pasa en Colombia en este sentido, ¿desde el gobierno están dadas las condiciones para que los supermercados y las centrales de abastos reduzcan al mínimo posible el desperdicio de alimentos?

El primer informe del Derecho Humano a la Alimentación elaborado por la Defensoría del Pueblo en Colombia se realizo en el 2012, gracias a él se hace reconocimiento expreso a la alimentación como un derecho humano, igualmente el artículo 93 de la Constitución Política de Colombia integra al bloque de constitucionalidad de los derechos humanos, el derecho a la alimentación y el derecho correlativo al agua, a pesar de esto el derecho a la alimentación sigue siendo en Colombia como en la mayoría de los países alrededor del mundo letra muerta.

En Colombia no hay datos concretos sobre la cantidad de alimentos que van directamente a la basura, pero lo que sí se sabe gracias a la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin) es que al menos el 42 por ciento de los colombianos se alimenta mal y deja de lado una de las tres comidas diarias por falta de ingresos. La encuesta también reveló que uno de cada diez colombianos vive en la pobreza extrema, lo que quiere decir que subsiste con menos de $3.000 pesos diarios, también se pudo comprobar que hasta el 2012 el 13,2 por ciento de la población se encontraba desnutrida, estudios más recientes algunos de ellos realizados por Bienestar Familiar, han comprobado que anualmente cinco mil niños mueren por desnutrición y que el 9 por ciento de los niños menores de 5 años se encuentran desnutridos.

Es decir que paralelo al conflicto armado que Según datos del Centro de Memoria Histórica ha producido 220 muertes, el hambre es uno de los factores que más muertos pone en Colombia.

En el 2011  Colombia fue la sede  de la Primera Conferencia Latinoamericana de Bancos de Alimentos, gracias a la gestión de la Global Foodbanking, en dicha ocasión organismos como el CEPAL, FAO y UNICEF señalaron que el modelo tributario del país no estimula la donación de alimentos, y es que aunque  existe un incentivo para los donantes de alimentos que se descuenta del impuesto a la renta, dicho incentivo no alcanza a superar lo que se paga por concepto del IVA.

Las donaciones de alimentos en Colombia están prácticamente castigadas, si una empresa dona un producto por el que canceló el IVA, tiene que pagar otra vez el impuesto, por lo que las compañías prefieren destruir los alimentos a  regalarlos.

Durante la  Primera Conferencia Latinoamericana de Bancos de Alimentos, el entonces director de la DIAN Juan Ricardo Ortega le dijo a los representantes de CEPAL, FAO y UNICEF que, “ desgravar las donaciones seria como meterse un tiro en la sien“

Frente a este panorama tributario y la poca voluntad política es poco probable que avancemos en implementar medidas que eviten el desperdicio de alimentos en Colombia a pesar del esfuerzo de organizaciones como la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO), que recibe, redistribuye, produce, procesa y amplía el acceso a los alimentos a muy bajo costo a las poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Según un estudio realizado por Abaco en el 2012, en Colombia unas 1’154.000 toneladas de frutas y 261 mil toneladas de verduras se pierden en la poscosecha, es decir que no llegan ni a comercializarse, solamente en la Central de Abastos de Bogotá, Corabastos  el desecho de alimentos es un hecho que se presenta a diario, en promedio en dicha central circulan  diariamente 12.500 toneladas de alimentos de las cuales 1.200 van a parar a las canecas de las que son rescatadas por miles de personas que no tienen otra manera de llevar comida a sus casas, esta situación se replica en todo el país.

Mientras una gran cantidad de comida en el país termina en la basura, cada 33 horas muere un menor de cinco años por hambre, la cifra es del Instituto Nacional de Salud. En ese mismo sentido las investigadoras del Externado Magda y Nubia Ruiz: sostienen que tres niños mueren cada día por esta causa en Colombia.

Entre los factores que contribuyen con las altas tasas de muerte por desnutrición se encuentra la corrupción, uno de los ejemplos tristemente lo podemos ubicar en el pueblo Wayúu en la Guajira, en donde  más de 37 mil niños indígenas sufren de desnutrición a pesar de haber recibido más de mil millones de dólares en regalías por la extracción de sus recursos naturales (carbón y gas) en los últimos 20 años.

Por otro lado el gobierno  destina recursos adicionales para la etnia Wayúu mediante el Programa de Alimentación y Nutrición –PAN- cuya inversión anual es de US $15 millones, sin embargo este dinero al igual que el de las regalías queda en manos de la corrupción.

Todo parece indicar que el hambre seguirá campeando en gran parte del territorio nacional con el aroma dulzón de los cuerpos que la padecen, mientras los corruptos se siguen lucrando con la miseria de los más vulnerables y los almacenes de cadena y las centrales de abastos siguen tirando a la basura toneladas de alimentos.

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