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Centro Democrático y Cambio Radical son denunciados por fraude electoral

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Alerta por alto número de municipios en amenaza para elecciones de Octubre. Foto: Colprensa

Dora Torres Ardila, líder comunitaria del municipio de Aguazul, en Casanare, denunció la compra de votos en el municipio de Aguazul para favorecer a Yadira Avella, candidata a la Alcaldía del municipio, y Salomón Sanabria, aspirante a la Gobernación, ambos del “Centro Democrático”.

Afirmó que durante la última semana se han reunido en la noche para ofrecer dádivas a los ciudadanos.

“Encierran en bodegas a las personas de barrios marginados para darles plata y mercados”, señaló.

En un video que circula en redes sociales aparece la senadora Amanda Rocío González, del “centro democrático” desarrollando la actividad.

En el Chocó el representante a la Cámara, Nilton Córdoba, denunció la posible “transhumancia” o trasteo de votos en el municipio de Itsmina, y alertó con videos sobre la llegada de varios buses con personas procedentes de otros lugares del país.

Se encontró un documento de contrato de transporte con la firma de Norberto Arboleda, primo del candidato a la Alcaldía de Itsmina, Yeison Mosquera de Cambio Radical.

Mosquera tiene un proceso abierto en la Contraloría General de la República por presuntas irregularidades en contratos firmados con la Fundación para el Fomento de la Educación en el Chocó (Funfecho), suscritos cuando era alcalde de Istmina, donde busca ser reelegido. Según el proceso, estos actos habrían causado un detrimento patrimonial de más de 100 millones de pesos.

Los politiqueros al servicio de la burguesía en Colombia se han distinguido por su capacidad para realizar numerosas modalidades de fraude, que debemos conocer y denunciar:

“Trasteo de votos”

Consiste en pagar a un grupo de personas, para que inscriban su cédula en un municipio donde no viven, con el fin de que voten por un determinado candidato.

Compra/venta de votos

Práctica generalizada en todo el país, incluso en las grandes ciudades, con la que las autoridades se hacen “de la vista gorda”. Comprobada con el caso de Aída Merlano del “partido conservador” en Barranquilla.

El “Carrusel”

Comienza con la sustracción (o “robo”) de una tarjeta electoral, la cual se le entrega a quien está comprando los votos. Éste marca la tarjeta, se la da al ciudadano que debe depositarla en la urna, y le lleva la tarjeta sin marcar que le entregó el jurado. Esta tarjeta es entregada a un nuevo votante, y así sucesivamente.

De este modo los corruptos “aseguran” los votos que se compran, porque aquí no se altera el número de votos de la mesa, y las tarjetas depositadas son las mismas que fueron asignadas a la mesa de votación. Para hacerlo cuentan con la ayuda de uno o varios funcionarios electorales, o jurados de votación que les entregan el primer tarjetón.

La foto

El ciudadano toma con su celular una foto a la tarjeta marcada por el candidato que le compró el voto. La foto se convierte en la prueba y le permite al sufragante cobrar el dinero, el bulto de cemento, las tejas, y el tamal al politiquero que compró su voto.

El niño “campanero”

Como está permitido entrar con niños a los puestos de votación, se ha detectado que las campañas de los partidos burgueses han usado niños para que durante la jornada acompañen a distintos sufragantes al cubículo, simulando ser sus hijos, con el único propósito de que sirvan como testigos de la marcación del voto por el candidato que compró el sufragio.

Tarjeta electoral no marcada y voto en blanco

Las tarjetas que se depositan sin ser marcadas permiten que los jurados de votación o funcionarios corruptos de la Registraduría las marquen a favor de un determinado político.

Igual pasa con los votos en blanco, que pueden ser “reasignados” a favor de determinados candidatos. En el supuesto caso de que se llegara a revisar ese tarjetón, este voto simplemente sería un “voto nulo”, por doble marcación, pero generalmente mientras un jurado “organiza” tarjetones, otro los va “leyendo” y el tercero escribe los resultados ejecutando el fraude.

La proliferación de votos nulos es muy sugestiva de fraude, porque es muy poco probable que las personas que salen a votar, “se equivoquen” una y otra vez en cada elección.

Pre elaboración de formularios

Los formularios de las mesas de votación pueden estar diligenciados. El jurado simplemente introduce tantas tarjetas como personas anotadas.

El fraude en Colombia tiene una larga tradición, es repetitivo, y la inmensa mayoría de jurados son las mismas personas en cada proceso electoral. Cuando se comprueba fraude por lo general los corruptos jurados de votación, no reciben ninguna clase de sanción.

Se adulteran las actas o formularios que registran los resultados de la votación

En este caso, como lo ilustran los informes de la Misión de Observación Electoral, la adulteración se dirige a sumar votos a favor de algún candidato o restarlos a otros afectando sus rivales.

El “cambiazo”

Una vez concluido el preconteo de votos realizado por los jurados, introducen en las bolsas previstas para cada proceso los documentos electorales de la mesa y las personas “autorizadas por la organización electoral” las recogen, para trasladarlas al “arca triclave”, lugar de destino de los documentos conforme a la Ley.

Pero durante el viaje de transporte se cambian las bolsas, las nuevas contienen documentos y tarjetas electorales exactas a los que corresponden a la mesa, pero los resultados consignados en las actas ya no son los mismos.

Esta modalidad de fraude se ha detectado no sólo porque se han encontrado los documentos originales en la basura y lugares donde no corresponde, sino porque al comparar las tarjetas electorales la numeración no corresponde a la oficial y, en ocasiones, por las firmas y nombres de los jurados de votación.

Suplantación de jurados

Para suplantarlos se han detectado dos prácticas recurrentes, algunas organizaciones incluyen nombres de “funcionarios” que no trabajan en esa entidad, o los jurados son “desnotificados”, razón por la cual no se presentan como jurados y un corrupto a sueldo toma su lugar.

“Constreñimiento al elector”

Se presenta cuando el ciudadano llega a las urnas para votar por determinado candidato bajo presión, so pena de ser víctima de represalias.

Este delito se presenta con frecuencia en las zonas rurales, donde los trabajadores son llevados a votar por los gamonales de cada pueblo, y en aquellas zonas controladas por los paramilitares, que amenazan con castigar a la población si allí sus candidatos no ganan.

En Colombia los muertos “votan”

Un mismo ciudadano pasa por diferentes mesas votando con las cédulas de personas que han fallecido, pero no son borradas del registro electoral.

Los registradores se venden

Los corruptos politiqueros compran a los registradores para que adulteren las actas electorales.

Adulteración electrónica

Ha sido denunciada la compra de funcionarios del Consejo Nacional Electoral (CNE), los cuales por una determinada suma de dinero cambian (adulteran) electrónicamente los resultados.

Las encuestas manipulan el voto

Adelina Covo, expresidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) dijo el 14 de octubre de 2015:

“Si en algo me reafirmé en mi paso por el CNE es que la forma más fácil de manipular a la gente es publicando encuestas que digan lo que conviene”

Las encuestadoras y los medios de comunicación están en manos de la burguesía y tienen sus candidatos.

Ellos saben que las personas inconscientemente tienden a pensar que el resultado de las encuestas representa “lo que piensa la mayoría”, y por falta de conciencia política votan siguiendo las “preferencias” que arrojan las encuestas.

Finalmente, la burguesía tiene en Colombia un sistema que le garantiza impunidad:

El corrupto CNE declara la elección de una corporación, que es un acto administrativo si hay evidencia de fraude y se demanda, pasa a la Sección Quinta Electoral del Consejo de Estado, que demora años para decidir.

La clara demostración de este hecho se presentó con el caso del partido “MIRA”: para tomar la decisión que confirmó el fraude y ordenó la restitución de sus curules en el congreso, el proceso demoró casi 4 años (elecciones del 9 de marzo de 2014).

El sistema fraudulento y corrupto en Colombia es bastante eficiente, y pone en evidencia que la “democracia” de la que se jactan sus medios de comunicación no existe. En Colombia la “democracia” es de papel.

Por ello el Padre Camilo Torres hizo famosa la frase: “el que escruta elige” y en el 2011 Jaime Castro le agregó «el que encuesta elige».

Con esta perversa combinación, las mafias politiqueras al servicio de la burguesía y los terratenientes se las han venido arreglando para “ganar” los distintos procesos electorales y mantenerse en el poder.

Esto no quiere decir que debamos hacernos a un lado y promover un abstencionismo estéril, muy por el contrario, debemos disputarles a la burguesía y los terratenientes el poder político, denunciar el fraude cada vez que tengamos información al respecto, y seguir utilizando la actividad electoral para elevar la conciencia política de los trabajadores.

 

Por Óscar H. Avellaneda
Fuente Prensa Rural
www.radiomacondo.fm

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