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Asesinados líder del Partido FARC Albeiro Suárez y su escolta

Asesinados líder del Partido FARC Albeiro Suárez y su escolta - albeiro-mandela

En la mañana de este viernes, en la vereda El Planchón, municipio de Uribe (Meta), fue abaleado Juan de Jesús Monroy Ayala, conocido en la guerra como Albeiro Suárez, quien lideraba la reincorporación los exguerrilleros de las Farc en el departamento del Meta. Según conoció este diario, en el sitio donde ocurrieron los hechos también fue asesinado uno de sus escoltas, Jeferson Mandela, quien era exguerrillero y estaba adscrito a la Unidad Nacional de Protección (UNP).

Hasta la tarde de este viernes los cuerpos de las víctimas aún seguían en el lugar del crimen donde laboraba en un proyecto productivo de cacao. De hecho, supo Colombia2020, en noviembre próximo Albeiro presentaría la marca de chocolate de la cooperativa de 60 exguerrilleros que lideraba en la inspección de La Julio, en el municipio de Uribe, otro paso para la empresa de paz que estaba ayudando a construir. Albeiro, como lo llamaban sus antiguos compañeros de filas, era reconocido en la región porque hizo parte de la guardia personal del fundador y máximo líder de la guerrilla, Manuel Marulanda Vélez.

Su paso por la insurgencia armada se resume así: diez años en los que se llamaron unidades disponibles para orden público (combates directos contra la Fuerza Pública) y 16 años en la escolta personal de Manuel Marulanda, del Mono Jojoy y de Mauricio Jaramillo, el Médico. En ese trasegar conoció las tierras del Meta y Guaviare, colonizadas por campesinos y combatientes de las nacientes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en la década de los 60.

En mayo de 2018, llegó a la inspección de La Julia con un grupo de 44 excombatientes del espacio de reincorporación de Colinas (Guaviare) en donde dejaron las armas 582 exguerrilleros, entre ellos Albeiro, pero donde la paz hizo aguas tras el regreso a las armas del excomandante encargado de la zona, conocido como Iván Alí.

Juan de Jesús salió en avanzada buscando un terreno para arrendar. Consiguió un predio de 36 hectáreas en el que para junio de 2018 ya tenían sembrados de yuca, plátano, cebolla, hierbas aromáticas, algunas cabezas de ganado, gallinas y cerdos. Estas iniciativas de autoabastecimiento están apoyadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Gobierno de Suecia, las primeras entidades que decidieron apoyar este nuevo asentamiento, en esa dinámica que surgió fuera de los ETCR.

Al otro lado de la vía construyeron un vivero con 500 plántulas de cacao y otras 500 con especies para reforestación, en desarrollo de un proyecto enmarcado en el Plan Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito. En todo caso, dos años después de su arribo al municipio de Uribe, con este pequeño proyecto de cacao había logrado, junto con cerca de 60 exguerrilleros, construir una planta para chocolate cuya marca iban a lanzar el próximo mes.

La situación de los excombatientes en el municipio de Uribe es similar a la que viven los firmantes del Acuerdo de Paz en todo el departamento del Meta y el Guaviare. Este panorama fue el que detalló Albeiro a la Justicia Especial para la Paz (JEP) en una audiencia de medidas cautelares justamente para que ese tribunal evaluara la seguridad de los exguerrilleros. Según le dijo a este diario el excombatiente, uno de los principales asuntos que puso en conocimiento de ese tribunal de paz fue “el aumento de la presencia del paramilitarismo en el territorio y el control que ejercen en Villavicencio, Granada, Guamal, Acacías, Puerto Lleras, Puerto Rico, Mapiripán y ahora en Vista Hermosa, fundamentalmente en las veredas donde se está haciendo la erradicación de coca.”

Igualmente, denunció la disputa que habría en el territorio entre dos grupos disidentes de las antiguas FARC, los que se denominan la Segunda Marquetalia y aquellos que ya hacían presencia en la zona, fundamentalmente el frente Séptimo al mando de Gentil Duarte. “Por esa situación los excombatientes en reincorporación quedan en medio de varios fuegos”, advirtió Albeiro Suárez en diálogo con este medio.

(Fuente: El Espectador)

Comunicado del Partido FARC:

Con el asesinato de Jesús Monroy (Albeiro Suárez) y su escolta Luis Alexánder Largo (Mandela), suman ya 234 los exguerrilleros asesinados, 146 de ellos bajo el actual gobierno.

Jesús Monroy era integrante de la dirección nacional de nuestro partido, estaba al frente del proceso de reincorporación en el departamento del Meta y se había granjeado el respaldo y apoyo de las comunidades de la región que lo habían adoptado como su líder natural. Fue vocero en la audiencia que realizó la Jurisdicción Especial de Paz el pasado 22 de agosto para analizar los problemas de seguridad de los exguerrilleros en el oriente del país.

Luis Alexánder Largo era su escolta, integrante del programa de protección de la subdirección especializada de la UNP. Dos hombres comprometidos decididamente con la paz y el progreso de la región.

La racha de asesinatos contra los firmantes de la paz se da en el contexto de un gobierno que mantiene un silencio cómplice, seguramente convencido de que estos asesinatos favorecen su propósito de impedir la consolidación de la paz, tal como es la aspiración expresa de su partido, el Centro Democrático.

Estos asesinatos no son hechos aislados ante la arremetida contra la Jurisdicción Especial para la Paz, la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad y la simulación de la implementación del Acuerdo que hemos venido denunciando.

Una convergencia de factores ha terminado uniendo en sus propósitos a la extrema derecha que hoy ocupa la Casa de Nariño con aquellos que traicionaron el Acuerdo de Paz, convirtiendo a los exguerrilleros en blanco de los odios y de intereses mezquinos de ambos extremos.

Durante cuatro años hemos asistido a un gota a gota macabro entre la cálida solidaridad de quienes defienden la paz y la desconcertante indiferencia de algunos sectores del país que aún no reaccionan pese a que están asesinando la paz ante sus ojos. Por eso, creemos que el mayor reto que tenemos quienes aspiramos a una nación en paz, democrática y con justicia social es despertar a esas mayorías indiferentes.

No podemos seguir inmóviles frente a esta tragedia que cobra igualmente la vida de centenares de líderes sociales y defensores de derechos humanos, con asesinatos selectivos y masacres en todo el territorio nacional.

La minga indígena y el paro convocado para el 21 de octubre nos señalan el camino para salir de la indiferencia. Debemos movilizarnos hasta que seamos millones los que exijamos el cese del exterminio que se adelanta con la complacencia del Gobierno Nacional.

Consejo Político Nacional, Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. FARC.

Octubre 17 de 2020

 

 

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