MENú

VANEGAS BLUES

VANEGAS BLUES - 67186656_10156420808111659_6536281462428139520_n

La primera vez que vi a Vanegas fungía de Jimy Hendrix; el teatro La máscara sintió toda la descarga de un espíritu inquieto que trascendería la influencia del ícono de Seattle para trazar su propio camino. Años más tarde lo escuché liderando Vulgarxito, una banda que se balancea entre el blues y el rock and roll y narra la cotidianidad con un lenguaje popular y a veces procaz que no se esconde en la metáfora. Ahora lo he visto como Vanegas Blues y su performance está plagado de irreverencia, es una sublevación frente a la música que legitiman las emisoras y si bien continúa la senda de los viejos bluseros que cantan el quehacer diario, su lírica va más allá.

Aguacate con arroz,

solo quiero comer hoy

y si no hay arroz con un poco de café

tu que lo tienes lo puedes ofrecer

Y si no lo tienes lo puedes conseguir

Estos versos de un tema de Pequeña voz, su último álbum, se nos enquistan en la memoria no solo por la vía del lenguaje, detrás está la música que empuja y más atrás el espíritu indomable que nos afirma en el origen. No estamos frente a un poeta convencional, detrás de estas sencillas palabras que enuncian un gusto gastronómico esta la invitación a compartir o a luchar por el bocado. Para que decirlo de otra manera, para que enredar la imagen si es plena y suficiente.

Vanegas, no es original, no es tan ingenuo, su sonoridad es de estirpe rocanrolera en la que la destreza se constituye en virtud. Las escalas pentatónicas, dóricas y jónicas se persiguen como un perro tratando de alcanzar su cola, elabora un discurso vertiginoso en el que, a veces, el silencio nos salva del paroxismo. Lo nuevo en él es el tiempo, está ahora y aquí y da testimonio de lo que somos.

Hay otro elemento que le suma al show su cuota de humor, involucra la vida amorosa y sexual de sus músicos narrando, ficcionando, pequeños episodios de su vida íntima de la que casi siempre salen mal librados, los humaniza y los rescata de su roll secundario. Estamos pues frente a una gran propuesta estética que no le teme al olvido de los medios.

Vanegas en su moto, con su guitarra en la espalda, como una enorme ala, recorre el país dejando una semilla en cada pueblo, cada ciudad, cada corazón. Ya habrá tiempo de recoger sus frutos porque el blues frutece en todas las cosas simples que sentimos y tocamos.

VANEGAS BLUES - 71815637_505075826940174_6438719437758529536_n-300x225

 

Escucha aquí Pequeña Voz, Vol. 3

 

Por Orlando López valencia
www.radiomacondo.fm

Comentarios

Comentarios