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Pentágono justifica retraso en confirmar bajas en el ataque iraní

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Parte de la base estadounidense de Al-Asad destruida por un ataque de misiles iraníes en la provincia de Al-Anbar, Irak, 13 de enero de 2020. (Foto: AFP)

EE.UU. dice que no pretendía retrasar el anuncio de bajas entre sus soldados en ataque de represalia iraní, aunque desde el principio rechazaba que haya algunas.

Toda la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, incluidos el propio presidente; y el secretario del Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono), Mark Esper, negaban que hubiera muertos o heridos en ataques lanzados el 8 de enero, por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán contra dos bases estadounidenses en Irak, entre ellas, Ain Al-Asad, en represalia por el asesinato del teniente general Qasem Soleimani.

Sin embargo, un funcionario del Ejército estadounidense indicó el jueves a la cadena local CNN que 11 efectivos resultaron heridos en dichos ataques. Un día después, el Pentágono negó haber intentado restar importancia al incidente o retrasar la publicación de la información sobre los soldados que presentaban “síntomas de conmoción cerebral” a causa de los ataques de misiles iraníes en su contra.

Justificó que el Departamento hizo público la información que había obtenido horas después de haberse enterado de los hechos.

“La idea de que hubo intentos para restar importancia a los heridos desde cierta amorfa agenda política no tiene sustentación”, afirmó el portavoz del Pentágono, Jonathan Hoffman, antes de mencionar que el Pentágono tampoco pretendía “minimizar” el ataque de represalia iraní contra bases estadounidenses en Irak.

El Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, en su primer discurso y sermón en el rezo colectivo del viernes indicó que EE.UU. en el pasado había sufrido golpes en Siria, Irak, El Líbano y Afganistán, pero el golpe que le infligió Irán era un golpe no solo a las instalaciones militares estadounidenses, sino a la reputación de EE.UU. a nivel internacional.

El general Soleimani, un alto estratega iraní, era “una piedra en el zapato” de EE.UU. y sus aliados por haber contribuido, en gran medida, a la erradicación de EIIL (Daesh, en árabe) en Irak y Siria, entre otros complots que habían urdido para la región, rica en reservas naturales, entre ellas el petróleo. Por esta razón, EE.UU. se encargó en persona de la eliminación del alto comandante iraní y asumió, con gran orgullo, su asesinato, mientras no se encontraba en una misión militar.

 

Con información de agencias
www.radiomacondo.fm

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