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¿De qué trata el acuerdo estratégico de 20 años entre Irán y Rusia?

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El canciller de Irán, Mohamad Yavad Zarif, y su par ruso, Serguéi Lavrov, en una rueda de prensa en Moscú, capital rusa, 21 de julio de 2020. (Foto: AFP)

Irán y Rusia en aras de equilibrar la presencia militar y hegemónica de EE.UU. en la región pactaron en su día una cooperación estratégica a muy largo plazo.

El reciente viaje de visita realizado por el ministro de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, Mohamad Yavad Zarif, a la capital rusa de Moscú para reunirse con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, respondía a la necesidad de dar seguimiento a las conversaciones en línea con el fortalecimiento de los lazos estratégicos Teherán-Moscú, cuyos líderes de ambos países, Hasan Rohani y Vladímir Putin, respectivamente, lo habían abordado a mediados del mes en curso en una conversación telefónica mantenida entre ambos.

En aquella ocasión, ambos mandatarios coincidieron en el hecho de reforzar las cooperaciones bilaterales en todos los campos, incluidos el político, el económico, el científico y el cultural, así como en la lucha contra el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

A su llegada al aeropuerto internacional de Moscú, los periodistas que le esperaban a pie de avión al jefe de la Diplomacia persa se interesaron sobre el contenido del mensaje que portaba consigo mismo de parte del presidente iraní para su par ruso.

Las relaciones entre la República Islámica de Irán y la Federación Rusa son estratégicas y, ante las circunstancias actuales que están teniendo lugar en cuanto a acontecimientos importantes a nivel internacional, es necesario que estas conversaciones sigan produciéndose entre nosotros y el Gobierno de Rusia, así como con otros de nuestros amigos, como el Gobierno de China. Este viaje se realiza con este objetivo y, si Dios quiere, será fructífero para el país”, en estos términos respondió a los reporteros el máximo representante diplomático de la nación persa.

Para ser más concretos, Zarif destacó que las relaciones bilaterales, los acontecimientos que se registran en la región de Asia Occidental y el delicado acuerdo nuclear, de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés), son algunos de los asuntos que abordaría con las autoridades anfitrionas durante su visita a Moscú.

Uno de los temas más destacables con una mayor proyección sobre otros en el que se centraba el mensaje de Teherán era la agenda de la prórroga de la extensión de un acuerdo bilateral con un periodo de duración de 20 años sellado entre ambos países, que vencerá en marzo de 2021.

“La moratoria del acuerdo figura en nuestra agenda y si nuestros socios rusos están preparados para tener otro acuerdo a largo plazo, puede considerarse, pero la extensión del actual acuerdo definitivamente está en nuestra agenda”, reiteró el titular de la Cartera de Exteriores iraní a los periodistas.

Ahora surge la cuestión sobre lo que trataría este convenio al que se estaría refiriendo Zarif para querer extender su moratoria por otro periodo de tiempo, y que a continuación se va a desarrollar algunos de sus términos.

El acuerdo en sí es un Tratado sobre la base de las Relaciones Recíprocas y los Principios de Cooperación entre la República Islámica de Irán y la Federación de Rusia que se firmó en Moscú el 12 de marzo de 2000, durante el mandato de los entonces dirigentes iraní Mohamad Jatami (1997-2005) y el ruso Vladímir Putin, este último disfrutaba de su primera etapa presidencial entre los años 1999 y 2008.

El convenio cuenta con 21 artículos y se concluyó por un periodo de 10 años y contempla la posibilidad de que si las partes no informan a la otra parte por escrito acerca de su intención de rescindir el tratado al menos un año antes del vencimiento de su validez, automáticamente se extendería por los siguientes períodos de cinco años. De este modo, el pacto se prorrogó hasta en dos ocasiones desde entonces.

De acuerdo con Hasan Hanizadeh, un experto iraní en asuntos internacionales, entrevistado sobre este tema por algunos medios locales, se trata de un documento estratégico entre Irán y Rusia que se centra, entre otros asuntos, en ultimar la construcción de los dos restantes reactores de la central nuclear de Bushehr, situado en el sur del país persa, que los rusos, a pesar de la lentitud del desarrollo durante las fases de ejecución de los trabajos en los últimos años, finalmente se pusieron a cumplir con sus compromisos allá en septiembre de 2016 para tenerlos finalizados y construidos en colaboración con los ingenieros iraníes con el objetivo de que estén conectados posteriormente a la red eléctrica en 2024 y 2026, respectivamente.

Ante estos desarrollos implementados por parte de Rusia, añade Hanizadeh, muestra la firme determinación y la disposición de los rusos a cooperar con Irán en la construcción de varias centrales nucleares de 1000 megavatios con el fin de diversificar sus fuentes de energía, y ser así menos dependiente de sus recursos naturales del petróleo y el gas, a pesar de la fuerte presión internacional que existe para impedir tal colaboración tecnológica entre ambas naciones.

Dado que EE.UU. en el marco de la retórica antiraní de su presidente, Donald Trump, viene imponiendo y amenazando con una seria de sanciones ilegales a aquellos países que quieren cooperar con Irán en los diversos campos, la postura rusa evidencia que Moscú no se deja amedrentar por las medidas punitivas de un Washington que decidió retirase de forma unilateral en mayo de 2018 del acuerdo nuclear, firmado tres años antes, en 2015 entre Teherán y el Grupo 5+1 (entonces formado por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania).

Entre otros ámbitos de cooperación abordada por el acuerdo estratégico Teherán-Moscú, señala el experto, por un lado, la colaboración bilateral en la industria del petróleo, en cuanto a refinería, exploración y producción de aguas arriba de esa industria en los campos petrolíferos y gasíferos iraníes en el Golfo Pérsico y, precisa, por otro lado, la fabricación de varios tipos de aviones militares y de pasajeros partiendo de la tecnología de punta rusa.

Teniendo en cuenta el recelo persistente en el tiempo de EE.UU. sobre cualquier tipo de convenio de cooperación que sea de naturaleza bilateral o multilateral entre Irán y el resto de las naciones del mundo y que, a su vez, se traduzca en un desarrollo progresivo de los campos económicos, militares, nucleares de uso civil, entre otros, era cuestión de tiempo que la maquinaria punitiva de Washington se pronuncie imponiendo una serie de sanciones contra todos y cada uno de los actores globales que hayan decidido participar en el proceso de avance tecnológico de las diversas áreas que engloban la boyante industria iraní.

Las empresas estatales o de ámbito privado de Rusia o China, siendo dos superpotencias mundiales, tampoco se libraron de estas medidas punitivas estadounidenses que tratan de posesionar a sus compañías en los mercados internacionales en detrimento de los rusos y chinos, respectivamente, en un intento de Washington de seguir afianzando sus políticas hegemónicas alrededor del globo terráqueo.

En esta tesitura, Hanizadeh refiriéndose a la cooperación trilateral entre Irán, China y Rusia, sostiene que los tres países, al estar sometidos bajo una “máxima presión” y opresivas sanciones de Estados Unidos y dado que las tres naciones entre sí representan una cuarta parte de la población mundial, es muy probable que la perspectiva promovida por el eje Teherán-Pekín-Moscú de eliminar el dólar de su ciclo comercial en un futuro próximo podría tener un gran impacto económico en los mercados de EE.UU. y el dominio del dólar estadounidense a nivel mundial.

Es por ello que reviste mayor relevancia la revisión de la prórroga del Tratado sobre la base de las Relaciones Mutuas y los Principios de Cooperación entre los iraníes y rusos que se completaría con el acuerdo de 25 años para la cooperación integral entre Irán y China a la hora de contrarrestar la campaña de máxima presión de EE.UU. en sus contras, resaltó el analista persa.

Por otro lado, como el 18 de octubre expira el embargo de armas del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) sobre Irán, es de esperar que muchos países, entre ellos, Rusia y China, quieran entablar negociaciones bilaterales con Teherán a fin de realizar intercambios comerciales centrados en este campo.

Volviendo a la cooperación bilateral entre Irán y Rusia, ambas naciones han encontrado en la otra a un destacable socio y aliado para equilibrar a un EE.UU. cada vez más agresivo en su presencia militar y hegemónica en la región de Asia Occidental y Europa del Este, liderando a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la zona euroasiática, en busca de socavar la estabilidad y la seguridad de estas mencionadas áreas.

Desde la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), allá en 1991, Moscú y Teherán se han caracterizado por una sensible mejora de sus relaciones bilaterales, fomentada por una visión compartida en temas económicos, militares, nucleares del uso pacífico e incluso frente a la lucha contra el terrorismo de los grupos extremistas, como EIIL (Daesh, en árabe) en Siria e Irak.

Cooperación en materia de seguridad militar

Las relaciones entre Rusia e Irán en la década de los 90 mejoraron sustancialmente tras la disolución de la URSS y coincidiendo, asimismo, con una transformación de la OTAN que levantó suspicacias en ambos países ante cualquier ampliación de la influencia de la Alianza Atlántica hacia Eurasia, zona geográfica que debía estar libre de cualquier movimiento militar que supusiera una amenaza para las fronteras de la recién fundada Federación Rusa.

Ambos países decidieron relanzar sus relaciones bilaterales, que databa de la era soviética, con un acuerdo estratégico que les reportara beneficios económicos y militares mutuos, con la presencia de una gran cantidad de asesores militares rusos en Irán y el entrenamiento de efectivos iraníes en Rusia en el marco de la cooperación entre los dos países en este campo. [1]

Este tipo de cooperación ha sido de particular importancia en varios sectores militares, ya que el comercio de armas con la República Islámica de Irán, que se había desarrollado desde la guerra de ocho años impuesta por Irak (1980-1988), auspiciada por los países occidentales, continuó su tendencia con tres submarinos de la clase Klio para operar en el Golfo Pérsico, más de 200 tanques T-72 y blindados de Infantería BMP-2, 10 aviones de combate Sujoi 24 y 8 cazas de combate MIG-29, lo que serían algunas de las armas entregadas a Irán entre los años 1992-1999.

El desarrollo de la cooperación militar entre Irán y Rusia se iba afianzando a medida que los estadounidenses y sus aliados regionales iban caldeando el ambiente encendiendo las mechas de sus declaradas animadversiones contra la República Islámica. En 1995, Washington, bajo el mandato de Bill Clinton y en el marco del acuerdo Al Gore-Chernomerdin, impuso restricciones a la transferencia de equipos militares y sistemas de armas avanzadas a los libios y los iraníes para intensificar, en vano, la presión sobre Teherán a fin de evitar que la nación persa reconstruyera su poderío militar de carácter disuasivo luego de haber sido objeto de una cruenta agresión de más de ocho años por parte del régimen iraquí del entonces dictador Saddam Husein, apoyado con armas y arsenales occidentales.

Según el acuerdo Al Gore-Chernomerdin, elaborado por el entonces vicepresidente de EE.UU. Albert Al Gore y el primer ministro de Rusia, Víctor Chernomerdin, los rusos consideraron que las restricciones incluían tecnología nuclear y de misiles, mientras que los estadounidenses extendieron las restricciones a cualquier arma avanzada.

Sin embargo, pasados cinco años desde entonces, las restricciones fueron levantadas por Vladímir Putin en el contexto del ya mencionado Tratado sobre la base de las Relaciones Recíprocas y los Principios de Cooperación entre la República Islámica de Irán y la Federación de Rusia que consolidaba plenamente los intereses estratégicos y económicos de ambos países.

Cooperación Nuclear

La cooperación irano-rusa en esta materia se concertó en 1995 en aras de completar la construcción de la planta nuclear de Bushehr, situada en el sur del país persa, cuyas obras se habían paralizado tras el triunfo de la Revolución Islámica de 1979 y ante la falta de cooperación de las empresas europeas por la fuerte oposición de un EE.UU., cuya clase política no podía asimilar el hecho de que la firme voluntad del pueblo soberano de Irán les había impedido seguir controlándoles sus destinos cortándoles su yugo imperial hegemónico sobre esta nación milenaria.

La construcción de la planta nuclear de Bushehr, la primera de Irán, fue iniciada en 1974 por el consorcio alemán Kraftwerk Union A.G. (Siemens/KWU), no obstante, en 1980 la compañía germana rompió el contrato debido a la decisión del Gobierno alemán de sumarse al apoyo de las sanciones de EE.UU. sobre el suministro de este tipo de equipos tecnológicos a Teherán por la victoria del movimiento popular en el derrocamiento de la monarquía de Mohamad Reza Pahlavi, un régimen controlado e influenciado desde la Casa Blanca.

Tras un parón de más de quince años, la empresa rusa Atomstroyexport asumió en 1995 la construcción de la planta nuclear con un presupuesto de 700 millones de dólares. Su puesta en marcha tuvo lugar en agosto de 2010 bajo el control de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y en septiembre de 2011 la planta se conectó a la red eléctrica iraní y un año después, en agosto de 2012, el primer reactor alcanzó su plena capacidad de 1000 megavatios de potencia.

En 2016, los iraníes acordaron con los rusos seguir con su cooperación estratégica para iniciar la segunda fase de las obras de construcción del segundo y el tercer reactor de la central nuclear, con previsión de que estén listos y funcionando para octubre de 2024 y 2026, respectivamente. Para este proyecto se ha destinado un total de 10 mil millones de dólares.

Según las autoridades persas, una vez construida la segunda fase de la planta nuclear de Bushehr, Irán aumentará la capacidad de producción de electricidad hasta 4000 megavatios con los nuevos grupos de generadores que estarían funcionando con los reactores nucleares de agua presurizada VVER-1000, unidades diseñadas por la Corporación Estatal de Energía Atómica Rusa, conocida más como Rosatom.

Cooperación económica

Las relaciones económicas entre Teherán y Moscú ya venían pisando fuerte desde antes del colapso de la URSS y posteriormente se han ido afianzándose en las últimas tres décadas en varios campos como el comercio, la energía, el transporte y la industria.

El volumen del comercio entre Irán y la entonces Unión Soviética alcanzó alrededor de 1,4 mil millones de dólares en 1990. No obstantes, con la disolución de la URSS se redujo sustancialmente hasta 200 millones de dólares al año en 1995.

A partir de este año, volvió a crecer el volumen de comercio entre ambos países pasando de los 400 millones de dólares de 1996 a 1 mil millones del 2001, de tal modo que dicho volumen alcanzó los casi 1,6 mil millones en 2019.

Cooperación conjunta en la lucha contra el terrorismo de grupos extremistas en la región de Asia Occidental 

Desde 2011, Siria sufre un conflicto interno agravado por grupos armados, rebeldes opositores y terroristas con apoyos de diversos modos recibidos desde el exterior de las fronteras sirias. Nueve años después del inicio de la crisis, el Ejército sirio ha podido arrebatar a los extremistas takfiríes, gracias al apoyo de sus aliados, Irán y Rusia, la mayor parte de las zonas que llegaron a controlar en un momento dado.

Teherán y Moscú han desempeñado un papel destacado en la derrota de la banda terrorista EIIL (Daesh, en árabe) al ofrecer un respaldo total a Siria en la lucha contra este grupo takfirí y otros elementos como el Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham), todos patrocinados y financiados por los países occidentales, encabezados por Estados Unidos y sus aliados regionales.

La cooperación conjunta irano-rusa, centrada en un amplio ámbito logístico y militar, se ha desarrollado bajo petición expresa del Gobierno legítimo de Damasco, presidido por Bashar al-Asad. Además, los esfuerzos conjuntos de ambos países para erradicar el terrorismo en el suelo sirio, en colaboración con las fuerzas gubernamentales sirias, ha logrado registrar un sinfín de victorias sonadas en batallas en el marco de los avances ofensivos sobre las posiciones de los elementos takfiríes.

Los iraníes ofrecen apoyo a las fuerzas sirias en su lucha contra el terrorismo por medio de sus asesores militares, mientras que los rusos brindan su respaldo a Damasco a través de sus más avanzados aviones de combate tipo Sujoi o de sus sistemas de defensa antiaérea S-300 y S-400, desplegados en los lugares más estratégicos de la nación árabe para disuadir a los cazas bombarderos enemigos, como los F-14 israelíes, que suelen violar el espacio aéreo sirio con el objetivo de atacar blancos militares del Ejército de Siria.

En resumidas cuentas, la cooperación conjunta de Teherán y Moscú ha brindado un apoyo muy importante a Siria en su lucha contra el terrorismourdido desde esos despachos que se sitúan a miles de kilómetros de distancia de las fronteras sirias con el fin de desestabilizar este país árabe y, de paso, extender el caos y la destrucción a la región del Oeste de Asia con unos viles propósitos geopolíticos de controlar los recursos naturales de esos lares que les allanaría el camino para una dominación mundial, pero, a todo esto, hay algunos países, como Irán, Rusia y China que no están a la labor de permitir tales conspiraciones que solo traen consigo mismo una desolación devastadora, destructiva y asesina que significa la muerte de más seres humanos inocentes.

krd/ktg/hnb

[1]. A comparative Analysis of Diplomatic Relations between Iran and Russia during the Administrations of Presidents Mohammad Khatami and Mahmoud Ahmadinejad, by Zohreh Balazadeh and Fahimeh Ghaibi.

[2]. Base de datos económicos Irán-Rusia.

 

Con información de Agencias
www.radiomacondo.fm

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