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“Frontera entre Venezuela y Colombia un infierno que no se puede visitar “, diario El País de España

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El Grupo multimedia español PRISA, es una de las grandes corporaciones mediáticas del mundo con presencia en 22 países de Europa y América. En Colombia el grupo es dueño de Caracol desde el 2003.

Desde su inicio el grupo PRISA ha sido acusado reiteradamente, de parcialidad política  y de haber sido favorecido desde el poder, situación que le ha permitido ejercer prácticas monopolistas tanto en Europa como en América.

Estas grandes corporaciones obedecen a su propia agenda política y eso se puede apreciar en la editorial de sus medios, para nadie en Colombia es un secreto que Caracol mantiene una línea periodística alineada con el establecimiento en una simbiosis política y comercial que en muchos casos termina sacrificando la verdad sobre los hechos, la publicación de contenido sesgado políticamente y mal contextualizado por parte de los medios termina profundizando estigmatizaciones y desinformando, la prensa que deja correr ríos de tinta cuando hay un ataque en Europa, guarda silencio cuando los atentados son generados por los ejércitos de ocupación en medio oriente.

Un ejemplo de desinformación, a la hora de contextualizar las realidades sociales y culturales de las diferentes regiones en el mundo en donde hay conflictos armados, se puede encontrar nuevamente en el diario español El País que acaba de publicar un ranking al que ha titulado “Los 7 infiernos sobre la Tierra que jamás deberías visitar” .

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Uno de los infiernos mencionados es la frontera colombo-venezolana. “No toda, claro. Pero sí hay departamentos fronterizos que están abandonados a su suerte. El Gobierno colombiano contempla cómo esta zona de profunda selva está controlada por las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Aunque en la actualidad se está llevando a cabo un proceso de pacificación y diálogo, la realidad es que regiones como Arauca son no aptas para el visitante. La frontera aquí es difusa y ser turista en esta zona es ser presa fácil para un secuestro. Y, si no, siempre nos quedará la posibilidad de cruzarnos con narcotraficantes poco tolerantes con las visitas sin aviso previo”, señala la reseña del diario.

Y por supuesto en una frontera tan extensa rica y diversa no han faltado los conflictos sociales y armados que han estado presentes casi que desde la fundación de la patria en todo el país, pero equiparar de cierta manera si se quiere, la frontera de los dos países con los conflictos como el de Yemen o el de la frontera entre Afganistán y Pakistán con grupos armados extremistas y fundamentalistas religiosos, es hacer una comparación simplista sobre la situación social y política del país, es desconocer la población amazónica y los pueblos del desierto en la alta guajira por donde corre la línea divisoria entre las dos naciones.

El diario en su reseña habla sobre estos sitios como “lugares en los que no se puede poner un pie”, y continua, “La lista que a continuación te ofrecemos muestra estos sitios. Agujeros negros en los que no es viable entrar si no eres nativo. Mucho menos si no eres nativo y, además, eres occidental”.

Lo que el artículo no cuenta es que en muchas de estas regiones el conflicto ha sido atizado por las multinacionales “Occidentales”, el año pasado organizaciones ambientales y de derechos humanos presentaron en Berlín el informe “El Lado Oscuro del Carbon“, el documento reveló la relación entre los paramilitares y las empresas mineras Prodeco y Drummond, proveedoras de países europeos.

El ranking del diario español parece más una alerta roja para turistas toda vez que deja por fuera el infierno que se vive entre Ceuta y Melilla, las fronteras entre África y Europa en donde cerca de 20.000 africanos acosados por el hambre trataron de superar en el 2014 la valla de la ciudad española de Melilla para pisar suelo europeo.

En  los enclaves norteafricanos españoles de Ceuta y Melilla, miles de personas trabajan cargando fardos, en un comercio interfronterizo que se convierte en una salida económica para muchos marroquíes de la zona, que se empujan y se amontonan haciendo cola en la frontera para entrar en España cargando fardos, por un fardo se pueden ganar 15 euros, lo producido solo alcanza para vivir  en condiciones miserables.

Es apenas comprensible que el ranking del diario el País sea tan laxo, un ejercicio más riguroso sobre los infiernos sociales alrededor del mundo no dejaría esta frontera por fuera, una de las más desiguales del mundo, la Europa que le cierra la puerta a los africanos, históricamente ha sacado del continente desde sus enclaves coloniales, esclavos, marfil, diamantes, petroleo y más recientemente Coltan, mineral utilizado en la tecnología de las comunicaciones.

Hace unos años los mercaderes  europeos y estadounidenses ganaban unos 200.000 dólares al mes (135.000 €) con la venta de los famosos “diamantes de sangre” extraídos de Sierra Leona o el Congo, con el Coltan los mercaderes de la muerte ganan más de un millón.

El Coltan tiene un color azul metálico, “coltan” es una palabra formada por la abreviatura de columbita-tantalita, y es un valioso mineral del que se extrae el tantalio, un componente que presenta una gran resistencia al calor así como extraordinarias propiedades eléctricas lo que lo convierte en un mineral indispensable para la tecnología de las comunicaciones entre otras.

De tal manera que Alcatel, Compaq, Dell, Ericsson, HP, IBM, Lucent, Motorola, Nokia, Siemens y otras compañías que utilizan condensadores y componentes que contienen tántalo; como las compañías que fabrican estos componentes, como AMD, AVX, Epcos, Hitachi, Intel, Kemet o NEC,  de una u otra manera son responsables de las violaciones a los derechos humanos que se cometen en las zonas de extracción.

El infierno en la tierra lo han desatado los que todo lo tienen, un infierno no se crea sin el poder monetario y militar y sin la complicidad de una prensa al servicio del gran capital corporativo, por supuesto los condenados en este infierno resultamos ser casi todos, menos ese 1%  y  el 0.1%,por ciento dueños del mundo.

 

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