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Fernando Escobar, el poeta del fútbol

Fernando Escobar, el poeta del fútbol - escobar

Este bogotano refleja en sus escritos el amor y la admiración por el fútbol. Es hincha de Santa Fe.

“Los azules se llevaron los goles y los rojos los enojos… (risas), ya había algo ahí de lenguaje poético…”, es el fragmento de la primera poesía deFernando Escobar, exjugador de fútbol del barrio La Castellana, en Bogotá, puntero izquierdo con perfil derecho en la Universidad Javeriana y comunicador social y periodista con énfasis en publicidad.

Su primera poesía surgió tras un clásico entre Millonarios y Santa Fe, él un ferviente hincha cardenal sintió que su equipo hizo más por el partido, pero perdió, en un juego sin ritmo, ese que sí tienen los cerca de 100 poemas que él ha escrito con el balón como protagonista.

“Básicamente la inspiración es lo que me mueve a escribir y me mueve desde un resultado, hasta las ganas con las que se juegan un partido. Es una cosa que fluye, a uno le llega la inspiración y siente el deseo de escribir”, dijo Fernando Escobar.

Sus poesías también han sido publicadas, pero más como cartillas, que como libros, esos que si espera ver en un tiempo en las grandes librerías y en las manos de algunos de sus protagonistas, jugadores y técnicos de fútbol.

Y es que para Fernando una buena jugada, más que un gol, es digna de un homenaje a través de las letras, las palabras, las plumas y el papel, ese mismo que se arruga pero nunca olvida.

Lo hace como mejor lo sabe, a través de la poesía, porque aunque escribe cuentos, le parece que a través de los poemas, con ritmo, puede transmitir el sentimiento de una jugada o la admiración por un futbolista.

Hablar de fútbol a través de la poesía, para Fernando, es tan fácil como escribir los cuentos de niños, que también ha escrito y que a sus hijos les gustan más que los que tienen al balón como protagonista.

Y ahí tiene él su gran reto, hacer algo distinto a los demás. Los cuentos son bastantes y las poesías escasas en el mundo del balón. Para Fernando, escribir hace parte de su vida, pero defiende el estilo que tiene para cada cosa que hace, todo tiene un por qué.

Tal vez sea el cuento, la forma más adecuada de relatar el fútbol, pero Fernando que encontró en la poesía un refugio, prefiere hacer un relato corto, preciso y rítmico de los sucesos que surgen alrededor del balón.

“Con la prosa uno puede explicar más, con la poesía son menos palabras, pero se expresa más rápido que en prosa”, afirmó Fernando.

Ese hombre delgado, de tez blanca y estatura mediana tiene poesías de los momentos, que para él han tenido significado en el fútbol, los ha registrado sin rima pero con ritmo en poesías para contar una historia, hacer el retrato de un protagonista o una comparación, esas mismas que son tan odiosas, pero que a un poeta, como Fernando, le sirven para hacerse entender.

Una de esas historias que él guarda en lo profundo de su ser, es la poesía que le hizo al partido de Colombia frente a Alemania en el Mundial de Italia 90’, que con un gol de Freddy Rincón, el combinado nacional logró clasificar a los octavos de final.

El ‘poeta del fútbol’ tiene una táctica para facilitarles a sus lectores el entendimiento de sus poesías. Lo primero que hace es relacionar el acontecimiento deportivo que le llamó la atención con un hecho de la vida real. Así es como surgió la poesía ‘Llamado de la selva’, una historia que enseña que con que haya una persona que haga las cosas bien puede contagiar a los demás para que sigan ese mismo camino. Él es un hombre idealista.

“Yo estoy convencido de que si todos hacemos algo bueno por la sociedad, desde el ámbito en el que nos desempeñamos, este sería un mundo mejor”, afirmó Fernando, con su mirada centrada en la vista que le da el balcón de su casa, la que comparte con sus dos hijos, Juan Esteban y María Lucía; y su esposa con quien se casó hace 15 años.

Cómo es la vida de un poeta

Fernando Escobar nació en Bogotá, pero se siente orgulloso de que su padre sea de Boyacá, región que guarda en su corazón como una poesía sin final, en la que siempre escribe y a la que siempre vuelve para recargarse, para sentirse.

Estudió comunicación social y periodismo y en la Universidad Javeriana hizo parte del equipo de fútbol. Siendo diestro pidió jugar como marcador izquierdo, la razón: “Escogí un puesto con poca demanda, para siempre ser titular, porque delanteros y volantes habían muchos”, dijo.

Tiene énfasis en publicidad, campo en el que trabaja hace 27 años y que combina con la poesía, finalmente las dos cosas se relacionan bastante. La creatividad es su fuerte y la innovación su meta. Hacer algo, en las dos ramas, que nadie haya creado antes.

“Las dos cosas que hago tienen mucha relación, la publicidad es persuadir para que compren, y la poesía es persuadir para sentir”, dijo.

Siempre sigue a Santa Fe. Tiene bastos recuerdos del campeonato que ganó el equipo rojo en 1975, cuando Ernesto Díaz era su ídolo, pero en esa época, todavía no le gustaba escribir, no lo hacía. Ese capítulo de su vida, está registrado solo en su memoria.

37 años después, tampoco le escribió poema a Santa Fe por el título obtenido en el 2012, él mismo reconoce que es hincha pero sin la misma pasión de antes. Por su puesto que celebró, pero ese día no escribió, asegura que ahora mismo le podría hacer uno a su equipo, pero el 7 de julio del 2012 no le nació, no lo hizo.

Ha publicado dos textos con sus poesías relacionadas con el fútbol, ‘Pateando versos’, que según Fernando lo escribió como un homenaje a personas que han marcado su vida, no los hizo cuando ocurrieron los hechos, pero sí después, quizás como pasará con la poesía a su querido Santa Fe, a Wilson Gutiérrez o a Omar Pérez, a quienes admira.

“Nunca salió publicado, lo escribí en un solo día, fueron hechos que me llegaron al alma y que siempre los recordaré. Hay cosas que quedan guardadas en el corazón y de las cuales uno se puede sentar a escribir en cualquier momento”, exclamó Fernando, a quien además lo apasiona dibujar, ir a cine, hacer cortometrajes; quien sueña con conocer Irlanda y probar muchas frutas exóticas.

La otra publicación es ‘El diccionario poético del fútbol’, son definiciones de los jugadores, ciudades, épocas o países que tienen que ver con el balompié. Ahí hay textos para el ‘Pibe’ Valderrama, por su tranquilidad a la hora de hacer los pases; a Mario Alberto Yepes, por su soltura en el terreno de juego y a Faryd Mondragón, por su actuación con la Selección Colombia en el Mundial de Francia 98′ y sus lágrimas en el juego contra Inglaterra, tras la eliminación del equipo nacional.

Ahora está pensando en ampliar su ‘Diccionario’ y que salga a la venta, por su puesto, con la inclusión de Falcao García, por quien siente gran admiración; de James Rodríguez a quien compara con un niño, por su entrega; de José Pékerman, porque le “retornó la alegría a Colombia, porque para mí eso significó la eliminatoria pasada de la Selección”.

Por supuesto tendrá que tener una versión mejorada de Faryd Mondragón, quien sería el arquero más veterano de la cita del próximo año y de Mario Alberto Yepes, capitán, conductor y guía de este equipo.

Sus hijos, sus padres, sus amigos y su esposa también han recibido sus poesías, a casi todos les encanta lo que él escribe, pero su compañera, amiga, cómplice y refugio desde hace 15 años, es muy crítica con él. “Podrías haber escrito algo mejor”, dice ella cuando no queda conforme con lo que lee. Eso a Fernando le gusta.

Una de sus más recientes poesías fue la que le escribió a Mario González, tras darse a conocer la noticia de su leucemia. Fernando, quien escribe por necesidad, porque le salen las palabras, porque quiere aportar desde su terreno algo para que los demás estén bien, le escribió a ‘Marucha’ para que no se sintiera solo o más bien para que sintiera a todo un país de su lado, sin importar el color de la camiseta.

Esa fue la poesía que su esposa le pidió que mejorara, pero que él aún no lo ha hecho, tal vez lo anote en su libro de deudas, ese libro en el que no existe ningún reproche, pero al que le debe algunas páginas. “Creo que son muchos los que debo hacer, son más que los que nunca debí escribir”. Para él todos tienen un por qué, todos merecieron ser creados.

Y quizás su gran sueño, sea estar un día en un campo cerca de Boyacá, y poder leer y releer sus poemas, todos los que les lleva a sus padres días después de escribirlos y que su madre guarda como un tesoro preciado, ese que refleja que el papel encierra un sentimiento que ni el viento se puede llevar, como si lo hace con las palabras.

REDACCIÓN DEPORTES

EL TIEMPO.

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