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Santos, el cazador cazado

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Súbitamente, este 4 de enero del año que comienza, una reunión a puerta cerrada en Turbo entre gobierno colombiano y la farc, para evaluar el estado de su implementación, volvió a poner el tema del Acuerdo de la Habana en el centro de la atención tanto nacional como internacional, por las dos personalidades de la Social Democracia internacional invitadas a la reunión: Mujica expresidente del Uruguay y “Felipillo” González de España. Se trataba pues de una evaluación POLITICA del tema de la “implementación”, distinta a las estadísticas y medias verdades de los vasos medio llenos, molidas hasta el hartazgo por la falsimedia del régimen contrainsurgente y sus ruiseñores.

Una evaluación política completamente opuesta a la politiquería asqueante que domina el descompuesto y degradado ambiente político colombiano, era pues imprescindible, ya que los otrora “violentológos y opinólogos del régimen”, ahora estaban alumbrado intencionalmente sus linternas intelectuales o académicas hacia los augurios, de quien será el futuro presidente de los colombianos; contribuyendo con ello al cambio de tercio analítico. Lo importante (la valoración objetiva, seria y política -en el sentido de la ciencia política- sobre el estado de la implantación del Acuerdo de la Habana) había sido remplazada por lo urgente (la futurología manipulativa sobre las futuras elecciones presidenciales). Presidente de quien sin ninguna duda dependerá la suerte real y concreta de dicho Acuerdo en el futuro.

A la banalización de las frases y de los vasos medio llenos o medio vacíos según se le mire, se le agregó la degradación del Fiscal y del mindefensa Villegas, personajes de la entraña del presidente Santos, quienes primero no encontraron “sistematicidad” en el extermino de  dirigentes sociales y ex guerrilleros; pero poco después, cuando la sistematicidad del exterminio social en marcha producido a todas luces por el narco paramilitarismo oficial, el que se había pactado desmontar, se hizo evidente; la trivialización se hizo más ruin, al atribuir estas muertes a delitos comunes: asesinatos por atracos, o por celos, o simplemente “líos de faldas”, como lo declaró públicamente el mindefensa Villegas. Entonces y solo entonces se hizo necesaria no solo una evaluación POLÍTICA (que venimos mencionando) sino también, el soporte político internacional de alguien creíble “políticamente” como Mujica, o Felipillo González.

¿Qué había pasado?

Simplemente que las varias apuestas que el Tahúr había hecho, NO le salieron como había pensado y por el contrario lo habían entrampado seriamente.

 Primero, una vez desarmadas las Farc-EP, el Imperialismo en acuerdo con Santos, creyeron que era el momento para iniciar el derrocamiento del vecino incómodo de Venezuela. Vino, durante meses, la terrorífica arremetida de fuego y caos en las calles venezolanas, el saboteo económico financiero, las amenazas militares y maniobras en el Amazonas, la infiltración narco-paramilitar colombiana, el bloqueo y cerco mediático al castro chavismo, etc, contra el gobierno de Maduro y este no solo resistió, sino que hasta ahora ha salido triunfante y con elecciones indiscutidas: Una para elegir una Asamblea Constituyente, y otra para elegir gobernadores.  ¿Cómo asimilar esto en Colombia y sobre todo por el bloque contrainsurgente dominante, del cual forman parte tanto Uribe como Santos?          

Segundo, el proceso de conversaciones, diálogos de paz con el ELN, entró en una crisis motivada por la salida del exministro Juan Camilo Restrepo, jefe de la delegación del gobierno de Santos, y que este ha tratado de resolver haciendo una de sus maniobras predilectas: Para dividir al Pastranismo conservador o mejor, para debilitar la alianza de intereses anti-Santos sellada entre Uribe Vélez y Pastrana, designó al “intelectual” Gustavo Bell, ex vicepresidente de Pastrana, como también su ministro de defensa cuando se rompió el proceso del Caguán, con lo cual se ha introducido en el proceso con el ELN un nuevo factor de complejidad o incertidumbre.

Tercero: ¿Quién habla de la financiación de la trasnacional Odebrecht a la campaña de Santos, ocultada también, por los vaticinios electorales y encuestas presidenciales de los 51 candidatos presidenciales que hay en Colombia para mayo de este año?   Trampa a mitad de camino, pues a pesar de las maniobras y enredos novelescos Fiscal- Medios-Régimen, las declaraciones confusas de Prieto jefe de la campaña de Santos, cada vez preocupan más a las autoridades financieras de los EEUU, que como bien se sabe no tienen amigos sino intereses.

Cuarto: No podía faltar la economía que, según las autoridades que monitorean el cumplimento de las metas económicas neoliberales, como por ejemplo la estadounidense banca de inversión Morgan Stanley: el próximo presidente, no solo decidirá sobre el futuro del Acuerdo de Paz de la Habana, sino que también tendrá que llevar a cabo las restantes reformas como la reducción drástica del gasto público y la discutida reforma pensional que garanticen el cumplimiento de la Regla Fiscal, reduzcan el déficit en un periodo corto de tiempo y se supere uno de los déficits por cuenta corriente más amplios de la región como el de Colombia. Todo esto en un escenario determinado por la caída del precio del petróleo en 2014. Es decir, Santos, quien siempre ha fungido como un gran economista neoliberal de corte inglés, no cumplió, o no pudo TAMPOCO cumplir con la tarea económica que le asignaron las autoridades trasnacionales del neoliberalismo Global.

Quinto, situación económica y fiscal que necesariamente influirá en la diluida, descompuesta y CRITICA situación social de los colombianos.

Por Ultimo, están la serie de problemas que le mencionaron a Santos y a su comitiva los dirigentes del partido político Farc, en el comunicado que dieron a conocer sobre el estado de la implementación del Acuerdo de la Habana en la reunión de Turbo 04.01.2018.  (http://anncol.eu/index.php/opinion-2/585-atencion-este-es-comunicado-de-farc-sobre-el-estado-de-la-implementacion-del-acuerdo-de-paz)

Con todo lo anterior, uno puede, con bastante margen, atreverse a decir que las triquiñuelas de Tahúr ducho y experimentado, ingeniadas para sacar adelante su concepción de la paz Santista, terminaron atrapándolo o mejor entrampándolo: El viejo cuento del cazador cazado.

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm

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