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Opinión: ¿Y ahora, podemos ganarle a Rodolfo Hernandez?

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Algo huele mal en Bucaramanga y su área metropolitana, compuesta por los municipios de Floridablanca, Girón y Piedecuesta. En las tardes llega por las ventanas de barrios populares y también de los exclusivos, un olor nauseabundo, dulzón y repugnante a la vez, pero con el que la mitad de la población de esta región convive desde hace más de 20 años. Es el aroma inconfundible y ya familiar del Carrasco, el botadero de basura ubicado en el suroccidente de la ciudad, una bomba de tiempo, foco contaminante y expresión de la incompetencia y la corrupción gubernamental.

El millonario ingeniero Rodolfo Hernández, dueño de la constructora HG, favorecida por el boom de la construcción en una ciudad donde los dineros del narcotráfico penetraron desde los años noventa, se lanzó a la candidatura a la alcaldía de Bucaramanga, como respuesta al gobierno de quien fue su amigo, Luis Bohórquez y con la promesa de combatir la corrupción de las elites que gobernaban, (algo puesto en duda por la periodista Diana Giraldo, quien fuera directora de Vanguardia liberal en su columna de Semana: ¿Va a votar por Rodolfo? https://www.semana.com/opinion/articulo/va-a-votar-por-rodolfo/202200/), y por supuesto, con la promesa de resolver el histórico problema ambiental que representaba el Carrasco.

Rodolfo termino su periodo de gobierno, y ni la politiquería se acabó y menos “la pisca”, (como decimos los santandereanos), del Carrasco dejó de acompañar las jornadas vespertinas de los Bumangueses. Por el contrario, el problema es más grave, suspensiones por decisiones judiciales que han dejado la ciudad a merced de emergencias sanitarias, y el relleno sanitario, que debió cerrar hace mas de 10 años, sigue recibiendo basuras de todo el departamento, cuando ya su vida útil culminó, poniendo en riesgo a millones de personas. Que pasó, ¿qué responsabilidad tiene el ingeniero? Nada mas y nada menos, el nuevo adalid de la anticorrupción, impulso un proyecto de transformación de basuras, “vitalogic”, donde con maniobras pretendió entregar la concesión por varios años a un contratista de su círculo más íntimo con réditos para su hijo, esto conllevo a la suspensión del proceso, a que el ingeniero este imputado por la fiscalía por corrupción y a que Bucaramanga siga padeciendo el problema de las basuras y los malos olores insoportables, pero a la vez cotidianos.

Nada de esto importó, antes de que la pestilencia llegara a sus casas, miles de Bumangueses, Gironeses, Florideños y Piedecuestanos, de donde es oriundo el casi caricaturesco personaje, votaron en masa por quien vocifera ser enemigo de la corrupción. Así como no importó que su lógica agresiva y humillante, expresada un sinnúmero de veces, sea su impronta, o que se burle de quienes con su esfuerzo quedan empeñados para pagar sus hipotecas y hacerlo así cada vez mas rico, o que considere que las mujeres no pueden gobernar sino estar en la casa, o que las matronas de puerto Wilches, en el magdalena medio santandereano sean prostitutas a las que solo les faltó que les pasara por encima el tren, o que a los migrantes hay que ayudarlos por que no los podemos matar, vaya alternativa, o que amenace a sus deudores con que les pega un tiro, o que proponga como solución a la crisis de la educación pública vender por lotes a la Universidad industrial de Santander UIS, una de las mejores del país y escalafonada a nivel internacional, o que le de una cachetada, celebrada por medio mundo con memes y risas burlonas, a un gestor cultural, musico y dirigente estudiantil de los años 80, John Claro, quien en su rol de concejal lo confrontó precisamente por el negocio de vitalogic, que hace que Bucaramanga siga oliendo mal.

Nada de ello importó, el outsider, el fenómeno «antipolítico» como lo catalogan los analistas, es el candidato a la segunda vuelta que enfrentara a Gustavo Petro, y que hoy le auguran, los que quieren que haya un cambio para que nada cambie, la victoria en las elecciones presidenciales.

Lo más sorprendente de todo en este proceso electoral, no es que la gente vote por quien no propone nada más que frases al vacío y es en realidad una contradicción de lo que dice representar, que esto pase Uribe lo demostró con creces, lo más sorprendente en realidad es que en las mismas toldas de quienes acompañan a Petro, se evidencia el sinsabor y la sensación de derrota, a pesar de aventajar al ingeniero por mas de 12 puntos porcentuales. El que se haya logrado una victoria en medio país, y alcanzado la cifra más importante de votación en toda la historia para un candidato de la izquierda, 8.527.768 votos, el 40.32% de la participación electoral, es poca cosa, porque el escenario de la disputa con Hernández es una empresa casi que imposible, replican en diferentes escenarios, y en las redes no paran de maldecir a un pueblo ignorante que merece su propio destino.

Yo creo que no, que la desilusión frente a la respuesta popular que le dio el favor a el arrabalero y patán ingeniero con ínfulas de señor feudal, no es el elemento central del análisis frente al comportamiento electoral, tampoco el cacareado cambio del que hablan los analistas de los mass media. La votación por Rodolfo responde a un crecimiento no inusitado, sino promovido como alternativa a que el candidato del establecimiento no cuajó, y que la elite con su capacidad de maniobra vendió como alternativa. Basta con hacer un seguimiento de medios después de conocerse las encuestas de opinión donde marcaba Rodolfo, como saludaban con venias, al que hace poco consideraba a Hitler como el pensador alemán que admiraba, eso ya no importaba, ni sus escándalos por corrupción , ni su altanería y desprecio a los debates públicos, era el nuevo ungido, lo del domingo solo lo confirmó apresuradamente, aun con el cadáver político caliente de FICO, a quien le correspondió después de ser lanzado a los lobos, la penosa tarea de hablar como monigote por su ventrílocuo Álvaro Uribe declarando su apoyo a Rodolfo, el apoyo que ya tenía días antes y que lo demostró la votación de la base de la derecha populista y que los más enconados lideres de la reacción ya saludaban desde sus redes sociales.

Quizá el triunfalismo de “el cambio es en primera”, obnubiló y decepcionó a muchas y muchos, pero considerar que el ingeniero era sorpresa y que seria la peor noticia política para las aspiraciones reales de cambios y transformaciones es algo desatinado. Es difícil, por supuesto, han construido la matríz los hábiles asesores de la comunicación política que Rodolfo logrará arrastrar el voto antiestableciemiento, que si el proceso electoral se redujera a aritmética simple, la suma de los votos de Fico y Hernández superarían de lejos a el pacto histórico. Pero el proceso electoral es mas complejo, de hecho fue mayor la participación en la primera vuelta del año 2018, en segunda siempre habrá una presencia mayor, por que mucha gente no sacrifica el denominado voto útil. Hacia allá hay que apuntar, el voto indeciso que no salió de casa del domingo, el voto verde que se quedo con el descafeinado centro esperanza, el voto en blanco, las regiones que no ubican su papel transformador planteado en el ideario del pacto histórico, y por supuesto a franjas de votantes de Rodolfo.

Sí, es errado suponer que todo ese voto es uribista o ignorante, allí hay efectivamente un rechazo a la politiquería, a la corrupción campante, a lo mismo de siempre, y por supuesto al Uribismo. Hay es que desnudar al ingeniero, que, a punta de grandes recursos en marketing digital, más de 4mil millones de pesos, que permitieron convencer por ejemplo a la población del para el desconocido Vichada a que votaran por el que salía todos los días en Facebook, logró atraer una votación clave que lo pone en la carrera presidencial. Se trata de ubicar lo que representa, ya el uribismo todo mutó hacia su campaña, no son necesarios actos públicos de adhesión, pero sin temor a dudas gobernaran en cuerpo ajeno, o con una agenda de derechas que le permitirá al Uribismo arrogante seudodemocrático lograr su vieja aspiración de que se disuelvan las cortes y el congreso. Ese es el talante del señor Rodolfo, el mismo que desprecia al electorado que lo eligió y el país haciendo un insípido video desde la lujosa cocina de su finca, un acto que los analistas manipuladores lo catalogan y venden como un acto de humildad e identidad con el pueblo, como si ese ostentoso espacio y su alacena fuera como la del promedio de colombianos.

El ingeniero es en realidad un nuevo Fujimori, un Bukele septuagenario, un Trump con un peluquín no tan primoroso. Ahí esta la clave de este proceso electoral, para ganar y atraer los votos que van a cambiar de verdad de rumbo nuestro país y así construir la esperanza. Se trata de descifrarle al electorado quien es Rodolfo Hernández, “el ingeniero”, que es, no el constructor bonachón y gran administrador enemigo de corruptos y rateros, porque al final Rodolfo representa todo lo que huele mal, como en el Carrasco.

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Por René Ayala
Director de la Agencia Prensa Rural, comunicador y educador popular, responsable de comunicaciones de la Asociación campesina del valle del rio cimitarra ACVC.
Fuente: Agencia Prensa Rural

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