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Mis interrogantes invernales

Mis interrogantes invernales - Sin-título

Había pensado escribir mi habitual opinión con los datos concretos una vez pasadas los comicios del 11 próximo. Pero las cosas en Colombia, como en las películas de vaqueros donde cualquier cosa puede suceder, junto con el frio de este invierno alemán, me estrujan los huesos y me sacan interrogantes:

¿Qué sigue después del fenómeno Petro que se ha desatado como una marejada social y popular, acrecentado después de la torpeza cuadrúpeda de la Oligarquía contrainsurgente al haber atentado contra la vida del “candidato de la decencia” y del repudio y solidaridad nacional e internacional que esta avilantez ha generado?

Explicarse el atentado de Cúcuta contra el candidato presidencial Petro, por parte de la cáfila narco paraca dominante y hegemónica, como una pérdida de la realidad objetiva, una sin razón, no es suficiente. Claro que la soberbia lumpenesca que se confunde con el “ser frentero” de los llamados “paisas” colombianos, los ha llevado, creyéndose el cuento semanal del efecto teflón, a menospreciar el lento pero sostenido proceso social de erosión y pérdida irreversible de la influencia y la hegemonía sobre las clases subalternas dominadas y explotadas que se ha venido dando en Colombia en las tres últimas décadas; así como la constelación de cambios en la región, en toda nuestramérica y claro, en el globo terráqueo.

Se puede argüir también, el peso de la tradición histórica de los últimos doscientos años del ejercicio del Poder oligárquico colombiano, consistente en matar al candidato presidencial que presente alguna posibilidad, así sea un mínima, de arrebatarles su dominio o gobernanza: hay demasiados casos en nuestra historia infame de candidatos presidenciales asesinados como para no recordarlos; como hay un sinnúmero de aspirantes a corporaciones del nivel local, provincial y regional que han sido sacados de la contienda electoral en la que participaban con los pies para adelante, no por las guerrillas antisistema, sino por sus rivales políticos de gobernanza, la mayoría rápidamente olvidados y cubiertos con la tierra sepulcral de la impunidad tan conocida en Colombia.

Sin embargo, esta tradición asesina tan colombiana, ha tocado fondo con lo sucedido en Cúcuta contra Petro. Porque ya no es la “necro-política contrainsurgente del terrorismo de Estado”, que tuvo como justificación el conflicto armado interno, sino que estando este en proceso de solución, o mejor por estar este en solución, a la fecha y como si se trata de un plan elaborado en el Reichstag alemán de la Alemania Nazi de 1933 ( “Besser tot, als rot”= Mejor muerto que rojo) ha cobrado a la fecha la vida a 285 líderes sociales, dirigentes populares y ex guerrilleros, y ha dado un paso más para aterrorizar y amedrentar con una brutalidad y un cinismo gubernamental incomparables, no ya a los comunistas o socialistas como en el famoso poema del obispo Martin Niemöller, sino a la sociedad civil toda, para que se abstenga y no salga a votar por Petro el día cercano de las elecciones.

También sería conveniente considerar que otro fenómeno muy colombiano está en desarrollo: Al coco maligno del castro-chavismo inventado por el mini-führer criollo (retomo el apelativo), el ingenio popular ha sacado la contra benéfica y de masas de los carnavales de Barranquilla: la marimonda del petro-gaitanismo.

Gustavo Petro, si escoge una excelente y fresca figura que lo acompañe en la vice presidencia y si no hay fraude oficial en las elecciones, puede sorprender a más de uno. El interrogante que sigue flotando en el ambiente descompuesto de la crisis colombina ya no es solamente si la gavilla lumpen dominante le permitirá ganar “limpiamente” las elecciones venideras, sino, si le permitirán gobernar a futuro.

En esta eventualidad deben estar trabajando los asesores contrainsurgentes del mini-führer criollo: Hay varias opciones que van desde hacer “invivible la república”, estrategia practicada con éxito contra López Pumarejo por el falangista godo y maestro Laureano Gómez, que condujo a la violencia liberal conservadora; hasta llegar a la muerte anunciada en Cúcuta, el 02 de marzo de 2018.

Entonces vendrá necesariamente otra pregunta: Y, ¿cómo reaccionará el pueblo colombiano que le habrá votado?

Imagen: archivo personal. Deutschland. 05.03.2018

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm

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