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Mientras el presidente de los colombianos endereza

Mientras el presidente de los colombianos endereza - duque

La diferencia entre el sol y la luna ha sido usada por estudiosos de la ciencia política para significar “la fuente del poder”. Mientras el sol irradia y es fuente inagotable y propia de energía de todo tipo, la luna es un mero reflejo de la luminosidad y de la energía solar. Un ejemplo colombiano nos puede ayudar: el presidente Duque (a quien un periodista llama “el subpresidente”) es un mero reflejo pasivo y desteñido de la energía de una malévola fuente de poder (mafioso y contrainsurgente), mientras que el fiscal Martínez, el encargado por los poderes globales del imperialismo de ejecutar en Colombia la norma neo-liberal de “judicializar la política”, ha construido su propio Poder con la ayuda del hombre Aval de la bolsa de New York el multimillonario Sarmiento Angulo, la mafia política que dirige el delfín oligárquico Vargas Lleras, la ayuda “desinteresada del arcángel de la paz” Juan Manuel Santos quien lo nombró en su gobernanza “ministro plenipotenciario de SU presidencia” y, claro está, del millón de dólares diarios que gasta el monstruo burocrático de la actual fiscalía general de Colombia creada por la Constitución (neo-liberal) de 1991. ¡Ay del M19!

La llamada paz de Colombia, vestimenta engañabobos que le sirve de pantalla y ventanilla para la recogida de dinero a sus usufructuarios y pelechadores, de la misma manera que su contrario, la guerra, llena los bolsillos de los contrainsurgentes y mafiosos paramilitares. En Colombia es una antinomia ideológica que se usa deliberadamente para ocultar un proceso de violencia política (no cualquier clase de violencia sistémica o desigualdad social) usada por el Bloque de Poder Contrainsurgente, el que fuera creado mediante el pacto frentenacionalista en el post conflicto de la Violencia bipartidista del medio siglo XX, con el fin de evitar un colapso institucional y la caída de la clase dominante hegemónica en el Poder del Estado colombiano subsidiario del gobierno de los EEUU, y que actualmente sigue su curso y su desarrollo muy a pesar del Acuerdo de la Habana del 2016 con su perfidia, y de los posibles “otros” acuerdos que se logren con las insurgencias que esta misma violencia política generó.

Proceso de violencia política que se enraíza con las 9 guerras civiles bipartidistas y sus respectivos post conflictos ocurridos en el siglo XIX con la cultura militarista heroica del vencedor a toda costa que estas guerras crearon, y le han dado una dimensión histórica que ni todos los doctorados de angelical historiador Vicente Torrijos podrá borrar. Y que hoy, a pesar de los ropajes y oropeles con los que lo quieren cubrir, ha entrado a depender de varias decisiones que indudablemente no dependen del color del cabello del lívido presidente Duque, sino de la fuente real del poder global asentado en Washington.

La primera decisión, tendrá que ver con la orden definitiva y que actualmente se encuentra en salmuera de resolver finalmente el “asunto venezolano”, declarado amenaza para la seguridad nacional de los EEUU por el presidente Obama (demócratas) así como por Trump (republicanos), es decir, que hay un acuerdo bipartidista en EEUU para no dejarlo indefinidamente en el barril de la salmuera, sino que en algún momento deberá (tendrá, tocará) resolver. ¡Ay de tal decisión!

La segunda decisión será la llamada desde el juzgado de New York donde reposa el “asunto Santrich” que se le hará al todopoderoso e indemne fiscal general de Colombia Martínez Neira, para que se extradite al preso político y ex guerrillero de las Farc-EP Jesús Santrich; lo que según el extenso informe de la organización paz y reconciliación titulado “la restructuración unilateral del Acuerdo de paz. Noviembre 2018”, implicaría la vuelta a las armas de un grupo considerable de mandos medios de la ex Farc. ¡Ay de la eterna lucha de clases! (Ver informe completo en https://pares.com.co/wp-content/uploads/2018/11/informe-como-va-la-paz.pdf )

La tercera decisión será sobre el “asunto de la paz con el ELN”, actualmente languideciendo por la incuria y el desgreño intencionado del gobierno Duque, que busca como en el caso de las ex Farc, la rendición y sometimiento de cada organización, la cooptación de un importante sector dirigente y, aprovechándose de las divergencias internas producir su división para después exterminarlas. Sin pactar ninguna trasformación estructural de la sociedad colombiana demandada por cada organización, y menos aún, desmontar la estructura narco paramilitar fuente del Poder factico del bloque contrainsurgente que ya lleva más de 500 lideres sociales y ex guerrilleros fusilados impunemente. ¡Ay del rechazo a la Violencia, venga de donde venga!

La cuarta decisión, versará sobre el “asunto de las 120 mil hectáreas de maticas de cocaína, señaladas por Uribe Vélez”, la verdadera madre de todas las batallas en Colombia, a la vez causa y efecto de la “War on Drugs” global adelantada por la política bipartidista de los EEUU ¿Cómo se resolverá? ¿Con guerra química Ecocida? ¿Con los chanchullos financieros de la erradicación voluntaria pactada con el ministerio del post conflicto del gobierno Santos? ¿Con todo el peso de la ley y su violencia legítima?  ¡Ay de los carteles mejicanos que operan en Colombia!

Y finalmente la quinta decisión con implicaciones en el conflicto colombiano en curso, tendrá que ver con “el asunto de la movilización social”, obrero, estudiantil, cívica y popular que viene desarrollándose y ampliándose frente a la violencia sistémica (hambre, desempleo, educación, despojo y destierro, precariedad, desigualdad, destecho, discriminación sexual, racial y étnica etc) y que Guillermo Botero, el gran comerciante que funge de ministro de defensa del gobierno Duque pretende militarizar y criminalizar. ¡Ay del montuoso Escuadrón Antidisturbios!

La reciente caída espectacular de la imagen del “humanitario presidente Duque”, que ha aumentado o profundizado la división dentro de las fracciones de clase que se dan al interior de la clase dominante en Colombia, entre un ala dura del fascismo y un ala blanda, tiene que ver con cada una de estas decisiones: Hay quienes (por ejemplo, el embajador colombiano en Washington, así como el embajador de Colombia en la OEA, el presidente del senado con Paloma y los Lafaurie, etc) están por “enderezar” a Duque como si se tratara del tronco de un árbol (http://caracol.com.co/radio/2018/11/22/politica/1542923573_298938.html)  y, actuar ya ( pasar al acto) en cada una de ellas, en contra toda moderación y ganancia de tiempo mostrada por el presidente Duque, quien con la ayuda de la multimedia pretende hacernos caer en el juego politiquero del policía malo y el policía bueno, cuando no hay tal.  ¡Ay de las canas falsas del presidente!

La movilización social, consiente ya de que lo único que se construye desde arriba es un hueco, debe continuar desarrollando el proceso ORGANIZATIVO unitario desde abajo y hacía arriba. Como se hacen las construcciones y refugios que duran y defienden: con fundamentos y cimientos sólidos, paredes gruesas bien cementadas y un techo que soporte el bombardeo aéreo. Ningún proceso de movilización social solido puede estar dependiendo de un video y una bolsada (chuspa en colombiano) de dinero, por muy honrado que sea su recibido. ¡Ay de la judialización de la política!

No será, pues, fácil tomar todas estas decisiones y, como si se fuera un espíritu, pasar a través de un cristal sin romperlo ni mancharlo. ¡ Ay de los añicos!

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm

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