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Sobre la “transición” en Colombia

Sobre la “transición” en Colombia - petro

Transición, es una palabra castiza derivada del latín “transitio”, que según el diccionario de la lengua castellana significa primordialmente: “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”. Es por esta amplitud semántica que esta palabra ha sido utilizada tanto en el habla cotidiana, como en el lenguaje científico objetivo, no solo de las ciencias sociales sino en las ciencias físicas y materiales para dar cuenta del movimiento de la materia y sus transformaciones.

En las ciencias sociales, la palabra se convirtió desde sus inicios en un muy importante concepto, muy discutido, que marcó la diferencia entre las escuelas sociológicas del Marxismo y el Positivismo, y estableció la diferencia tajante entre el movimiento perpetuo de la materia y la sociedad con sus cambios sustanciales permanentes; en oposición al “quietismo positivista” descrito por Lenin, de la estabilidad material y social perpetua ocasionalmente alterada por momentos episódicos, o estallidos de cambio.

Así pues, el concepto científico de transición sostenido por el marxismo dialectico y materialista es decir no impregnado de positivismo, al referirse a los procesos sociales, está significando “un cambio esencial o cualitativo dentro de la sociedad” y no de cualquier cambio, sino a aquellos que afectan el carácter cualitativo de la sociedad. Marx, comprendió, en la teoría y en la práctica, a la “sociedad” como el resultado de los procesos diversos y múltiples de producción y reproducción material y espiritual de los seres humanos y de sus relaciones, en permanente cambio y transformación, y utilizó el concepto de transición para distinguir al período o fase en el que se produce la transformación de un modo de producción en otro: Las formas y el proceso a través del cual un modo de producción, o una formación económico-social específica históricamente determinada, se transforma en otra. Los períodos de transición son aquellos en los que surgen nuevas relaciones sociales en el seno de las anteriormente existentes y están caracterizados por la relación de coexistencia y lucha (más, o, menos violenta) entre las viejas y las nuevas relaciones sociales; lucha en la cual las nuevas formas de relaciones alcanzan el papel determinante y decisivo.

Con esto, podemos pensar en la Colombia actual y preguntarnos ¿estamos en un periodo de transición social?  En “sensu estricto”, la respuesta es NO.

En consecuencia, distinguir entre el cambio necesitado, deseado y aceptado por todos (incluso Vargas Lleras denominó su mafia político electoral como Cambio Radical) y separarlo analíticamente del sentido de ese cambio, es decir de la dirección de este. Hacia donde se dirige ese cambio aceptado, deseado y necesitado por la sociedad colombiana en estos momentos en que se está preparando un relevo en el gobierno (y no en las clases sociales que dominan la sociedad colombiana)

La discusión de las innumerables propuestas presentadas por los candidatos presidenciales, junto con la dinámica social han desbordado, como lo hemos venido sosteniendo, la tradicional e histórica polarización sectaria y violenta entre Liberales y Conservadores, que en los últimos años fue caricaturizada por la multimedia del Régimen como una riña de gallera entre Santistas y Uribistas; para convertirse en una diferenciación más sustancial. Sedimentándose ya dentro de los colombianos, cada día con más fuerza, dos bloques de candidatos: Los partidarios del establecimiento y, los reformadores del mismo.

Aquellos que siguiendo la vieja estratagema electorera de ubicarse en el centro de un falso espectro de extrema derecha-derecha-Izquierda, elaborado sutilmente por la multimedia adicta al Poder, han quedado al descubierto y en el vacío. ¿Quién a estas alturas cree que el edulcorado Fajardo es del centro político?  ¿Quién cree que la alianza Liberal de La Calle es o representa un centro de esa ilusoria constelación política?  ¿Quién cree que el partido de Uribe Vélez es del “Centro” y es “Democrático” como su nombre lo indica? ¿Quién cree que el presidente Santos representa en Colombia el centrismo de esa “tercera vía inglesa de Tony Blair”?  ¿Quién cree que estamos en transición hacia un post-conflicto?

El partido político de la Farc, finalmente ha dado a la publicidad una seria y bastante elaborada propuesta de 10 puntos para un gobierno de “Transición”, que en lo básico recoge sus juiciosas apreciaciones y experiencias valiosas de organización regional, pero que en lo fundamental es, para la Transición de su propio estado de guerra a un estado desarmado, y al no contemplar que otros conflictos armados siguen desarrollándose y en curso, es decir, por ser parcial y no abarcar o proponer el sentido del tránsito de toda la sociedad hacia otro estado o Proceso Constituyente en desarrollo, ha quedado reducido o mejor desplazado por una propuesta que cada día recoge más voluntades, más partidarios y cada día aterroriza más al bloque del establecimiento : La de la Asamblea Nacional Constituyente.

El fin del conflicto armado con las antiguas Farc-EP, con su desarme y el surgimiento de las llamadas (por la prensa) “disidencias”, lo que ha configurado es la salida de un número importante de guerrilleros anti sistema que ha quitado la conocida hegemonía guerrillera de las Farc-Ep dentro del Bloque guerrillero.

Lo que se ha configurado es un escenario de un nuevo conflicto social armado en proceso de desarrollo, donde además del ejercito oficial; 5 o 6 grupos armados organizados (GAO en la jerga militarista dominante) numéricamente similares, rivalizan y combaten militarmente por territorios, control territorial y rentas: Tres de ellos El ELN. La “disidencia”. Y el EPL, con un amplio programa revolucionario o, en breve, anti oligárquico y antimperialista. Más dos o tres grupos facticos narco paramilitares anti-sociedad: Las autodefensas gaitanistas. Los Urabeños. El clan del golfo, etc, junto a todo el submundo de pequeños carteles narcos. Todo esto con el telón de fondo de una muy probable “intervención militar trasnacional” contra el vecino país de Venezuela y, una crisis profunda de la sociedad colombiana, sumida en un caos destructor.

Y en esto consiste la miope equivocación de quienes no ven o no quieren ver más allá de sus narices, como por ejemplo la revista Semana.com, al darle manivela al “elenólogo caído en desgracia” Correa-Lugo, quien ubica “el problema colombiano” en el fracaso de la “lucha armada”. Hay en la historia de la humanidad tantas experiencias negativas, como positivas que no permiten una conclusión definitiva. Pues en la Colombia actual lo que hay que visualizar es: “El nuevo conflicto social armado en que se ha transformado el anterior”, para resolverlo políticamente porque militarmente YA no es posible.  Y esa Solución Política, a la cual seguimos aferrados, es la terminación del proceso constituyente que cursa en Colombia, con una Asamblea Nacional Constituyente amplia, democrática y justa.

¡Quien la analizare y convocare, un gran analizador y convocador será!

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm

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