MENú

¡Gaitán: Restauración moral y democrática de la república!

¡Gaitán: Restauración moral y democrática de la república! - jorge-eliecer-gaitán

Jorge Eliecer Gaitán

 

Disertaciones del Crepúsculo – Armando Palau Aldana

¡Gaitán: Restauración moral y democrática de la república!

 

Estas disertaciones están confeccionadas tomando como columna estructural el discurso de Jorge Eliecer Gaitán sobre el programa de su última candidatura presidencial del año cuarenta y seis, así como la oración del silencio pronunciada tres meses antes de su asesinato, con el propósito de evidenciar la vigencia del pensamiento de quien hace ya casi setenta años fue aniquilado por las fuerzas oscuras de la dirigencia política colombiana, para arrebatarle al pueblo su más auténtico vocero ante “quienes el ejercicio del mando destruye el impulso de la inconformidad”, época en la que este tribuno liberal invoco una transformación de la civilización, advirtió sobre el falso ejercicio de la democracia y propuso un movimiento afirmativo en marcha, mientras lideraba una lucha frontal contra la corrupción.

Resulta doloroso ver como la historia se repite y mantiene “Una atmósfera desoladora de miserias cotidianas ha ido desbastando en el ánimo de las juventudes el ímpetu de la ambición creadora, el goce de la seria investigación científica, la paciencia en la preparación que exige una victoria merecida”, en este importante segmento de la población que se resiste a intervenir en la definición de la suerte política de nuestra atribulada patria, porque sospecha que los hilos detrás del poder están inescrupulosamente confeccionados por manos corruptas y mafiosas, donde es menester la consanguinidad para la continuidad en el gobierno como una expresión moderna de la monarquía.

Por todos los rincones del establecimiento, merodean esos políticos de carrera que esquilman el erario y lo proporcionan en migajas, que se esconden bajo elocuentes discursos en los que intentan ocultar su embustera gestión y que hacen que “El Estado en sus aspectos varios es mirado como botín de guerra hasta por el más modesto empleado, quien ve en el cargo una remuneración a su transeúnte tarea eleccionaria, pero no un sitio de servicio”.

No sé qué tantos -muchos o pocos- seguimos esgrimiendo los argumentos del derecho en nuestra incansable lucha contra la corrupción y la contaminación, reclamando la justicia y la construcción de un país mejor, para estrellarnos con que “El respeto a la Constitución y a la ley está suplantado por la habilidad para los pretextos tendientes a justificar su violación”, puesto que la “La obra y la realización son sustituidas por el fatigante método de las promesas”.

De donde resulta imperioso observar, que el aparato electoral bebe de medio millón de familias vinculadas a las fuerzas armadas (militares y policías), sumado a igual cantidad de servidores públicos en la nómina nacional y unos setecientos mil en el plano territorial, sin contar a los contratistas estatales que conforman la nómina paralela, de donde resulta explicable que fenómenos políticos liderados por Uribe conocido como el hombre de las tinieblas, tengan un enorme plante de votos para preservar una intención guerrerista que favorece a banqueros y terratenientes, resultando para muchos que “es innecesario continuar enumerando lo que todos sabemos y todos confesamos, con la diferencia de que unos lo decimos en público y otros practican la táctica de callarlo, pues juzgan más importante la conservación de sus privilegios, que reposan sobre la santidad de la mecánica política”.

Todo empieza desde los escenarios locales, a los que se llega con dineros calientes que nadie confiesa “porque los colombianos saben que la vida del municipio, base de todo desarrollo armónico, se halla bajo el imperio de gamonalatos de cuyo dañado albedrío dependen los bienes municipales, sin otro propósito que el de obtener ventajas en el orden burocrático o en el orden económico para el grupo predominante de turno, o para los suyos, o para quienes les proporcionan la ayuda electoral”, que aunque nutren el primer peldaño del espectro de la politiquería, lo someten a la primera conformación de las costosas elecciones para el Congreso de la República con el fin de organizar el mapa político con el cual definen la Presidencia, de lo se concluye que es imperioso invertir ese perverso orden del calendario para tener un leve aumento en las esperanzas alternativas y conformar alianzas regionales y nacionales.

Los diálogos que permitieron un armisticio con la más fuerte guerrilla, tocaron dos  puntos medulares para la transformación de la vida política, la cuestión agraria y la participación electoral, temas que la dirigencia partidista no quiso asumir durante estas siete décadas, reclamos que también pregonó la guerrilla liberal de Guadalupe Salcedo, ello es la razón de la enconada oposición de las fuerzas reaccionarias del país, en detrimento de unas mayorías que “Queremos la defensa de la vida humana, que es lo que puede pedir un pueblo. En vez de esta fuerza ciega desatada, debemos aprovechar la capacidad de trabajo del pueblo para beneficio del progreso de Colombia. Nuestra bandera está enlutada y esta silenciosa muchedumbre y este grito mudo de nuestros corazones solo os reclama: ¡que nos tratéis a nosotros, a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestros hijos y a nuestros bienes, como queráis que os traten a vos, a vuestra madre, a vuestra esposa, a vuestros hijos y a vuestros bienes” ¡A la carga!

Cali, trece de abril del años dos mil diecisiete.

Por Armando Palau Aldana
www.radiomacondo.fm

Comentarios

Comentarios