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El fracaso del centrismo Santista

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Cuando al analizar procesos sociales se olvida el análisis de clase, se obtienen resultados no solo inesperados y azarosos, sino desagradables. Es lo que ha pasado con los “bombazos” en Barranquilla y el Atlántico reivindicados por el ELN, y que al despertar a la atormentada Colombia de su alienación electorera le ha confirmado una vez más que la realidad supera a la ficción, o como lo escribió Monterroso en el cuento más corto de la literatura castellana, “el monstruo de la guerra contrainsurgente sigue ahí”.

La clase dominante desde hace dos siglos en Colombia (la oligarquía trasnacionalizada) una vez la fracción de “burguesía lumpen y mafiosa” copó el “Estado frente nacionalista” surgido del pacto liberal-conservador de 1957 firmado en Sitges; copamiento situado por algunos historiadores en la época de Turbay Ayala, pero en realidad un poco anterior y remite a los años en los que todas las demás fracciones de esa misma clase dominante aceptaron la doctrina estadounidense y anticomunista de la “contrainsurgencia”, aglutinándose como un Bloque de Poder, con el objetivo de “acabar” de una manera u otra con el “enemigo interno” o insurgencia, que ponía en cuestión su Poder. A partir de entonces, la historia de Colombia no ha sido sino un péndulo emocional sin fin, de Ilusión-fracaso, o mejor, una sucesión ininterrumpida frustrante y desoladora de intentos fracasados de Guerra-Negociación- nueva Guerra.

Hoy enero 2018, después de los bombazos del ELN en el departamento del Atlántico y los combates con las fuerzas del Estado reportados por esa guerrilla en el Chocó, sur del Pacifico, sur de Bolivar, Catatumbo, o los Llanos orientales; los colombianos y el Mundo miran pasmados que a pesar de haberse firmado un Acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc y estar inmersos en un proceso electoral para reemplazar al debilitado presidente Santos en la cúpula del Estado, paulatinamente nos deslizamos en Colombia hacia la reedición de otro ciclo de violencia proteiforme.

Estos bombazos, han desnudado definitivamente varias cosas:

  1. Que tal y como lo hemos venido repitiendo, tanto Santos, como Uribe Vélez, Pastrana, Vargas Lleras, Pinzón Bueno, Ordoñez, Duque, Marta Lucía, o De la Calle, etc, y todos los demás adláteres; son las cabezas visibles de esa clase social dominante y contrainsurgente. Que sus diferencias son solo de forma, pero tienen el mismo contenido de “derrotar a la insurgencia”. Unos representan una fase del ciclo (la negociación y la perfidia tradicional) mientras otros representan la otra fase del ciclo (la brutalidad de guerra contrainsurgente, o todo el peso de las armas de la república)

Santos, por ejemplo, se ufana en todos los escenarios posibles de haber dado muerte a los más conocidos jefes guerrilleros (incluido el fusilamiento de un hombre herido, casi ciego, desarmado y prisionero como Alfonso Cano), así como de su más grande logro en este proceso de paz con las Farc es haberlas desarmado: “Haber acabado con las Farc por la vía de la negociación”, mientras reprocha sarcásticamente a su antecesor (AUV) no haberlo logrado por medio de la guerra bruta y sin cuartel.

  1. Que el llamado conflicto armado colombiano, era (¿es?) algo más complicado y complejo que desarmar o acabar con las Farc; y que el cálculo de la caída de las fichas de dominó de que una vez sacadas las Farc de la lucha armada el ELN caería enseguida; era y es un cálculo equivocado. El ELN en cuestión militar numérica ha quedado igualado con las llamadas disidencias de las Farc y posiblemente con los otros grupos armados organizados (GAO) como los llama el gobierno: Y así se ha conformado un escenario complejo de 5 o 6 “actores armados del conflicto” sin voluntad de rendirse al Estado y a sus fuerzas armadas oficiales: 1ELN. 2Disidencia-FARC. 3Narcoparamilitares oficiales. 4Clanes del Golfo y 5, demás grupos ligados a los carteles Mejicanos.
  2. Que ocultar la relación directa y enorme y la influencia en Colombia del proceso venezolano satanizándolo como “castro- chavismo” (en lo cual confluyen tanto Santos como Uribe, Pastrana, Vargas Lleras y todos los adláteres) era una táctica de avestruz de esconder la cabeza bajo la arena, dejando al descubierto el pompis que llaman las señoras bien habladas y nosotros los vulgares, llamamos con el castizo nombre de culo.

Pero no solo era esconder la cabeza para no mirar lo que sucede en el vecindario y analizarlo fríamente; es o ha sido la incapacidad de abandonar la mentalidad de la guerra fría de creer que la contradicción fundamental del globo terrestre que rige el tiempo histórico actual es la misma de hace cien años (1918) cuando Lenin escribió su manifiesto sobre el “Imperialismo” y discutía acaloradamente con la alemana Rosa Luxemburgo sobre ello y se continua sin modificaciones. Hoy el tiempo histórico ha mostrado que existen cuatro super-potencias capitalistas ultra desarrolladas: 1EEUU, 2Rusia,3China,4Europa, gobernadas por una cúpula Neo Liberal en proceso violento de repartirse el resto del mundo, compitiendo en entre sí a mordisco limpio. No con el fin de establecer como hace 100 años Colonias o siquiera Neocolonias (¿a quién le interesa ya Puerto Rico o las islas del Caribe?) sino para establecer áreas de influencia delimitada. Y se obvió el hecho comparativo de que, si EEUU ha invertido lo que ha invertido en Siria, Afganistán, Irak, o norte de África, etc, regiones que comparadas con la importancia geoestratégica de Venezuela y Colombia son chichiguas de poco valor; se pensó  (quizás con el deseo) de que EEUU iría a dejar “la estratégica a esquina norte del continente suramericano” al garete y sin su control. ¡Ilusos que somos, Sancho¡

¿Para qué el US Army tiene 9 mega bases militares en Colombia y está ampliando actualmente las del Amazonas colombiano?

  1. Los bombazos del ELN en el Atlántico, también han hecho esfumar el llamado “centro” (los 3,3 millones de votos de Santos que menciona en su artículo “el extremo centro” el columnista de la revista Semana, Cuellar*) Como también las esperanzas del Partido Liberal de hacer con de la Calle un Gobierno de coalición con sectores progresistas, centristas e incluso socialdemócratas, partidarios de “colaborar en lo que queda por implementar” de los añicos restantes del Acuerdo de la Habana. Añicos o trizas que muy probablemente debieron ilustrar a la dirigencia del ELN cuando tomó la muy fría y muy calculada decisión de atacar en el sitio donde atacó y precisamente en la fecha en que atacó: época de carnavales curramberos y presentación de la campaña presidencial de Rodrigo Londoño.

Hoy la opinión publica colombiana (si se puede hablar de ella) se ha volcado aún más hacia el bloque electoral contrainsurgente de Uribe, Pastrana, Ordoñez, Marta Lucía, Duque y, sobre todo Vargas Lleras, quien al dejar sin aire (político) a su super amigo Santos, pidiendo (como en el 2001 pidió y luchó dentro del partido Liberal al cual pertenecía el rompimiento del proceso del Caguán) obligó al gobierno  Santos a “suspender” la mesa de conversaciones con el ELN en Quito.

Vargas Lleras hoy saca pecho y se presenta con triunfo de la fracción dura de la oligarquía contrainsurgente que finalmente ha derrotado a la fracción negociadora de Santos, y, se dispone con su Mafia a ser el próximo presidente de Colombia incluso ganando las elecciones en la primera Vuelta.

5.finalmente, ha quedado demostrada en Colombia, una vez más, aquella Ley de Murphy que dice más o menos así: “Todo lo que va mal, es susceptible de empeorar”.

Todo lo que nos hubiéramos podido evitar si se hubiera seguido el consejo leninista de Jacobo Arenas de “hacer el análisis concreto (obviamente clasista) de la situación concreta”

* http://www.semana.com/opinion/articulo/el-extremo-centro-de-alfonso-cuellar/554785

Por Alberto Pinzón Sánchez
www.radiomacondo.fm

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