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Esteban Mosquera: Un legado de amor por la vida y el arte

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Desde el año 2018 se ha evidenciado en el país una tendencia macabra que dispara contra las y los jóvenes, dispara contra sus ojos, contra su integridad. Históricamente son muchos los asesinatos que tanto el movimiento de jóvenes, como el estudiantil, han tenido que lamentar. Sucede sobre todo cuando se han presentado escenarios de protesta, los cuales se han realizado con más vehemencia desde los últimos tres años. Parece que, para la juventud colombiana, un futuro sin derechos y la posibilidad de reclamarlos es igual a poner en riesgo su vida.

No hace más de dos semanas, los exparamilitares Guillermo Marín y Aníbal Gómez reconocieron ante la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad que daban órdenes para asesinar estudiantes, bajo listados entregados por funcionarios del DAS, la Fiscalía y el Ejército Nacional. Así mismo, en febrero de este año la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, elevó la cifra de jóvenes asesinados por miembros del Ejército para cumplir con “bajas” a 6.402 casos, evidenciando no solamente la complicidad del Estado de la masacre en contra de la juventud sino la sistematicidad en los crímenes, situación que el Establecimiento niega.

Un alfajor de la lucha

El pasado 23 de agosto de 2021, el estudiante de música de la Universidad del Cauca, Esteban Mosquera fue asesinado por impactos de bala cerca a su casa y al conocido Parque Caldas en el centro de la ciudad de Popayán. La redacción juvenil del semanario VOZ dialogó con Sarah Klinger, compañera y amiga, quien compartió con el joven todo el proceso ante la pérdida de su ojo izquierdo a manos del Esmad en diciembre de 2018.

“Esteban era un estudiante de música que participaba de las manifestaciones activamente, en el paro estudiantil de 2018 integró el campamento universitario del Parque Caldas, que fue reprimido por la policía. Allí lideró el comité de alimentación, muchos lo conocimos en esa cocina. Le gustaba sobre todo cocinar alfajores por lo cual de cariño le decíamos ‘alfajor’ o ‘alcanfor’. Siempre demostró mucha disciplina y compromiso con el movimiento estudiantil. Aportó desde 2018 en el comité de comunicaciones de la Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior, Unees, con la iniciativa del boletín llamado VOZ Unees”, relata Sarah.

La amiga de Esteban continúa su relato sobre aquel día que cambió para siempre la vida del dirigente: “El 13 de diciembre de 2018, Esteban estaba haciendo registro fotográfico de la protesta que se presentaba, según nos contó, se escuchó una bulla donde se encontraba la policía, cuando voltea a mirar siente un impacto en el ojo. Nos contó además que se arrastró como pudo hasta la puerta de la Universidad donde le prestaron primeros auxilios para posteriormente recibir atención médica.

“Su ojo izquierdo lamentablemente no pudo salvarse. Después de ese día, el ambiente fue hostil, los toques de queda y rodeos de la policía por los sectores de la universidad eran constantes, se vivieron noches muy difíciles, además, la noticia del impacto contra Esteban se hizo viral en redes sociales.”

Defensor de la vida y el agua

En la primera asamblea en enero de 2019, recuerda Sarah, luego de su recuperación prematura, envió un mensaje de agradecimiento al movimiento estudiantil por estar pendiente, alentando la lucha que se llevaba en el momento por el tema presupuestal en la UniCauca. Quienes estuvieron en ese instante, era mucha la fuerza que lo acompañaba.

A pesar de lo difícil que era perder su ojo, siempre transmitió tranquilidad y fortaleza, pero sobre todo alegría. “Una vez recuperado del todo, integró los espacios del Dinamizador Local del Unees y fue parte activa de varios procesos estudiantiles por la matrícula cero. Esteban estaba en las luchas que consideraba más urgentes. Estuvo presente en la Minga de Suroccidente, en los 50 años del CRIC, pues estaba convencido de la lucha por el medio ambiente, por el territorio y por el agua”, dice Sarah.

“Para este año en el paro nacional, integraba el medio de comunicación alternativa ‘Contraportada’, allí fue muy activo transmitiendo y compartiendo lo que se realizaba. Por ejemplo, sobre el campamento humanitario resaltó con su trabajo periodístico el papel de las y los estudiantes. Algo que pudiera definirlo es su convicción por la defensa de los derechos humanos, su amor por la comunicación alternativa y por la naturaleza. Precisamente, a partir de esto último, hacía talleres que denominó ‘Reconectando’, donde invitaba a un proceso novedoso de acoplamiento con la naturaleza. Insistía en el arte como arma de resistencia”, sigue narrando Sarah, amiga con quien compartía en la lucha, en las calles y en la vida.

Seguir su legado

Así mismo, Sarah nos cuenta: “Con Esteban quedaron pendientes proyectos: espacios sobre el consumo promoviendo el autocultivo y consumo consciente, realizar huertas comunitarias, un proyecto sobre montar chazas universitarias que impulsen la economía solidaria y circular para beneficio del estudiantado, y darle fuerza al proceso de la constituyente universitaria en la UniCauca, donde está pendiente una cátedra y encuentro de diálogos universitarios.”

Esteban fue asesinado el 23 de agosto de 2021 a las 5:40 pm en el barrio La Pamba del centro de la ciudad, presuntamente por dos hombres que se movilizaban en motocicleta. Después de los hechos hubo una notoria presencia de la SIJIN, según cuenta Sarah, quien además anota: “Esteban iba con Aini, su perrita quien también era conocida como “molochita”, porque era parte del campamento universitario, era su mejor amiga, lo acompañaba siempre, incluso hasta su muerte”.

El pasado 29 de agosto de 2021, en diferentes medios se anunció la captura de los presuntos asesinos de Esteban, sin embargo, como afirma Sarah, “sus compañeros, familiares y amigos no solo esperamos la detención de quienes dispararon, sino de los autores intelectuales de su asesinato, exigimos saber quién o quiénes dieron la orden, eso es hacer verdadera justicia en su nombre”.

Es importante decir, según lo hablado con Sarah, que para el movimiento estudiantil hay un momento de zozobra, un momento en el que el cuidado colectivo de la vida es de suma importancia, y en el que lo urgente es visibilizar que están en riesgo, pero sin miedo, pues en lo inmediato, su objetivo es lograr consolidar los proyectos que estaban en la mente de Esteban y consolidar su legado, denunciar el juvenicidio y seguir buscando la verdad en medio de las artimañas que los gobiernos de turno ponen para dejar estos casos en la impunidad.

 

 

Por Yessica Arandia
Fuente: Semanario Voz
www.radiomacondo.fm

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