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El hijo de un temido jefe paramilitar no representa a las víctimas

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Las organizaciones y plataformas de víctimas, y distintos sectores políticos, rechazaron el nombramiento de Jorge Rodrigo Tovar, como coordinador del Grupo de Articulación Interna para la Política de Víctimas del Conflicto Armado del Ministerio del Interior.

Tovar es hijo del reconocido y tenebroso paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, “Jorge 40”, responsable de múltiples crímenes que sembraron el horror en el norte del país, cuando al mando de la estructura paramilitar autodenominada “Bloque Norte” de las AUC, ejecutaron, según informes recopilados en versiones libres de paramilitares desmovilizados, en los departamentos de Atlántico, Cesar, Magdalena y Guajira, 333 masacres, dejando 1573 víctimas.

Es relevante la sevicia de esta banda paramilitar al servicio de los poderes políticos, el narcotráfico y los grandes terratenientes, en acciones como la tristemente recordada por la comunidad del Catatumbo, masacre de Santa Inés, cuando el 25 de diciembre de 2004, 200 paramilitares del “Bloque Norte” incursionaron en el corregimiento de Santa Inés, y sus veredas Vegas de Motilonia y Plandas del municipio del Carmen en Norte de Santander, propiciando un desplazamiento forzado de la comunidad y asesinando frente a sus familiares a los campesinos, Hermides Rangel, Ángel Melo, Samuel Pérez, Leonel Bayona y Abelardo Vargas, crimen que se encuentra en la absoluta impunidad.

Hechos como este fueron habituales y reiterativos en el accionar de este grupo paramilitar en el Caribe y norte del país, victimizando a campesinos, indígenas, afrodescendientes, mujeres, jóvenes, y habitantes de la región, en una despiadada egida de violencia para imponer el miedo y destruir el tejido social y la resistencia de las comunidades por la defensa del territorio, la vida y la paz.

Este grupo paramilitar es responsable de la persecución, y el asesinato de líderes sociales, estudiantiles, de derechos humanos y de los trabajadores en el departamento del Atlántico, donde uno de los casos más emblemáticos fue el asesinato del profesor Alfredo Correa de Andréis, referente de la intelectualidad del Caribe Colombiano, ejecutado en Barranquilla en septiembre del 2004, homicidio en el que se corroboró la participación directa del servicio de seguridad colombiano, DAS, dirigido por el pupilo de Álvaro Uribe, el “buen muchacho” Jorge Noguera Cortés, hoy preso por este y otros crímenes producto de su alianza perversa con el Bloque Norte.

Según registros e investigaciones del Centro Nacional de Memoria, más de 21000 colombianos fueron victimas de los grupos paramilitares en Colombia, donde además en contubernio con las fuerzas armadas y agentes del Estado suman el 80% de los crímenes cometidos en medio del conflicto. Este tema, de lograr justicia, verdad y reparación es de gran sensibilidad, y suscita el rechazo de las víctimas, pues muchos de los jefes paramilitares y responsables de la violencia, no han concurrido a los escenarios de justicia restaurativa a dar verdad y justicia a las víctimas, entre ellos “Jorge 40”, que paga una pena por narcotráfico en los Estados Unidos y fue expulsado, por su renitencia a dar verdad, de Justicia y Paz, ladino acuerdo diseñado a la medida de los grupos paramilitares en el Gobierno del hoy senador Álvaro Uribe Vélez.

Por eso las victimas han expresado su repulsa al nombramiento de Tovar, en un cargo que a todas luces tiene como razón de ser la interlocución con las víctimas, las mismas que han sido revictimizadas por su padre al no asumir su responsabilidad en el conflicto. No se trata de castigar “crímenes de sangre”, o responsabilizar al joven abogado de los crímenes de su progenitor, de hecho, Tovar ha emitido opiniones a favor del proceso de paz, y ha asumido espacios de reconciliación con varios de los adversarios y víctimas de su padre, aunque también hizo declaraciones que han suscitado repudio, como cuando en el 2017 dijo que su papa era un preso político, desconociendo la dimensión criminal de este personaje.

Por eso las víctimas consideran que su nombramiento es una afrenta, ya que la posición equilibrada que debe tener un funcionario en esta tarea exige absoluta imparcialidad y sensibilidad frente a la situación de las víctimas, además despierta suspicacia el hecho de que Jorge 40 está a punto de recobrar su libertad, tema que genera gran preocupación por el manejo que pueda darle por el conflicto de intereses producto su relación de consanguinidad con el ex paramilitar, y el fenómeno de que varios de los paramilitares que han regresado de cárceles norteamericanas, han reactivado redes criminales articuladas al narcotráfico y los ejércitos anti restitución , que prosiguen violentando a los habitantes de la ruralidad del país.

El presidente del partido FARC, Rodrigo Londoño, en una vasta entrevista concedida a la W Radio, habló con preocupación de la situación de la reincorporación y denunció la terrible combinación de acciones de incumplimiento por parte del gobierno y el asesinato de más de 190 exguerrilleros, donde a pesar de la compleja situación, ratificó el compromiso con las víctimas, eje central del acuerdo. Un confuso titular que descontextualiza el contenido de la entrevista, suscitó la respuesta de varios sectores que, desconociendo el planteamiento desarrollado en la entrevista por el antiguo jefe guerrillero, llevo a señalamientos hacia el dirigente de la Fuerza del Común. Este suceso evidencia que este tema es de alta sensibilidad, es estructural en un país donde se ha padecido una guerra de más de 50 años, por tanto, avanzar hacia la reconciliación y el perdón es un camino azaroso, pero necesario, como lo afirmó Londoño.

Es representativa la opinión de un referente de las víctimas y la lucha por la verdad, el senador Iván Cepeda, que en un trino publicado el día de hoy, afirma, que no juzga a Tovar por ser el hijo de quien es, pero rechaza las declaraciones victimizantes que emitió frente al asesinato del senador de la Unión Patriótica, Manuel Cepeda, como un ejemplo nefasto frente al trato con las víctimas, fundamental en el trabajo de reivindicación de esta población

La lucha por los derechos de las víctimas, además de rechazar este nombramiento arrogante y grosero, pasa en consecuencia, por ratificar el acuerdo de paz como una ruta para reivindicarlas, es clave entonces avanzar en la defensa sin dilaciones del acuerdo, que contiene los ejes de justicia restaurativa para lograr verdad, justicia y garantías de no repetición. Asistimos al despliegue de una nefasta ofensiva contra la paz, y por ende contra las víctimas, atacado con furia por la ultraderecha, como lo evidencian las declaraciones inaceptables del ministro de defensa proponiendo modificaciones del acuerdo, que en síntesis es parte de la estrategia de hacerlos trizas, desconociendo que hace parte del bloque de constitucionalidad y es reconocido por las naciones unidas, lo que obliga a su cumplimiento. En este momento defender a las víctimas y honrarlas, pasa por la defensa sin dilaciones del acuerdo y su implementación.

 

Fuente: Agencia Prensa Rural
www.radiomacondo.fm

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