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Entrevista a Matíz, artista y caricaturista colombiano en el exilio

«Aclaro que independientemente del punto de vista y diferencia de opinión política en muchos aspectos con el Semanario Charlie Hebdo, que junto a «Reporteros sin Fronteras», históricamente difundieron y se expresaron en contra de Cuba socialista, o denigraron del comandante Chávez y la Revolución Bolivariana, y que incluso des-dibujaron des-informando sobre la resistencia colombiana, he estado, estoy y estaré siempre en favor de su libertad de expresión y del derecho a disentir y opinar de todos los sectores.»

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Mientras varios niños de diferentes nacionalidades en una escuela pública de Bruselas, Bélgica hacen fila entre juegos y recochas esperando su turno, Gustavo Matíz, un artista y caricaturista colombiano, va pintando con tinta china y un pincel en los brazos de los niños los dibujos que ellos quieran. Dragones, leones, perros, gatos, rostros y arabescos van apareciendo con una facilidad admirable en manos y antebrazos de estos niños. El artista colombiano, quien ocupa el cargo de mediador intercultural en esta escuela internacional donde hay niños provenientes de más de 90 nacionalidades entre la que se encuentran Afganistán, Iraq, Rumania, Turquía, Marruecos y varios países africanos y latinoamericanos, nos cuenta que a esa escuela van muy pocos belgas; y entre pinceles, plastilinas y juguetes viejos manifiesta su pesar y enfado porque en esa escuela, como en cualquier escuela pobre de los países del mal llamado tercer mundo, tampoco hay muchos recursos educativos, sin contar con la escasez frecuente de agua y de papel higiénico en el baño.

Así, Matíz un refugiado político colombiano, se va ganando la vida en Bélgica, mientras buena parte de su tiempo la dedica al activismo político, al cual a pesar de las dificultades no ha abandonado desde que llegó. Entre pancartas, afiches por la paz, esculturas, diagramaciones para libros y caricaturas va transcurriendo su activismo militante que combina también con su participación en reuniones y mítines de los colombianos en el refugio.

Matíz ha caricaturizado a varios de los políticos colombianos, desde Uribe y el procurador, hasta Santos y a los comandantes de la guerrilla de las FARC; pintó el famoso dibujo de los labios tricolores cocidos que representan la represión al pensamiento en Colombia, también ha hecho abundantes caricaturas sobre temas de la política internacional, donde se ha burlado de Obama, de Bush y tiene un archivo con más de 3000 caricaturas que va acumulando en su casa a la espera de una exposición artística que se va a dar en algunos países de Europa durante el presente año.

Matíz es un pintor monumental, escultor y caricaturista, gano el primer Premio Nacional a la Creación 1999, por su obra «Identidad cultural Quimbaya», obra de más de 50 máscaras repujadas en metal que re-crearon antropológicamente las máscaras de los mejores orfebres precolombinos de Nuestra América; autor también del mural bajo relieve: «Homenaje a los desplazados de su tierra, Renacer» que se encuentra en la fachada de la Cámara de Comercio de Armenia, y del gigantesco Mural: «Destino Tercer Milenio» en Homenaje al pensamiento Bolivariano, obra que adorna la fachada del auditorio Simón Bolívar en la Universidad La Gran Colombia del Quindío. Matíz fue también profesor de “Comunicación y desarrollo de la creatividad” en la facultad de humanidades de la Universidad del Quindío, y catedrático de la Universidad del Tolima, así mismo miembro fundador del equipo de investigación de la Universidad Santo Tomás seccional del Viejo Caldas. Posteriormente se desempeñó  como experto en educación en Salud Básica en la Fundación FUDESCO. Fue miembro de la Federación Nacional de Trabajadores al servicio del Estado FENALTRASE y como dirigente sindical de la Universidad del Quindío, asumió la defensa de la educación pública.

Ante los repudiables hechos ocurridos la pasada semana en Francia, buscando una opinión de un caricaturista colombiano no solo alternativo sino radical, como los artistas asesinados de Charli Hebdo, me encontré de nuevo con Matíz, quien sufrió en carne propia la represión, ya que en 1984, fue torturado por el estamento militar colombiano, para luego tener que salir del país por amenazas contra su vida y la de su familia y me concedió la siguiente entrevista, la cual combino no solo con sus opiniones sino con parte de su trabajo artístico que según sus propias palabras (por aquello de la «libertad de expresión»), es más conocido en Europa que en su misma tierra.

Entrevista a Matíz, artista y caricaturista colombiano en el exilio - VERGUENZA_COLOMBIA_2005-2011

JULIÁN: Tu eres un artista colombiano que fue torturado por el régimen colombiano, luego tuviste que dejar el país por razones políticas, cuéntanos brevemente las razones que motivaron tanto la tortura como tu posterior exilio.

MATIZ: Como dirigente sindical en la Universidad del Quindío fui secuestrado en el 84 y torturado por agentes del Batallón de Inteligencia militar, Brigada 20 en el cantón Norte de Bogotá, más conocido como «las caballerizas, posteriormente representé a los artistas del sur-occidente Colombiano «Corpes de Occidente» ante las Mesas de Diálogos de Paz en los Pozos del Caguán en el Meta, entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional. Mis propuestas de Paz con Justicia Social, fueron  interpretadas como muy próximas de la Resistencia por parte de los escuadrones de la muerte, quienes me declararon objetivo militar en el 2000, razón que me condujo al exilio político.

J.: En el exilio, ¿qué papel has cumplido como colombiano refugiado en el exterior y como militante de izquierda y artista por la paz?

M.: El refugio es renacer, es volver a ser, es resistir con «s» pero también es re-existir, con «x» porque aquí el refugio, nos ha permitido ser testimonio vivo y mostrar ante el conjunto de las naciones, la gran catástrofe humanitaria que ha vivido nuestra empobrecida Colombia, cuando la mafia se tomó el poder con el apoyo neofascista. Ahora bien, como militante de la izquierda política, el papel que nos corresponde es ya colectivo, en unión de las fuerzas políticas europeas que resistieron al fascismo hitleriano, las cuales nos han ayudado a abrir ventanas de denuncia sobre el régimen autoritario, represivo y criminal que viven los paisanos colombianos, los obreros sindicalizados y los que piensan diferente. Buscamos igualmente lazos de solidaridad con organizaciones hermanas, con pueblos hermanos, para aunar esfuerzos en búsqueda de una real apreciación de la tragedia social colombiana, desenmascarando la pretendida guerra contra las drogas que solo sirvió para ocultar la agenda genocida, que permitió el genocidio de la UP. Buscamos sensibilizar por todos nuestros medios posibles a la gente sobre esta guerra de pobres, que mueren o se deshumanizan sin ocupar nunca las noticias de Europa. Lo hacemos con las uñas, con panfletos, conferencias, con muchas cosas que nos inventamos para poder señalar al Estado terrorista que desde el gobierno, promocionó, entrenó, dotó, financió y protegió al paramilitarismo, las motosierras, los hornos crematorios, las desapariciones, en la más completa impunidad. Basta tan solo recordar la fosa común más grande de América Latina, en la Sierra de la Macarena, en los mismos patios de la Fuerza Delta comando Militar contra-insurgente, donde se han encontrado más de 30.000 cadáveres de los cuales hay más de 4.000 niños.

Finalmente como pintor, dibujante, o escultor, es decir como trabajador de la cultura, he asumido no un rol, sino una misión que intento ennoblecer cada día y es la de que con mis obras, se transmitan mensajes de esperanza, para los empobrecidos, que levanten a los sumisos, que alienten a los que resisten, que despejen a los resignados, que levanten a los arrodillados, que despierten a los dormidos, que toquen a los indiferentes, es decir, quiero ponerle rostro y color a los pueblos vilipendiados por el ostracismo y los horrores de la guerra; procuro no mostrar el dolor ni nuestro sufrimiento, pues no intento llamar la compasión, sino la solidaridad con nuestras luchas afroamerindias.

J.: En este momento en que el país encuentra una posibilidad para conquistar la paz y se habla de las víctimas del conflicto, ¿cómo ves la posibilidad de retorno al país?.

M.: Lo primero es que sin pedírmelo, permítame saludar a la mesa de Diálogos de Paz en la Habana Cuba, saludarlos porque han mostrado que les cabe el país en la cabeza. Los plenipotenciarios de las FARC-EP, interpretan con magnanimidad la realidad colombiana al hacer de la convocatoria constitucionalista, el anhelo arraigado de los colombianos, cuando el acuerdo social actual nos condujo a la violencia por haber legitimado el criminal saqueo y la desvergüenza de que las armas antes de defender la soberanía, se volvieron contra el mismo pueblo.  Y lo segundo sobre el retorno, solo puedo responderle que aún no veo que se estén dando las condiciones para el regreso, baste confirmarle, que mientras se avanza en «diálogos» esperanzadores y se parlamenta patrióticamente en la Habana, los líderes  sociales de Colombia siguen siendo criminalizados como es el caso de Huber Ballesteros. Los líderes de la oposición siguen asistiendo a «su muerte política decretada» como es el caso de Francisco Toloza o del profesor Miguel Ángel Beltrán. Entonces, ¿qué nos espera a los que estamos en el exilio?, las mazmorras es la única respuesta de régimen represivo de Santos; y ¿qué podemos decir de los miles de prisioneros políticos criminalizados por una justicia que los cargo de delitos comunes a fin de eliminarles su derecho a su estatus de prisioneros de conciencia y deshumanizarlos en las cárceles hasta llegar a condiciones infrahumanas?. Ahora bien, la realidad de las guerras es que ellas tienen maneras de terminarse y obedecen a protocolos ya establecidos, esa realidad nos muestra con espejos claros que después de la firma de acuerdos de paz, comienza un ciclo de violencias y de «ajustes», que solo una poderosa veeduría internacional de países amigos pudiera ayudar a evitar, a fin de que no nos pase lo que pasó en el Salvador. Bueno, pero no descarto el retorno, pienso en un necesario programa oficial que permita que los hijos de la Patria podamos regresar a casa.

J.: Tú eres artista, hemos visto esculturas, pinturas pero también mucha caricatura que publicas en el semanario Solidaire de Bélgica, algunas de las cuales adjuntamos junto a esta entrevista. Cuéntanos un poco del estilo o estilos artísticos que manejas.

M.: Gracias, la verdad es que siendo consecuente conmigo mismo, trato de subvertirme para seguir siendo creativo, de allí que poco a poco he pasado de técnicas puras a las mixtas, donde independientemente del material, lo importante sea el producto. Bueno, también debo decir que después de varios lustros de resistencia, me cuesta mucho las nuevas tecnologías, pero poco a poco voy haciendo mis pinitos a fin de contribuir al contrapoder en el ciberespacio.

J.: Tú que vives en Bélgica, en el corazón de Europa y como migrante que eres, ¿cómo percibes el ambiente hacia los inmigrantes en Europa, especialmente hacia el mundo árabe que se asocia al islamismo?

M.: Lo que percibo en mi propia condición de emigrante latino y refugiado político, es que la Cruzada contra el Islam iniciada por Ratzinger y Bush está en su cima más alta, puesto en términos de guerra: «hay que demonizar al enemigo», que es el Islam, ya que se ha constituido en la única fuerza catalizadora del descontento popular en aquellos pueblos expropiados, subyugados, aterrorizados, violentados con armas de punta. Hablemos de Irak, Afganistán, Libia, Malí, Líbano, Gaza y Siria de donde, todos sabemos ahora, se benefician la coalición de países occidentales del raponazo o saqueo petrolero. Tiene que ser muy difícil la vida aquí en esta Europa blanca y azul para estos emigrantes musulmanes, que perciben en su propia piel la xenofobia a pesar de los programas de gobiernos. Le diré que  basta llamarse Mohamed, para perder una oferta de empleo, o verse impedido a alquilar un alojamiento.

J.: La pasada semana, el mundo se sacudió por la masacre de los caricaturistas del semanario satírico francés Charlie Hebdo por presuntos atacantes fundamentalistas islámicos. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

M.: Pienso que no hay ninguna lógica humana que justifique tal barbarie, me duele y me revuelve saber que la sinrazón de la violencia ciega, se ensaña contra la libre expresión, y me llena de dolor saber que la fuerza brutal y asesina pudo otra vez mas contra la vida. Ahora bien, aclaro que independientemente del punto de vista y diferencia de opinión política en muchos aspectos con el Semanario Charlie Hebdo, que junto a «Reporteros sin Fronteras», históricamente difundieron y se expresaron en contra de Cuba Socialista, o denigraron del Comandante Chávez y la Revolución Bolivariana, y que incluso des-dibujaron des-informando sobre la resistencia colombiana, he estado, estoy y estaré siempre en favor de su libertad de expresión y del derecho a disentir y opinar de todos los sectores. Puesto que hemos defendido el valor de la disidencia, de la diferencia, de la oposición de las ideas y estamos por el libre debate, la cátedra libre, el pensamiento crítico, el desarrollo del pensamiento problemático, en la construcción de otro mundo posible.

Pero haciendo uso de esa libertad de opinión que defiendo, opino igualmente, que el acto detonador de tal masacre no es un dibujo, sino que debemos ir más lejos que el hecho mismo de la masacre perpetrada fríamente. Como sociedad, considero que tenemos la suficiente inteligencia, para cuestionar, sobre: ¿quién se beneficia de tal suceso lamentable?,  ¿no será la derecha extrema la cual verá engordar los presupuestos de la guerra?, ¿qué tipos de medidas se tomarán en nombre de la libertad, que no sean la militarización y el control policivo por millares de la ciudadanía?, ¿a dónde se conducirán los recursos que estaban previstos para la integración de una sociedad multicultural y solidaria?, ¿van a parar en las fábricas de uniformes, botas y armamentos?, ¿Porque las primeras medidas de los doce países más importantes de Europa, se unen en limitar el derecho a «la Libertad de Expresión»?, ¿acaso no es totalmente contrario al clamor ciudadano del Pueblo Francés?, ¿Quiénes serán las víctimas colaterales futuras de este acto absurdo y sangriento?, serán los millones de ciudadanos de confesión musulmana sin importar que sean europeos o emigrantes.

Entrevista a Matíz, artista y caricaturista colombiano en el exilio - 77_REGRESO_A_PALESTINA

J.: Una parte de la discusión que existe en los medios después de la masacre los dibujantes Cabu, Charb, Wolinski y Tignous, es en torno al nivel de «burla e irrespeto» de los caricaturistas hacia las religiones. Como artista y caricaturista que eres, ¿crees que existen límites para el tratamiento de temas «delicados» en la sociedad por parte de periodistas, intelectuales y artistas?

M.: Déjame constatar que los primeros en rasgarse la vestiduras y arañar el pecho, en defensa de la «libertad de expresión» son aquellos que la han reprimido con creces por décadas. Basta decir de España, donde la leyes están dadas de tal manera que aquel que haga caricaturas del Rey paga con prisión. Pienso que esta tragedia multiplica el sentimiento de «inseguridad» y el miedo agenciado por los grandes medios, el cual ahora ha sido canalizado e instrumentalizado por el gobierno y la comunidad europea, a fin de que la «Europa Fortaleza» se cierre cada vez más, es decir libre tránsito de capitales, pero fronteras y alambrados para los seres humanos.

Pero para responder con claridad a tu pregunta, te diré que la caricatura siempre ha sido una herramienta de la oposición a los poderes de turno, y los temas «delicados» los pone ese mismo poder. Temas delicados fueron: la Inquisición en el medioevo; un tema delicado puede ser cualquier cosa o institución, la pedofilia de los reyes, o de los curas, el homosexualismo de los emperadores romanos o de los primeros ministros, las prostitutas en los viajes de negocios de los franceses, la narco-democracia del gobierno Colombiano, el gobierno Teocrático de los iluminati Norteamericanos, el galopante Neofascismo europeo, el holocausto Palestino o las ojivas nucleares de Israel. Ahora bien, la caricatura, no es una foto de la realidad, sino que la repasa, y por ello su estilo burlesco, satírico, es irreverente, porque así es su naturaleza y se hace así porque la mayoría de las veces la caricatura puede tener diferentes interpretaciones, pero se necesita de un público bien informado para re-interpretar o hacer la re-lectura de la realidad deformada por la misma caricatura, esto debido a que el texto o la palabra escrita tiene mayor control y censura.

J.: ¿Qué opinas del papel de los artistas en la sociedad y del papel como artista colombiano?

M.: El papel que juegan los artistas en la sociedad es siempre creativo, y el acto creador es eminentemente subversivo, lo contrario es como diría el comandante Fidel, un simple acto decorador de vitrinas para satisfacción de los ocios imperantes. Pero en Colombia el papel de los artistas cobra una segunda misión y es la de ser y dar testimonio bello de lo que sucede más allá de nuestra piel. Yo te pregunto: ¿qué obra artística puede salir de los cambuches de los millones de desplazados por la guerra que engordan su miseria en los cordones de pobreza que rodean nuestras capitales?, solo saldrán obras maravillosas pintadas con barro o sangre llamando a no tolerar más esta situación.

J.: Antes de terminar, en breves palabras ¿cómo te definirías?

M.: Como un humilde trabajador de la cultura, porque debo decirte que el arte es el dominio de una técnica que en relación dialéctica con lo que pienso, más lo que me rodea, da origen a una obra de arte, por lo que algunos me llaman artista. Pero a diferencia de que algunos piensan que los artistas son caídos del cielo, pienso que el artista se hace fruto del trabajo y práctica cotidiana hasta lograr el dominio de su saber hacer, de allí que me declaro como un trabajador de la cultura que asumió como misión en mis obras darle rostro a los que sufren y luchan, para que los nuestros no seamos solo visibles en las estadísticas de la violencia.

J.: Envía un saludo a los caricaturistas, artistas y defensores del pensamiento crítico y revolucionarios en estos momentos que el mundo recuerda la importancia  de la libertad de expresión tan negada en nuestro país.

M.: Gracias, solo puedo decirles que cada línea, canto, poema, cada trazo, fotografía, verso, prosa, ritmo, que denuncie el pecado social y que levante al oprimido es, aunque sea en solitario, un acto de resistencia y que no hay mayor alegría que el de saber que algo se está haciendo. Nuestros hijos sabrán que no entregamos nuestras patrias sin hacer nada, por eso tenemos la obligación de replicar el llamado a todos los proletarios de todos los países, a todos los trabajadores de la cultura a que nos unamos en la búsqueda Bolivariana de la mayor suma de felicidad posible. A tod@s mi solidaridad y voz de aliento.

J.: Gracias por tus palabras.

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