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Botero: la monumentalidad llega al cine 

Botero: la monumentalidad llega al cine  - 3

 

 

Esta producción cinematográfica descubre la faceta más íntima de Fernando Botero: pintor, escultor, filántropo y el artista colombiano más grande de todos los tiempos.  Celebra el legado del maestro, ícono de la plástica latinoamericana que completa 70 años de carrera este 2019, a través de más de 300 de sus obras.

Ficha artística del documental

 Título:                                   Botero

 Artista (director):    Don Millar 

Técnica:                               Documental de arte 

Curaduría:               Cine Colombia

 Material:                               Formato digital 

Medidas:                              1h 22 minutos 

Año de estreno:                 2019 

Idioma:                                 Inglés, con subtítulos en español

 

Presentación en Colombia

Del 11 al 19 de abril, exclusivamente en las salas de Cine Colombia de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Ibagué, Villavicencio, Manizales, Armenia, Popayán, Pereira y Montería. 

Recorrido Internacional

Festival Internacional de Cine de Morelia: selección oficial 2018

Festival Internacional de Cine Palm Springs 2019

Nominado premio Schlesinger: Mejor director Documental

Festival Internacional de Cine de Miami 2019, selección oficial

Festival Internacional de Cine de Montreal Artfifa

 Botero, en diez pinceladas 

El director Don Millar revela la vida y obra del mayor artista colombiano de todos los tiempos. La oportunidad para conocer en una pieza cinematográfica, que se rodó a lo largo de 19 meses en 10 ciudades del mundo, por qué este pintor y escultor es inmortal y qué lo ha hecho único. Incluye material inédito y de archivo. 

Fernando Botero pinta como si fuera a vivir para siempre. Lo dice de frente y lo demuestra con una dedicación obsesiva al arte, ya sea en sus talleres de Nueva York o Pietrasanta, París, la isla de Evia -en Grecia-, o en su tierra antioqueña de Rionegro. En ningún lado se detiene. En ninguno deja de crear.

En realidad, pinta como si fuera a vivir para siempre, porque así será.

Su huella ya es imborrable: ha exhibido en las más importantes capitales del mundo; sus esculturas están en las ciudades más importantes del planeta, desde París hasta Florencia, pasando por Lisboa, Barcelona, Singapur, Medellín, La Coruña, Madrid, Israel, San Juan o Nueva York.

Su contribución a la pintura es innegable y desde hace años es un ícono para el arte, así como uno de los genios que la han poblado. Cada vez que alguien abra un libro de la historia del arte, el antioqueño aparecerá en él. 

A sus casi 87 años, Botero no deja de pintar. Su vida signada por una buena estrella es también la de un hombre que no ha dejado de trabajar por cambiar el destino de su familia y la visión de su tierra.

Este es Botero, un colombiano universal, en diez pinceladas: 

  1. Nació el 19 de abril de 1932 en Medellín. A los 4 años muere su padre. A los 12 se acerca al mundo de la tauromaquia, pero su vocación artística predomina. A los 16 años empieza a trabajar en El Colombiano como ilustrador de la edición dominical.
  1. Como si estuviera signado por la estrella de la buena fortuna, en 1951 realiza su primera exposición individual en la Galería Leo Matiz, de Bogotá. Apenas tenía 19 años. A los 20 años obtiene el segundo lugar en el Salón de Artistas Colombianos por su pintura ‘Frente al mar’, una obra poderosa que ya da muestras de sus temáticas y de su futura paleta de colores.
  1. Con la vocación clara, viaja a Madrid (España), ese mismo año. Cursa estudios en la Academia de San Fernando y en la Academia de San Marcos, en Florencia. En 1953 se muda a París y pasa la mayoría de su tiempo en el Museo del Louvre, donde aprende de los grandes. Al año siguiente viaja a Italia para estudiar las obras de los maestros del Renacimiento.
  1. Con 24 años llega a vivir a Ciudad de México. Un año después pinta una mandolina que se convierte en el génesis de su estilo volumétrico. Ese año pinta tres acuarelas con el mismo estilo, basadas en las ideas de Bernard Berenson y su elogio del volumen.
  2. En 1957 presenta en Washington su primera exposición individual. Lo hace en la Pan-American Union, y la crítica lo acoge. Hay rasgos expresionistas, figurativos y cubistas en esos trabajos de entonces, así como un uso de una paleta más oscura.
  1. Un año después pasa a ser profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, gana el Salón Nacional de Artistas con ‘Camera degli Sposi (Homenaje a Andrea Mantegna)’, una interpretación libre del trabajo del artista italiano. En 1960 se muda a Nueva York y su buena racha no para: gana el Guggenheim National Prize. La mejor noticia de su vida llega en 1961, cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York compra su obra ‘La Mona Lisa de doce años’.
  1. En Nueva York, Botero se consagra. En la década de los sesenta hace la primera exposición en Europa, en Baden-Baden (Alemania), y realiza, en el Museo de Arte Moderno, la exposición ‘Inflated images’ con el estilo volumétrico que lo haría un ícono en el mundo: “imágenes infladas”. Ya ahí están presentes casi todos los rasgos de su obra posterior.
  1. En 1974, la muerte de Pedro, su hijo, a los 4 años, marca su vida y su obra. Botero pinta bodegones, cuadros religiosos, temáticas taurinas, flores, frutas, retratos, temas políticos, imágenes costumbristas, entre muchas temáticas más. Su producción comienza a ser prolífica y su obra cobra más color.
  1. En la década de los noventa, sus esculturas monumentales copan los espacios públicos de las principales ciudades del mundo. Es invitado a exponer en los museos más importantes. Dona 203 obras al Banco de la República (123 de ellas, suyas) y 114 obras suyas al Museo de Antioquia. También hizo donaciones de obras al Museo Nacional y Museo de Arte Contemporáneo de Chile.
  1. Cuando cumple 80 años, en 2012, el Ministerio de Cultura lo celebra en todo el país y declara sus obras como “bienes de interés cultural”. Poco después Botero conquista un país que se le resistía: China, con 96 obras de gran formato en Beijing y 150 obras en Shanghái. Más de 30 millones de aficionados visitaron la exposición. Ahora está a punto de cumplir 87 años. 

Las cinco claves de la obra de Botero 

La idea popularizada del artista que pinta ‘gordas’ es simplista: Botero se la ha jugado por expresar el volumen como parte de la sensualidad y la monumentalidad. En pocas líneas, esta es la apuesta del artista y la razón por la que su obra impactó en el planeta. 

A sus casi 87 años, Fernando Botero cree, con la firmeza de los arrieros que forjaron su carácter antioqueño y con el empuje heredado de su madre costurera que sacó la familia adelante en una época de pobreza absoluta, que el 90 por ciento de su talento viene de su fuerza de voluntad y de su consagración obsesiva a la pintura, y apenas un 10 por ciento de su inspiración.

No es una frase de cajón en él. Lo cree realmente, y para demostrarse a sí mismo que es cierto, da ejemplo de ello noche y día: no para de trabajar con sus pinceles.

  • Botero cree en la importancia de ir contra el orden establecido y apuesta por la rebeldía. Sus figuras volumétricas, o ‘gordos’, son una ruptura en el arte convencional que han definido un estilo y han marcado una época.
  • Su uso del volumen representa también el espíritu expansivo de los antioqueños y de las familias grandes, como la suya, que se reúnen para departir y dialogar.
  • Cree, asimismo, en la sensualidad del volumen como una forma de expandirse hacia los otros. El volumen, adicionalmente, refleja la amplitud de un hombre que no tiene límites en su generosidad: entre 1990 y 2000 donó más de 300 obras suyas y de otros grandes artistas al Museo de Antioquia y al Museo del Banco de la República (hoy Museo Botero) en Bogotá.
  • Fernando Botero ha trabajado muy duro. Empezó vendiendo cuadros en un almacén cuando aún era un adolescente y sus primeras ilustraciones las hizo para el diario El Colombiano. Sobrevivió vendiendo copias de grandes artistas a las afueras del Museo del Prado, en Madrid. Hoy calcula en más de 3.000 pinturas y 300 esculturas sus obras realizadas.
  • Ha tocado todo tipo de temáticas, buena parte de ellas de forma crítica, como su mirada sobre la Iglesia, las guerras o el país. La tauromaquia, los bodegones, las referencias a sus autores favoritos, como Goya, Velásquez, da Vinci, Van Gogh o Raphael han quedado plasmadas en sus cuadros.
  •  Pintura al óleo

del documental de Don Millar 

El director canadiense hizo un diario detallado de algunos de los momentos claves del rodaje con el artista antioqueño. Están son algunas de esas anotaciones al margen que enriquecen lo que no se verá en la pantalla grande. 

El canadiense Don Millar es el escritor y director de Botero. Antes de esta obra produjo el documental ‘Oil slick’ (2016), en el que hace una profunda crítica a un tema candente como el cambio climático; ‘Full force’ (2016), un biopic sobre la estrella del rugby Harry Jones; la narrativa de ‘Off the clock’, y decenas de proyectos de abogacía y de publicidad para la televisión y medios digitales.

Como fotógrafo, pintor y escritor, pero también como miembro directivo de la Galería de Arte Contemporánea de Vancouver, exploró en la vida de Fernando Botero para dirigir un íntimo retrato sobre la vida y obra, gracias además a su relación de más de 20 años con la familia del artista.

Este es su diario sobre el proceso de creación del documental Botero:

Mayo 2017 – Roma

“Fue una lucha reunir a nuestro equipo en Roma, la primera parada de la que sería una maratón por carretera. Sin embargo, lo conseguimos… Fue mi oportunidad de ver de cerca por primera vez algunas de las cosas más improbables que había escuchado sobre Botero. Descubrí que, como a muchas familias, a los Boteros les encanta pasar el rato juntos, excepto que este día lo hicieron rodeados por el caos de una gran exposición organizada. Antes del espectáculo, vi el entusiasmo juvenil que el maestro le imprime a su trabajo, mientras decía cosas como “¡Mira este verde que tengo que usar!” Necesitábamos capturar esta energía y entusiasmo… (después de inaugurar la exposición y cortar) la cinta, se dirigió hacia el interior, donde fue acosado y sometido a selfie tras selfie tras selfie. Fue allí donde supe que uno de los cuentos populares que había escuchado era, de hecho, cierto: se quedó cinco o diez minutos y se dirigió a una destartalada oficina para disfrutar de un whisky o dos con algunos colombianos visitantes”. 

Mayo 2017 – Paris

“Viajé a Paris a planear el documental con Lina (su hija). No lo sabía entonces, pero esos dos días de trabajo resultaron críticos para nuestro éxito. Lina había recolectado 20 piezas de video: un par de décadas en cintas de VHS y DVDs de noticias, películas y otros que habían sumado polvo en un estudio del maestro en el que durante años no había trabajado.  “Los cargamos en bolsas de lona y nos dirigimos a través de un tráfico miserable, con un taxista aún más miserable, a un estudio de digitalización suburbano. Deseé haber llevado una cámara a este lugar viejo y en mal estado mientras Lina fotografiaba obsesivamente cada parte del contenido y le recordaba al gerente escéptico una y otra vez (y más) lo importante que era realmente este material. Yo no lo sabía en ese momento, ¡pero ella tenía toda la razón! Este contenido, junto con otro similar en Nueva York, proporcionó la mayoría de nuestro material de archivo”.

Julio 2017 – Florencia y Pietrasanta

“Lo más destacado para mí fue la instalación donde Botero almacena cientos de modelos de yeso para sus estatuas… Deambulé por el lugar en un estado de ensueño. Simplemente no podía creer nuestra buena fortuna. Yesos blancos, paredes blancas y Lina en un traje pantalón blanco. Si hubiera un lugar mejor para contar la historia de la transición de Botero a la escultura, simplemente no podría haberlo imaginado”. 

Octubre 2017 – Nueva York

“Lina y Juan Carlos nos invitaron a unirnos a ellos en Nueva York mientras preparaban un inventario de las obras de Botero en su estudio de Nueva York y en una bodega. Tuve problemas para dormir la noche anterior. Luego vi con asombro cómo hijo e hija abrían carpetas que contenían material en bruto que su papá había cerrado literalmente en 1960 o 1961. Piénsalo: un padre de treinta años hace dibujos, bocetos y notas, los guarda ¡y sus hijos mayores lo descubren más de 50 años después, con las cámaras rodando! Fue un momento increíblemente emotivo para ellos, y también para nuestro equipo y para mí”. 

Octubre 2017 – Nueva York

“Me encanta filmar en Nueva York porque las personas tienen opiniones firmes y no son tímidas al compartirlas. La doctora Rosalind Krauss es una de las voces académicas más importantes del mundo sobre arte contemporáneo y nuestro equipo la había visto destrozando el arte de Botero en la década de 1990. La rastreamos para ver si algo había cambiado; la respuesta fue enfáticamente “no”. En la película, sus opiniones son duras, pero en persona no podría haber sido más amigable; incluso trajo una presentación de PowerPoint sobre el escultor Richard Serra para educarme sobre “un verdadero artista”. (Por otro lado) habíamos intentado ubicar al galerista italiano Sandro Manzo sin éxito. Lo llamé y me dijo que podía hacer la entrevista, pero solo en ese momento. Reveló una historia divertida tras otra, frente a una hermosa pintura al óleo de 400 años y habló sobre el lugar de Botero en la historia. Casi nos lo perdimos”. 

Abril 2018 – Colombia

“Un día duró una expedición para encontrar la casa de la infancia de Botero en el Barrio Boston de Medellín. La dirección que buscamos resultó ser una clínica veterinaria. Estaba cerrada. Finalmente, nos dimos por vencidos y volvimos al autobús con nuestros guardaespaldas. Dos horas sin nada que mostrar excepto una mirada interesante en una parte de la clase trabajadora de la ciudad. Aunque no encontramos la casa de Botero, Medellín es un lugar donde puedes encontrar su presencia en muchos rincones, incluso en el periódico El Colombiano, donde fuimos recompensados ​​con bocetos que dibujó Botero a sus 18 años para ayudar a su familia a llegar a fin de mes. También en Medellín descubrimos un hermoso mural horizontal pintado por Botero en la década de 1950, escondido en el segundo piso de un edificio en ruinas, rodeado de vidrios rotos, a pocas cuadras de un archivo de recortes de prensa meticulosamente mantenidos y fotografías que documentan la estrecha conexión del maestro con su ciudad natal, incluso cuando alcanzó la fama”. 

Julio 2018 – Botero reacciona a BOTERO

“El maestro Botero no vio la cinta sino hasta finales de julio, cuando Lina se lo envió a Sophia en una memoria. Sabedor de lo perfeccionista que es, estábamos nerviosos como el infierno. El día se volvió dos y luego tres y no supimos nada. Mantenía los dedos lejos de WhatsApp y de la tentación de chequear los seguimientos. Por fin recibí un correo electrónico de “Fernando Botero” lleno de cumplidos y pensamientos amables. Pensé que era Fernando, el hijo, y no entendí por qué me decía tantas cosas. Hasta que entendí quién era”.

 

 

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