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Documental de Fernando Botero por primera vez en cines

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  • El pintor, escultor y artista colombiano, convertido en patrimonio nacional de Colombia… el pintor vivo que más ha expuesto en el mundo y con su estilo insigne es el más reconocido en todo al planeta, llega a las salas de Cine Colombia entre el 11 y el 19 de abril.

 

  • El espectador de esta producción de Cineco Alternativo verá 3 obras por minuto y podrá hacer un recorrido a la trayectoria del pintor antioqueño, que ha realizado más de 3000 pinturas y 300 esculturas, de las cuales 479 obras son “Bienes de Interés Cultural del ámbito Nacional”.

 

  • Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Ibagué, Villavicencio, Manizales, Armenia, Popayán, Pereira y Montería, serán las ciudades que podrán apreciar esta cinta que trae al país, de manera exclusiva, Cine Colombia.

 

Desde sus primeros dibujos en las páginas de El Colombiano, hasta su llegada a las colecciones de los museos más prestigiosos, la clave de su obra ha sido sencilla: nunca se ha dejado limitar por la realidad. Con sus volumétricas figuras, expuso el corazón de Colombia porque, en sus palabras: “la pintura se hace para dar placer”.

 

“Yo quiero es pintar mejor que todo el mundo, mi vida es pintar”, asegura el Maestro que este 19 de abril cumplirá 87 años.

 

Fernando Botero pinta como si fuera a vivir para siempre. Lo dice de frente y lo demuestra con una dedicación obsesiva al arte, ya sea en sus talleres de Nueva York o Pietrasanta, París, la isla de Evia -en Grecia- o en su tierra antioqueña de Rionegro. En ningún lado se detiene. En ninguno deja de crear.

 

“Botero nunca va a morir, estará presente en la historia del arte en el mundo”

Sandro Mazzo, director de la galería Il Gabbiano

 

Su huella ya es imborrable: ha exhibido en las más importantes capitales del mundo; sus esculturas están en las ciudades más importantes del planeta, desde París hasta Florencia, pasando por Lisboa, Barcelona, Singapur, Medellín, La Coruña, Madrid, Israel, San Juan o Nueva York.

 

 

Su contribución a la pintura es innegable y desde hace años es un ícono para el arte, así como uno de los genios que la han poblado. Cada vez que alguien abra un libro de la historia del arte, el antioqueño aparecerá en él.

 

Botero no deja de pintar. Su vida signada por una buena estrella es también la de un hombre que no ha dejado de trabajar por cambiar el destino de su familia y la visión de su tierra. “Uno tiene que vivir enamorado de la vida”, afirma.

 

La cinta habla también del enorme corazón de este artista que ha puesto a Colombia en el panorama mundial: en la década de los 90 donó 203 obras al Banco de la República (123 de ellas, suyas) y 114 obras suyas al Museo de Antioquia. También hizo donaciones de obras al Museo Nacional y Museo de Arte Contemporáneo de Chile.

 

“Este documental nos muestra la lucha de una vida entera registrada a partir de la mirada de sus hijos. Un documento valioso  que lo muestra en el tiempo, en el debate y en la discusión,  también en la novedad con en el hallazgo  de obras nunca antes vistas y de sus mismos archivos y documentos”

María del Rosario Escobar – Directora del Museo Botero

 

Botero, un colombiano universal, en diez pinceladas:

 

  1. Nació el 19 de abril de 1932 en Medellín. A los 4 años muere su padre. A los 12 se acerca al mundo de la tauromaquia, pero su vocación artística predomina. A los 16 años empieza a trabajar en El Colombiano como ilustrador de la edición dominical.

 

  1. Como si estuviera signado por la estrella de la buena fortuna, en 1951 realiza su primera exposición individual en la Galería Leo Matiz, de Bogotá. Apenas tenía 19 años. A los 20 años obtiene el segundo lugar en el Salón de Artistas Colombianos por su pintura ‘Frente al mar’, una obra poderosa que ya da muestras de sus temáticas y de su futura paleta de colores.

 

  1. Con la vocación clara, viaja a Madrid (España), ese mismo año. Cursa estudios en la Academia de San Fernando y en la Academia de San Marcos, en Florencia. En 1953 se muda a París y pasa la mayoría de su tiempo en el Museo del Louvre, donde aprende de los grandes. Al año siguiente viaja a Italia para estudiar las obras de los maestros del Renacimiento.

 

  1. Con 24 años llega a vivir a Ciudad de México. Un año después pinta una mandolina que se convierte en el génesis de su estilo volumétrico. Ese año pinta tres acuarelas con el mismo estilo, basadas en las ideas de Bernard Berenson y su elogio del volumen.

 

 

 

  1. En 1957 presenta en Washington su primera exposición individual. Lo hace en la Pan-American Union, y la crítica lo acoge. Hay rasgos expresionistas, figurativos y cubistas en esos trabajos de entonces, así como un uso de una paleta más oscura.

 

  1. Un año después pasa a ser profesor de pintura en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia, gana el Salón Nacional de Artistas con ‘Camera degli Sposi (Homenaje a Andrea Mantegna)’, una interpretación libre del trabajo del artista italiano. En 1960 se muda a Nueva York y su buena racha no para: gana el Guggenheim National Prize. La mejor noticia de su vida llega en 1961, cuando el Museo de Arte Moderno de Nueva York compra su obra ‘La Mona Lisa de doce años’.

 

  1. En Nueva York, Botero se consagra. En la década de los sesenta hace la primera exposición en Europa, en Baden-Baden (Alemania), y realiza, en el Museo de Arte Moderno, la exposición ‘Inflated images’ con el estilo volumétrico que lo haría un ícono en el mundo: “imágenes infladas”. Ya ahí están presentes casi todos los rasgos de su obra posterior.

 

  1. En 1974, la muerte de Pedro, su hijo, a los 4 años, marca su vida y su obra. Botero pinta bodegones, cuadros religiosos, temáticas taurinas, flores, frutas, retratos, temas políticos, imágenes costumbristas, entre muchas temáticas más. Su producción comienza a ser prolífica y su obra cobra más color.

 

  1. En la década de los noventa, sus esculturas monumentales copan los espacios públicos de las principales ciudades del mundo. Es invitado a exponer en los museos más importantes. Dona 203 obras al Banco de la República (123 de ellas, suyas) y 114 obras suyas al Museo de Antioquia. También hizo donaciones de obras al Museo Nacional y Museo de Arte Contemporáneo de Chile.

 

  1. Cuando cumple 80 años, en 2012, el Ministerio de Cultura lo celebra en todo el país y declara sus obras como “bienes de interés cultural”. Poco después Botero conquista un país que se le resistía: China, con 96 obras de gran formato en Beijing y 150 obras en Shanghái. Más de 30 millones de aficionados visitaron la exposición. Ahora está a punto de cumplir 87 años.

 

El éxito mundial de Botero

A sus casi 87 años, Fernando Botero cree, con la firmeza de los arrieros que forjaron su carácter antioqueño y con el empuje heredado de su madre costurera que sacó la familia adelante en una época de pobreza absoluta, que el 90 por ciento de su talento viene de su fuerza de voluntad y de su consagración obsesiva a la pintura, y apenas un 10 por ciento de su inspiración.

 

 

No es una frase de cajón en él. Lo cree realmente, y para demostrarse a sí mismo que es cierto, da ejemplo de ello noche y día: no para de trabajar con sus pinceles.

 

  • Botero cree en la importancia de ir contra el orden establecido y apuesta por la rebeldía. Sus figuras volumétricas, o ‘gordos’, son una ruptura en el arte convencional que han definido un estilo y han marcado una época.

 

  • Su uso del volumen representa también el espíritu expansivo de los antioqueños y de las familias grandes, como la suya, que se reúnen para departir y dialogar.

 

  • Cree, asimismo, en la sensualidad del volumen como una forma de expandirse hacia los otros. El volumen, adicionalmente, refleja la amplitud de un hombre que no tiene límites en su generosidad: entre 1990 y 2000 donó más de 300 obras suyas y de otros grandes artistas al Museo de Antioquia y al Museo del Banco de la República (hoy Museo Botero) en Bogotá.

 

  • Fernando Botero ha trabajado muy duro. Empezó vendiendo cuadros en un almacén cuando aún era un adolescente y sus primeras ilustraciones las hizo para el diario El Colombiano. Sobrevivió vendiendo copias de grandes artistas a las afueras del Museo del Prado, en Madrid. Hoy calcula en más de 3.000 pinturas y 300 esculturas sus obras realizadas.

 

  • Ha tocado todo tipo de temáticas, buena parte de ellas de forma crítica, como su mirada sobre la Iglesia, las guerras o el país. La tauromaquia, los bodegones, las referencias a sus autores favoritos, como Goya, Velásquez, da Vinci, Van Gogh o Raphael han quedado plasmadas en sus cuadros.

 

 

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