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The Gambler, el cuento musical de los casinos

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Al día de hoy, el entretenimiento es algo fundamental para cualquier persona que necesita desconectar de la realidad cotidiana del trabajo y de una rutina cada vez más exigente. Para ello, están los videojuegos, cuya nueva generación ofrece cada vez más posibilidades y modalidades, con los juegos de tipo casino que en este momento son los más cotizados en el planeta. Cual gran tendencia mundial, el juego de azar está cada vez presente en lo cotidiano, como se puede reflejar también en varias películas ambientadas en casinos o en situaciones similares.

Sin embargo, hace más de cuarenta años, e incluso antes, una serie de artistas le dedicaban unas cuantas obras al fenómeno del ‘gambling’, término inglés ya totalmente difundido en el mundo para describir la moda de apostar y jugar con dinero. Una de ellas, sin duda de las más representativas es la canción “The Gambler”, es decir el jugador, que fue llevada a lo más alto por Kenny Rogers en 1978, aunque en realidad había sido compuesta y escrita por alguien no muy conocido, un tal Donald Schlitz.

Este cuento musical, una oda al arte del juego, fue escrito por Schlitz con 26 años. Tras haber creado esta obra, el autor decidió que a cantarla sería el mismo Rogers, que la convirtió en un éxito total tanto por una cuestión de melodía como por el tema que trataba.

Su éxito llevó a la cumbre a Rogers, y fue de trampolín para que Schiltz empezara a escribir cada vez más canciones que se convertirían en auténticos hits. Entre ellos destacan “Forever and Ever, Amen”, interpretada por Randy Travis, y “When You Say Nothing at All (cantada por Keith Whitley. En ambos casos Schiltz contó con la colaboración de Paul Overstreet. Sin embargo, la gran popularidad de Schiltz alcanzó su máximo esplendor en el año 1991, cuando el presidente George Bush le encomendó escribir “Point of Light”, con el fin de dar gloria a la difícil tarea de maestros y asistentes sociales.

Sin embargo, el éxito alcanzado con “The Gambler” se quedará en el recuerdo por la temática popular y siempre actual que afronta la canción. “La vida es como una mano de póker en el casino”, recita una de las frases más importante de esta obra, que explica cómo en nuestro recorrido vital a veces nos encontramos con situaciones en las que hay que elegir con rapidez y en las que la suerte es un factor determinante. La canción cuenta la historia de un maestro que trata de enseñarle algo al narrador, todo en un tren que no va a ningún lado en el que se retrata un encuentro con el jugador, que se da cuenta que el que viaja no dispone de ases, es decir de suerte. El encuentro, muy enfático y directo, termina con el adiós del jugador recordando que en la vida puede pasar de todo y que hay que elegir los buenos momentos para perseverar en algo o dejar de hacerlo. Exactamente como pasa en una mesa de póker hoy en día.

 

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