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Los cuerpos “conectados”, nueva diana de cibersabotajes

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Poner a salvo al propio cuerpo frente a ciberataques será todo “un reto”, según expertos, con el Internet de las Cosas y la proliferación de “chips” incluso digeribles y subcutáneos, extremidades robóticas, exoesqueletos y sistemas hombre-máquina cada vez más conectados a la red.

Ya no sólo las cosas, las personas también se conectarán a internet, lo que planteará serios riesgos en casos de cibersabotajes que pueden poner en peligro la vida misma de las personas.

El fenómeno exigirá soluciones de protección personal integral más a allá de los sistemas convencionales, por ejemplo dispositivos completamente seguros directamente desde fábrica, según expertos.

Asimismo las empresas de seguridad se plantean alternativas como la oferta de planes de vida para la seguridad digital global de la persona, independientemente del número de dispositivos de su entorno conectados a internet.

Su coste mensual podría vincularse a variables como la edad del asegurado, su trayectoria de uso precavido o no de la tecnología, su nivel de actividad en la red, volumen y cuantía de sus transacciones comerciales digitales, etc.

Desde luego parecería “impensable” instalar un antivirus por cada dispositivo como ha sido tradicional durante la era del ordenador, porque serán tantos que estarán por todas partes, ha asegurado a EFEfuturo el analista de ciberseguridad Dmitry Bestuzhev, de Kaspersky

La filosofía cíborg

Precisamente esta empresa de seguridad acaba de firmar un acuerdo de colaboración con BioNyfiken, una comunidad sueca de expertos en biotecnología, bajo la filosofía cíborg, que busca resolver carencias orgánicas de la persona en connivencia con la tecnología, y que está liderando la normalización del fenómeno de expansión de electrónica corporal “inteligente” para hacerlo masivo.

“Es una muy buena noticia que esta comunidad nos quiera consultar en temas de seguridad ya que los dispositivos intracorporales son un tema muy sensible”, ha añadido el experto de Kaspersky.

Una creciente número de personas experimenta ya con “chips” implantados, no sólo para funcionalidades en temas de sanidad sino también para realizar de forma rápida y sencilla una variedad de tareas cotidianas.

Por ejemplo, acceder a edificios, desbloquear dispositivos personales sin códigos ni claves o acceder a la lectura de distitintos tipos de datos almacenados, aseguran los responsables de BioNyfiken.

Los “chips” subcutáneos, muy fáciles de insertar

Estos “chips” subcutáneos son muy fáciles de insertar, incluso de forma más sencilla que un tatuaje o un pendiente.

De hecho, en la reciente cumbre de ciberseguridad SAS 2015 celebrada en Cancún (México) un par de asistentes se sometieron voluntariamente en público a una de estas sencillas intervenciones, que dura breves instantes.

“Puede ser que nuestros investigadores no encuentren motivos para preocuparse, pero si yo tuviera un chip NFC instalado en mi cuerpo me gustaría estar seguro de que los expertos han investigado a fondo sus consecuencias”, ha dicho por su parte el experto en ciberseguridad Eugene Kaspersky, dueño de la empresa que lleva su apellido.

La tecnología NFC y sus riesgos

NFC es una tecnología de comunicación inalámbrica de corto alcance para el intercambio de datos, con la que están dotados estos “chips” corporales.

El problema es que existen aplicaciones maliciosas fácilmente accesibles que permiten robar de forma sencilla los datos almacenados en esos dispositivos y manipularlos, lo que puede suscitar graves riesgos.

Un malvado podría verse incitado a matar a alguien para cobrar el seguro de vida sin levantar sospechas al disponer de datos del “chip” de la víctima que desvelaban graves problemas de salud y que ayudarían al culpable a defender el argumento falso de que el fallecimiento fue por causas naturales, según el analista Dmitry Bestuzhev.

También sería posible manipular datos almacenados en el dispositivo sobre lugares visitados por la víctima para falsear pruebas judiciales frente a testimonios de otras personas ante un delito.

Pese a sus riesgos, mucha gente acabará rindiéndose a los encantos de estos “chips”; “imaginemos que una aseguradora ofrece descuentos suculentos a quien se inserte uno de ellos para conocer sus hábitos de vida y en definitiva su inclinación al riesgo. Mucha gente dirá sí”, ha concluido el analista de Kaspersky.

Fuente: EFE

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