MENú

La salud mental y el uso de las terapias de tercera generación

La salud mental y el uso de las terapias de tercera generación - terapia-aceptacion-compromiso-thumb

Imagen de archivo

Tener una buena salud mental tiene cada vez más trascendencia en nuestro mundo y actualmente es tan importante como estar físicamente saludable. En esta nueva realidad donde constantemente nos enfrentamos a cambios y situaciones que nos afectan emocionalmente, muchas veces inconscientemente, estamos más expuestos a padecer cualquier tipo de trastornos psicológicos.

La principal forma de tratarlo es a través de las terapias de la tercera generación. Estas terapias permiten mejorar la conducta del paciente y guiarlo a vivir una vida más plena. Es decir, las terapias de tercera generación son aplicadas con la finalidad de ayudar a los pacientes a tener una conducta adaptativa y enseñarles nuevas habilidades. Para conocer un poco más, infórmate sobre la primera Maestría virtual especializada en terapias de la tercera generación.

 

¿Cuáles son las terapias de tercera generación más relevantes?

 

Una de las terapias de tercera generación más conocida por dar buenos resultados ha sido, la terapia de aceptación y compromiso (ATC), es una terapia experimental, conductual y cognitiva que básicamente consiste en ayudar al paciente a auto-descubrir sus valores, qué tipo de persona quiere ser y el estilo de vida que desea vivir, aceptando el dolor. Diversos estudios han demostrado que si tratas de reprimir pensamientos o emociones que generan malestar y sufrimiento, es esa represión la que genera un sufrimiento patológico, pues experimentar malestar es natural y cumple una función adaptativa.

Por otro lado, otra de las terapias de tercera generación relevante es la psicoterapia analítico-funcional (FAP) que, a diferencia de la terapia de aceptación y compromiso, esta consiste en analizar la funcionalidad de la conducta del paciente, examinando las causas de la misma. En este tipo de terapias son muy importante las relaciones interpersonales (una relación terapéutica positiva) para así lograr un cambio en la conducta del paciente hacia comportamientos adaptativos. Como también se le da importancia a la conducta verbal y forma de expresarse del paciente dentro de la consulta, puesto que se puede ver la forma en la que actúa en la vida real. Y le permite al paciente realizar un autoanálisis de su conducta y lo que la causa.

Mientras que, la terapia dialéctica conductual (DBT) es también una terapia de tercera generación empleada en el tratamiento de distintos trastornos psicológicos, nace tras la necesidad de ayudar a las personas que suelen experimentar impulsos o emociones muy intensas que muchas veces pueden llevar a conductas de autolesión o suicidio. El DBT además de enfocarse en eliminar la conducta del paciente, ayuda a mejorar la relación que el paciente tiene con la conducta que le presenta dificultades y enseñarle a aceptarla.

Es fundamental que el paciente aprenda a manejar de una forma sana sus emociones y conductas, de tal manera que sea capaz de controlar cualquier impulso extremadamente intenso. Unos de los trastornos más tratados en el DBT son: el trastorno de personalidad límite, trastornos del estado de ánimo, trastornos alimentarios y muchas veces también en los trastornos de estrés postraumáticos y trastornos de ansiedad.

 

www.radiomacondo.fm

Comentarios

Comentarios